Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.

Resumen

01/02/2008

La televisión pública, una comparación



Dado que esta semana he estado enferma y como no me gusta abundar en este tema (a pesar de que conozco blogs que no hablan de otra cosa que de enfermedades y recetas de forma verdaderamente impúdica), y como tampoco he podido leer a causa de la gripe, he dedicado los ratos de vigilia a repasar las series de la BBC o de la PBS (Public Broadcasting System), y de su Masterpiece Theater: series que adaptan los grandes clásicos de la literatura, preferentemente victoriana. Lo hice a tenor de mi reseña de Jane Eyre: una producción de 2006 que costó cuatro millones de libras y que constó de cuatro capítulos de una hora.

Creo que la televisión pública española ha fallado siempre como vehículo educativo. Nunca se ha planteado como necesario dar una pincelada de cultura a los televidentes. Si se han adaptado obras literarias, ha sido a salto de mata, sin una línea clara, esporádicamente. No creo que se hayan gastado nunca el equivalente a cuatro millones de libras en ninguna serie de estas características.

A bote pronto, recuerdo las adaptaciones de Los gozos y las sombras, de Gonzalo Torrente Ballester, Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán, una lejana y creo que barata producción de Fortunata y Jacinta de Galdós, y más recientemente (pero de eso hace ya algunos años), una versión de La Regenta, la obra maestra de Leopoldo Alas, Clarín.

Por tanto, no es extraño que, poseyendo una de las literaturas más potentes de Europa, los españoles ignoren casi todo sobre sus clásicos. Siempre me he preguntado por qué nunca se han hecho versiones televisivas de las Novelas Ejemplares de Cervantes, con lo deliciosas que son, o de las Leyendas de Bécquer (mientras que los anglosajones no han dejado de llevar a las pantallas grande y pequeña a Edgar Alan Poe). Ya no hablo de Lope, Calderón o Ruiz de Alarcón...

En Inglaterra, cualquier ente medianamente avispado sabe quién es Mr, Darcy. Me pregunto cuántos sabrían aquí quién es el Magistral,

La televisión puede llevarnos de la mano hacia la obra. Una buena serie, una buena adaptación es una invitación a la lectura.

En cuanto me he metido un poco a investigar las versiones de Jane Eyre, encuentro que se han hecho, para la televisión y solamente por lo que toca a escritores victorianos, media docena de ambiciosas adaptaciones, todas ellas con sus cualidades y defectos. Veo también versiones de obras de Thomas Hardy (El mayor de Casterbridge, Tess la de los Uberbille), de Emily Bronté, Cumbres Borrascosas, de Anne Brontë, La inquilina de Wildfell Hall; de Jane Austen, varias y hermosas versiones de Emma, de Persuasión, de Orgullo y Prejuicio, de Northanger Abbey, de Sentido y Sensibilidad. También están las adaptaciones de obras del gran Dickens: Nicholas Nickelby, David Copperfield, etc. Todo esto, sólo referido a un período: el de la prosa victoriana que coincide con la del Realismo español. Una época feliz para la literatura española, en la que Clarín, Galdós, Pardo Bazán, Pereda e incluso Valera podrían compararse con cualquier Balzac o Dickens ¿Y qué me dicen de Unamuno? Sus novelas darían maravillosas horas de reflexión y de entretenimiento. Ibsen no era mejor.

Todo esto, me temo, no sólo está relacionado con la falta de una meta educativa en la televisión pública española: también abarca otros campos: está relacionado con la falta de preparación de los actores en el mismo tema. Las obras clásicas españolas, las grandes obras, no son llevadas al teatro. Aquí nadie o casi nadie sabe decir el verso, aparte del bueno de Flotats, criado a los pechos de la Comèdie Francaise y no pocos lo ignoran todo acerca de la literatura española según he podido ver en algún concurso donde exhiben su ignoracia en medio de risas y jaleos (me refiero al programa Pasapalabra, de Telecinco). ¿Y los guionistas, cuya joya de la corona son las series de Telecinco que miran mis alumnos, como Aída o Escenas de Matrimonio? ¿Dónde estarían los guionistas para las grandes adaptaciones?

Es preocupante que la televisión pública española no se sienta con la obligación de instruir deleitando, como quería Horacio.

No educar desde la televisión pública ¿es una estrategia?

N.B:El clip es de Jane Austen, Northanger Abbey (2008) No he podido poner ningún video de serie española, porque significativamente ¡NO HAY NINGUNO en Youtube!

