Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.

Resumen

07/01/2008

Exposiciones en Madrid: Cranach y Durero, Camille Claudel, Pierre Klossowski

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En el Museo Thyssen, la exposición Cranach-Durero. Durero, no cabe duda, es uno de los mejores dibujantes que ha habido en la historia del arte. Por eso mismo, no puedo considerarlo un gran pintor. La magnífica técnica, el preciso y precioso dibujo que inunda toda su obra le confieren una gélida perfección. Su autorretrato, tantas veces visto en el Museo del Prado, es una muestra más de esa complacencia en el detalle, así como los grabados de animales, especialmente su espectacular rinoceronte. En todo caso, he visto tanto a Durero, en Madrid y en otros museos, que para mí la gran sorpresa de esta exposición ha sido Lucas Cranach. El trazo puro, el color restallante, las delicadas pieles de sus doncellas (níveas, pero no inanimadas ni muertas, ni inexpresivas) me recuerdan a esas adolescentes de Balthus también llenas de pureza, si bien ligeramente perversas de una manera misteriosa o mejor dicho, de una manera enigmática. Adolescentes que guardan trémulos secretos entre los muslos todavía impúberes.

Así es la ninfa que reposa al lado de la fuente, o la Lucrecia que aguarda antes a la muerte que a la grosera satisfacción de Tarquino. Después, ese hermosísimo retrato de Hans Baldun Grien en tonos naranja, ocres y blancos, que dirige su mirada chinesca y esmeralda  a todos los visitantes, como interrogándonos sobre la mortalidad o la belleza. Pocos lienzos nos retratan así a la adolescencia femenina como éste: quizás con él pondría el retrato de Giovanna Turnabuoni de Ghirlandaio, que habita en el mismo Museo Thyssen, o a la morena, también de aspecto oriental, de Petrus Christus.

Retratos poderosos de jóvenes, pieles bancas, ojos soñadores, formas divinizadas por el pincel.

 

 

La exposición de Camille Claudel  que ofrece la Fundación Mapfre es extraordinaria ( y gratuita). Nos permite verla evolución de esa gran artista francesa, cuya vida quedó marcada con el encuentro con Rodin, para bien y para mal. Su obra está llena de movimiento, de pasión y de fuerza dramática. Y sobresale en un tipo de escultura que podríamos llamar "narrativa", como las escenografías de dolorosa melancolía o de desesperación de sus "chimeneas". La exposición nos permite sumergirnos en el mundo de Claudel. Desde las sucesivas versiones de su obra podemos ver su búsqueda, la profundización que lleva a cabo en las variantes. Son extraordinarias su caritas sonrientes, los esbozos de los "burgueses de Calais" (grupo de Rodin en el que participó la alumna), los retratos que hizo de su hermano Paul a quien plasmó en varias ocasiones desde los seis años hasta los 37: Paul Claudel, que no dudó en internarla para siempre en un asilo psiquiátrico, a pesar de las desgarradoras cartas que le escribía Camille.

En la última sala asistimos a la eclosión de su talento en las obras más significativas: El vals, Sakountala, L’age mür, o su Niobe.

Además, la exposición ofrece una gran cantidad de esculturas de pequeño formato, esbozos, cartas, fotos, y sobre todo, una panorámica de la obra de Camille, llena de personalidad y de fuerza.   

 

En el Círculo de Bellas Artes  se exhibe una amplia colección de dibujos de gran formato de Pierre Klossowski, cuyo hermano, Balthus, oscureció sin querer el calado de su obra. Tal vez también contribuyó a esto el hecho de que Klossowski optara por el dibujo con lápices de colores y no por el óleo o el acrílico, restando así fuerza expresiva a su magnífico estilo, oscuro, perverso, pornográfico, provocativo y sensual.

Es imposible dejar de percibir la tormenta interior que estos dibujos reflejan. Su atroz crudeza. Su verdad.