Etiquetas: , , , ,

01/02/2008 09:36 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros Hay 4 comentarios.

02/02/2008

Le lecteur, de Pascal Quignard

20080202113736-pascal-quignard-le-lecteur.gif

Primorosamente editado por Gallimard en esa colección de pequeños volúmenes sobria y sin una errata, que parece que estás en el XVIII, leo estos pensamientos de Quignard. Estos escritos, sobre la desaparición del lector en la lectura, sobre la familiaridad del lector con ese mundo de muertos que son los autores, y que paradójicamente están más vivos que muchos seres vivos pues nos hablan con sabiduría o con imaginación de cosas necesarias. Tantas veces me he sumergido en ese mundo circular de Quignard, en el que las ideas dan vueltas y vueltas sobre sí mismas, en el que los conceptos alcanzan profundidades peligrosas, que sólo es cuestión de poderlo leer (por así decirlo), cerrando los ojos, concentrándome en sus palabras y tratando de llegar ahí donde nadie más llega, cuando no hay nadie más en el mundo que esas palabras y yo.


Porque en verdad un lector es alguien que se olvida de sí mismo para sentir con el libro, para pensar con él y en él, borrando todo aquello que puede resultar un obstáculo: tiempo, circunstancia, sexo, incluso opiniones. Y todo lector renuncia al mundo para entrar en ese otro universo, buscando un espejo en el cual contemplarse para conocer. Sí. Esa aventura de leer.
Cualquier libro de Quignard me remite a Quignard y a mí misma, a mi ser más remoto y más solitario, más aislado y sin embargo, más vivo. A mi ser pensante, cuyas remotas oscuridades ni yo misma conozco. Leer puede ser una road movie en la que uno viaja hacia afuera o hacia adentro con el otro, que pilota: el escritor.


Y el escritor Quignard escribe de manera que sus palabras no pueden ser cambiadas o glosadas. Escribe con la precisión de la poesía, que nos obliga a la literalidad. Por eso es imposible reseñar un libro de Quignard. Lo que él dice es el cómo lo dice, y cualquiera otra formulación traiciona su pensamiento y con él, el sentimiento de su lector. Lo que el lector aprehende de él sólo puede ser dicho palabra por palabra.


En ese mundo despoblado, silencioso de Quignard es donde yo soy más yo: leyendo a otro. Paradoja que explica por sí misma lo que significa ser un lector: alguien que da vida a esa cosa que espera, muerta y callada, a que le den vida: el libro. Mientras que el libro vive dentro del alma del lector, éste está muerto para la vida y sólo vivo para el libro.

Vous souvient-il d’un prêche que Claude de Marolles, vers le milieu du XVIII siècle, fit au sujet de la lecture?

Il décelait dans la pasion de lire un péril mortel pour l’âme du lecteur; la lecture était un rapt d’âme. Cet enlèvement, aux yeux du Créateur, équivalait à une perdition totale et ne durât-elle que le temps que durât la lecture, les flammes de l’éternité ne pouvaient laver ce péché (cette métamorphose extraordinaire, monstrueuse, au regard du statut de notre condition), ne pouvaient pas régénérer ce mort. (p.29).

Recordáis la prédica que Claude Marolles hizo hacia mediados del siglo XXIII como tema de la lectura ?
 Él descubrió en la pasión de leer un peligro mortal para el alma del lector: la lectura era un rapto del alma. Este robo, a los ojos del Creador equivalía a una perdición total que no duraba nada más que el tiempo que perduraba la lectura, el fuego y la eternidad no podían lavar este pecado ( esta metamorfosis extraordinaria, monstruosa de la mirada del estatus de nuestra condición ), no podía regenerar esta muerte. ( p. 29 ).

(...)

Son tombeau? un auditorium muet et étrange: son corps. Le visage abîmé. Le corps pesant, assis ou affaissé, corps témoin opaque et lourd ainsi qu’en termes de marine flotte immuable et fixé, sous bruine infranchissable, dans l’océan, le repère du "corps mort".
Enfin, le souffle rare. La vie à demi vive, les apparences de la mort. Le silence du lecteur. (p.34-35).


¿ Su tumba ? un auditorio mudo y extraño sin cuerpo. El rostro ajado. El cuerpo pesado, sujeto o abatido, cuerpo testimonio opaco y pesado, tanto como cuando en términos marinos algo flota inmutable y fijo bajo la llovizna infranqueable en el océano, la marca de la muerte. En fin, la respiración rara. La vida a medias viva, la apariencia de la muerte. El silencio del lector.(pp. 34-35).

.

Pascal Quignard, Le lecteur, Gallimard, París, 1976.

(La traducción es de mi amigo y compañero, Gonçal Tomás)

Etiquetas: , , ,

02/02/2008 11:42 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Pascal Quignard No hay comentarios. Comentar.

04/02/2008

Otra vez

20080204204906-magritte-amantes.jpg


No puedo reclamarte las palabras que te robé, ni pedirte que me digas aquellas cosas que dejé que olvidaras.
En mi interior espero que recuperes aquello que te quité, que lo robes de nuevo, si es que te sientes con fuerzas para ello. Que entres en el lugar del que te expulsé otra vez, con la misma fuerza, con la misma discreta violencia.
No tengo miedo de tu espectro.

04/02/2008 20:49 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Micros Hay 2 comentarios.

09/02/2008

Danzón, de María Novaro


(Esta reseña contiene spoilers)

Ayer, en clase de Literatura de Bachillerato, leíamos (casi representábamos), El Caballero de Olmedo de Lope de Vega. Una de mis alumnas comentó que ojalá estuviéramos en aquellos tiempos, porque el cortejo había desaparecido y hoy todo es tan prosaico y tan sin gracia. Le recordé que antes las mujeres no se casaban por amor, que cuando tenían relaciones sexuales no tenían medios anticonceptivos y después podían morir de parto. Aun así, la idea de cortejo les pareció mejor que lo que ellas viven hoy. Esto me recordó la película de María Novaro, Danzón.

El danzón es un baile criollo, fundamentalmente cubano, en el que un hombre y una mujer bailan enlazados, pero a distancia; en el que las miradas no son francas, sino sesgadas: los danzantes se miran de refilón. Los pasos son cortos: se dice que el danzón se puede bailar sobre un pañuelo. La mano del hombre sujeta con delicadeza la cintura de su pareja. Es una danza muy propia de México, en donde el cortejo todavía existe, tal vez porque no hay tanto escepticismo. Digo esto porque creo que una de las características europeas con las que menos me identifico es ese escepticismo y ese cinismo europeo que parece consustancial a su ’civilización’. Todo ese escepticismo rechaza cualquier signo de sentimentalismo. Y el cortejo, o es sentimental o no es. Y el cortejo exige pudor. Es imposible cortejar con cinismo o escepticismo.

María Novaro, cineasta mexicana, escribió y rodó Danzón en 1991. La película cuenta con el reparto perfecto: María Rojo, Carmen Salinas, Tito Vasconcelos o Margarita Isabel... y cuenta la historia de una mujer trabajadora (Julia) que lo deja todo para buscar a su pareja de baile, que ha desaparecido súbitamente. Julia y él sólo se han encontrado, durante años, para bailar. Ella sabe muy poco de él: solamente que es cocinero. Por amistades comunes se entera de que su huida se debió a una injusta acusación de robo y se dirige a Veracruz a buscar a su pareja sin otra referencia que su amor por el danzón. Julia deja su pasividad ante la vida, sus asumidas expectativas de trabajo y de vida, para buscar, activamente, al objeto de su deseo: esa pareja de la que sabe tan poco, y sin embargo, que le ha dado tanto durante esos años de compartida pasión por el baile. Julia, dejando de lado la protectora actitud hacia su hija adolescente, la deja encargada en casa de sus amigas y en su viaje a Veracruz reencuentra, poco a poco, y con ayuda de doña Ti. la Colorada, del guapísimo Rubén (factor del puerto), y de una amiga travesti, su femeneidad, su ser femenino: seductor, fresco, sensual y honesto.

La búsqueda no es, pues, infructuosa, a pesar de que no encuentra a Ramiro, un caballero serio, callado, elegante y atento, al que descubre que ama cuando está tratando de encontrarlo.

De vuelta a la capital de la república, la primera noche que vuelve al salón donde suelen danzar, Ramiro reaparece. Él sabe que ella lo ha estado buscando: sabe pues, que lo ama. Por fin, ambos se pueden mirar a los ojos. No hacen falta las palabras: la toma del talle para bailar con ella.


Danzón. Directora; María Novaro. Guión: María y Beatriz Novaro; Reparto: María Rojo, Blanca Guerra, Carmen Salinas, Tito Vasconcelos, Margarita Isabel, Víctor Carpinteiro.Producción: Jorge Sánchez, Miguel Necoechea, Dulce Kuri, Tlacateotl Mata. Fotografía: Rodrigo García. Edición: Nelson Rodríguez, María Novaro, con la colaboración de Sigfrido Barjau. Música: Danzonera Alma del Sotavento, Danzonera Dimas de los Hermanos Pérez, Marimba La Voz de Chiapas, Pepe Luis y Felipe Pérez; canciones: Felipe Pérez, Pepe Luis, Agustín Lara y Consuelo Velázquez. Sonido: Nerio Barberis, (México, 1991).


(En el video, la escena final, la del reencuentro)

Etiquetas: , ,

09/02/2008 09:38 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Cine y mujeres No hay comentarios. Comentar.

15/02/2008

Cinco caballeros románticos que pueden matarte (accidentalmente) mientras duermes

1. Heathcliff (de Cumbres Borrascosas: Emily Brontë)

2. Edward Rochester (de Jane Eyre: Charlotte Brontë)

3. Drácula ( de la novela del mismo nombre: Bram Stoker)


4. Michael Henchard (de El mayor de Casterbridge: Thomas Hardy)

5.El doctor Frankenstein (Mary Shelley)


Etiquetas: , , , , ,

15/02/2008 09:19 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros No hay comentarios. Comentar.

Jaime Sabines, No es que muera de amor, muero de ti

20080215214139-pablo-picasso-minotauro-1936-.jpg


No es que muera de amor, muero de ti.

Muero de ti, amor, de amor de ti,

de urgencia mía de mi piel de ti,

de mi alma, de ti y de mi boca

y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,

de nosotros, de ese,

desgarrado, partido,

me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,

en mi cama en que faltas,

en la calle donde mi brazo va vacío,

en el cine y los parques, los tranvías,

los lugares donde mi hombro 
acostumbra tu cabeza

y mi mano tu mano

y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire

para que estés fuera de mí,

y en el lugar en que el aire se acaba

cuando te echo mi piel encima

y nos conocemos en nosotros,

separados del mundo, dichosa,
penetrada, 
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos

entre los dos, ahora, separados
del uno al otro, diariamente,

cayéndonos en múltiples estatuas,

en gestos que no vemos,

en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre

que no muerdo ni beso,

en tus muslos dulcísimos y vivos,

en tu carne sin fin, muero de máscaras,

de triángulos oscuros e incesantes.


Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,

de nuestra muerte ,
amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,

inconsolable, a gritos,

dentro de mi, quiero decir, te llamo,

te llaman los que nacen, los que vienen

de atrás, de ti, los que a ti llegan.


Nos morimos, amor, y nada hacemos

sino morirnos más, hora tras hora,

y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Etiquetas: , ,

15/02/2008 21:42 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Poemas preferidos No hay comentarios. Comentar.

17/02/2008

Lectura y escuela

20080217094333-el-jardin-secreto-frances-hodgson-burnett.gif

Estos días he estado leyendo algunos libros que considero que pueden convertirse en lecturas para mis alumnos de Primero de ESO. Hemos tenido problemas con la Editorial Anaya, porque clásicos que los chicos leían este curso, como El príncipe y el mendigo, de Dickens, Primer amor, de Turguénev o El prisionero de Zenda de Anthony Hope, que pertenecían a la colección Tus libros, han sido descatalogados. Aparentemente, porque la colección está cambiando las portadas duras por unas nuevas, blandas. En realidad, se va imponiendo desde hace mucho la moda de los libros de usar y tirar, libros ’juveniles’ que no tienen sustancia, o que tienen moraleja y carecen de méritos literarios. Libros sin estilo y sin valor, olvidables. Libros que nunca me han interesado como lectura para mis chicos. La idea de que los chicos lean estos librillos y se ’enganchen’ a su lectura por su sencillez y su simplicidad siempre me ha repugnado. Creo sinceramente que aunque los clásicos sean más difíciles, aportan algo, aunque aunque sea una semilla de algo, a las almas de mis criaturas pequeñas.


Ha caído en mis manos una obra de Ian McEwan: En las nubes (Anagrama), que creo que les puede gustar y estoy considerando agregarla a la lista de los libros que pueden leer en el tercer trimestre. Mi librero, Ferran, me ha dicho que le gusta que yo crea en la capacidad de lectura de mis chicos. Si no creyera yo en ella...apaga y vámonos, he pensado.
El libro está narrado por un adulto Peter Fortune, que rememora las metamorfosis que tuvo de los 9 años a los 12, gracias a su imaginación. Convertido en gato, en muñeca mala, en bebé o en adulto, Fortune experimentó en su propio cuerpo tales metamorfosis vivamente, y a través de ellas comprendió el mundo. Su imaginación lo llevaba lejos de la realidad, pero sólo para entenderla. Es un libro hermoso, poético, a ratos terrorífico. Cada capítulo narra una de esas metamorfosis, que finalmente constituyen el proceso de crecer. Crecer poéticamente, creando un mundo tan rico de sensaciones que deja chiquito el mundo real, tan rutinario, tan superficial, lleno de puras apariencias.

El otro libro que he estado considerando es el de Frances Hodgson Burnett, El jardín secreto (Siruela), que narra la historia de una niña decimonónica, dura de corazón y que ha crecido en la India, y que, a la muerte de sus padres, pasa a la tutela de su tío político, un noble jorobado y desdichado cuya vida es un infierno. Trasplantada a la vieja mansión de los páramos, la niña comienza por fin a ser mejor, al calor de la compañía de una criadita cariñosa, primera que la considera como persona, y de su hermano Dickon, conocedor de los secretos de los pájaros y de los animalillos del páramo. Al cabo de un tiempo, Mary descubre la existencia de un primito de su edad, confinado en sus habitaciones. Solitario, privado de amor, como ella. Poco a poco, los niños van creando su propio mundo, y como resultado de ello, ambos se redimen de su dolor, de su abandono, de su enfermedad nerviosa. En el jardín secreto, las plantas florecerán como sus pequeños jardineros. Y la felicidad por fin podrá establecerse en la vieja mansión.
Se trata de una novela que algunos han comparado con Cumbres Borrascosas: gótica, oscura, misteriosa, extraña. Y hermosa.

Por otra parte, en Bachillerato sobrellevamos como podemos las absurdas pretensiones de quienes nos prescriben las lecturas. Y nada menos que nos ordenan leer en el curso de 2º de Bachillerato (Literatura de Modalidad), fragmentos de El Quijote, El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán y Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Me pregunto con qué criterio ( o ausencia de criterio), se obliga a los alumnos a ’zapear’ por las dos partes de El Quijote en una treintena de capítulos que no siguen la historia, sino que la trocean, haciéndola verdaderamente incomprensible, para luego pasar al inabarcable Lope. Y de ahí saltar al naturalismo español y luego a la literatura hispanoamericana del XX. Me pregunto a quién se le ha ocurrido que la inmensa novela política y psicológica de doña Emilia y la genial obra de Gabo puedan leerse así, en un curso en el que vamos de las jarchas a la literatura contemporánea en 9 meses. Estoy convencida que hay que luchar contra esta tendencia mutiladora de la educación que nos quiere obligar a dar nombres y títulos en una interminable lista sin sentido; que hay que luchar contra la superficial manía de amontonar obras en una frágil tentativa de dar un ’barniz’ de ’cultura’ a los muchachos. Me siento obligada a hacer calas, a profundizar en lo posible, pero ¿cuánto tiempo tengo? Muy poco, pero no quiero hacer una lista de la compra con estas obras.


El programa de Primero de Bachillerato incluye las lecturas de Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura, que es una obra de humor surrealista y con toques racistas que hoy día ya no se entienden: una obrita prescindible; Amor y pedagogía de Unamuno, y las poesías de Antonio Machado. Ah ¡pero el programa de literatura de Primero de Bachillerato no es de literatura del siglo XX! Pequeño detalle que se ha escapado a Ensenyament. De modo que hay que situar estas obras al margen de lo que se está enseñando en el curso. Un despropósito.

Luchamos, en primer lugar, contra el sistema educativo. Para poder dar sentido a esto, para sacar de esto algo valioso y perdurable.

Etiquetas: ,

17/02/2008 09:44 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros No hay comentarios. Comentar.

Afinidades

20080217175918-la-habitacion-verde-de-francois-truffaut.jpg

(Para Bardamu)

Ando paseando la mirada distraída por las fotos de un blog. Pronto me paro a contemplar, con escalofríos, dos que están juntas: las de Thomas Bernhard y Paul Celan.
Y qué miedo me da, a ratos, esto del Plan...
Tanto como buscar a los que aparecen en las fotos que conserva Julien Davenne en La habitación verde:temo encontrar mi propia fotografía.


17/02/2008 17:59 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Micros No hay comentarios. Comentar.

18/02/2008

Impasse

Estoy en un momento de la vida en la que sólo puedo hacer lo que quiero: no lo que debo.

18/02/2008 06:09 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Micros Hay 3 comentarios.

19/02/2008

arteyliteratura: tres años

20080219213117-3-anos-de-blog.jpg

Cuando comencé esto, no pensé si duraría o no. Ya hace tres años. No me arrepiento.

Se impone un pastelito.

19/02/2008 21:31 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Hay 9 comentarios.

23/02/2008

Backwards


María de Lourdes canta Cielo Rojo de los Hermanos Zaizar.

23/02/2008 11:25 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Citas de música Hay 4 comentarios.

28/02/2008

El paseante solitario. En recuerdo de Robert Walser, de W. G. Sebald

20080228092759-sebald-el-paseante-solitario.jpg

Los que amamos el silencio, amamos a a Walser. Wlaser o la literatura del silencio. Walser, afirma Sebald, sólo estuvo unido al mundo de la forma más fugaz. Walser nunca tuvo nada ni a nadie. Pero tuvo la firmeza, la fueza, la obsesión de la escritura.

Yo puedo imaginar cómo esa grafomanía que lo llevó a llenar con su minúscula letra decenas de miles de folios debió constituir para él el único mundo, con su infierno y su cielo.
En este pequeño volumen delicioso, Sebald repasa los avatares de la desdichada vida de Walser y explica de qué forma tan milagrosa su obra se salvó del olvido y pasó a formar parte de nuestro universo. Cuántos Walsers no habrá por ahí, surge la pregunta...

Pero Sebald introduce también un elemento biográfico: la muerte de su abuelo y la de Walser son similares e incluso, Walser y su abuelo se parecen. Murieron el mismo año: 1956. Me resulta curioso este dato, porque, habiéndolo leido miles de veces, al leer a Sebald me he dado cuenta de que cuando yo tenía 6 años, Walser murió. Y me resulta extraño porque al leerlo, siempre me remito a un mundo intemporal, onírico, por lo que me resulta difícil pensar que Walser y yo estuvimos seis años en el mismo planeta.

Lo que más admira Sebald de Walser es su inmensa modestia, su pobreza exterior, su capacidad de asumir el desprecio de los otros.
No hay nada fatuo o prescindible en este libro: es un sincero homenaje a un escritor sincero.
Un pequeño volumen editado primorosamente por Siruela, traducido del alemán por el extraordinario Miguel Sáenz e ilustrado,

Si eres un amante de Robert Walser, este librito te resultará indispensable.


W.G. Sebald, El paseante solitario. En recuerdo de Robert Walser, (trad, de Miguél Sáenz), Siruela, Madrid ( Biblioteca de Ensayo, serie menor), 2007.


Etiquetas: ,

28/02/2008 09:28 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros No hay comentarios. Comentar.

Tilda Swinton

Desde que vi el Orlando de Sally Potter me fascinó Tilda Swinton. Su hermosura es distinta a la de otras actrices: puede ser angelical o perversa, masculina y femenina, blanca y oscura. Su trayectoria al lado de Derek Jarman (con quien filmó hasta su muerte), fue sencillamente, espectacular. Es una actriz independiente, heterodoxa, iconoclasta, que ha navegado casi continuamente bajo banderas corsarias.

De su filmografía destacaría todas aquellas películas suyas con Jarman; Caravaggio (1986) The Last of England (1988), Blue (1993) (voz) Wittgenstein (1993) y Edward II (1991). Después, su interpretación de Orlando (1992): no creo que sin ella, Sally hubiese podido hacer una película en la que todo se basa en que creamos que el personaje es primero varón y después, mujer. Tilda nació para ese papel. También, por ser totalmente diferente de las anteriores, destacaría su actuación en Young Adam (2003), además de su excepcional trabajo en Stephanie Daley (2006), y por supuesto, en Michael Clayton.

No he visto todas sus películas, pero me identifico con su idea del cine, con su criterio para elegir las películas. Brilla en todos sus papeles. No se la puede comparar con ninguna otra actriz, no por ser superior a todas, sino porque ella tiene una filosofía de su arte, además de lo que se tiene que tener para sobresalir en su oficio.

Etiquetas: ,

28/02/2008 12:08 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Cine y mujeres Hay 1 comentario.


Powered by Blogia

Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con iCities, 1001 relatos y el I Encuentro Rural de Blogs.]