Una exposición indispensable. 

                   

 

 

 

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07/01/2008 00:49 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Pintura y pintores Hay 1 comentario.

08/01/2008

Volviendo a La Vida secreta de Pascal Quignard

Lo que Quignard me ofrece no son las palabras ni su sentido: es el rumor.
El rumor de algo indecible que está en mí desde hace mucho, pero que no ha sido nunca articulado. Un rumor que resuena como un río que fluye en en el interior de una caverna.

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08/01/2008 22:26 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Pascal Quignard Hay 1 comentario.

13/01/2008

Jane Eyre: sobre el personaje de Edward Rochester: Orson Welles y Toby Stephens


En 2006, y tras una cantidad ingente de mediocres versiones de la gran novela romántica de Charlotte Brönte, la BBC llevó a cabo esta miniserie.
De todas las versiones anteriores, la única que se sostiene por sus méritos es la que se filmó en 1944, con Orson Welles como Edward Rochester y Joan Fontaine como Jane. La firmaba Robert Stevens, pero en su oscuridad, goticismo y tenebrosa belleza neoexpresionista se adivina la mano prodigiosa de Welles.

Desde entonces, todos los Edward Rochester de la pantalla han estado por debajo de ese gran personaje masculino, entre otros, George C. Scott, demasiado estólido y cuadrado, Timothy Dalton, mediocre en sí mismo, incapaz de dotar a Rochester de su fiereza y ternura o William Hurt, completamente desangelado, frío y fuera del personaje...

Pero en este miniserie de 2006 encontramos a un Toby Stephens en Rochester (de casta le viene al galgo, pues es hijo de Maggie Smith).

Todas las obras literarias necesitan revisarse, y en cierto modo, actualizarse de tanto en tanto. Su lectura es múltiple y va de acuerdo con los tiempos.

La versión (excelente) de 1944, fruto de nada menos que de Aldous Huxley en el guión, pecaba quizá de una cierta timidez en cuanto a la pasión que unía a Rochester y a Jane, no haciéndola visible ante los espectadores excepto en momentos clave, y se personificaba ante nosotros en unos pocos besos apasionados, miradas ardientes y manos entrelazadas compulsivamente. En la versión de la BBC se nos muestra de mejor manera la pasión que une a estas dos almas solitarias, heridas: su unión no es sólo espiritual, es también física, y es por eso que el sacrificio que se impone Jane ( y que le impone al desdichado Rochester), es tan insoportable.

Que Jane se enamore perdidamente de Rochester parece bastante comprensible. Es un ser torturado por misteriosas y tremendas desdichas, un viajero impenitente, un cascarrabias capaz de la más sutil ternura. Un ser poderoso, que trata a la joven mujer como a su igual, que en cuestiones morales la sabe superior a sí mismo, y que confía en ella (y sólo en ella), ciegamente.

Rochester ve en la pequeña Jane la fuerza ética, la incorruptibilidad, la pureza. Como expresó muy bien Toby Stephens en una entrevista, Jane es prístina. Carece de la carga de oscuro pecado que él lleva sobre sus hombros. Y sin embargo, Jane es también oscura como él puesto que ha sufrido. Ha sido una niña huérfana de padre y madre, rechazada, reprimida por su tía Reed y por el internado; Jane ha sufrido la pérdida de su única amiga y por todo ello, Jane puede comprender a Rochester y Rochester a Jane, como si ’un hilo invisible atara su corazón al mío’.

El carácter, la personalidad de Rochester, qué reto para un actor. Ciclotímico y sereno, violento, rudo y también exquisito y tierno, anegado por la angustia de su pasado y a la vez capaz de enfrentarse ’ a la ira de Dios’ en su búsqueda de la felicidad con Jane. Sufriente y capaz de inocentes alegrías, como cuando sale con Jane a comprar vestidos para su luna de miel. Herido de muerte, vulnerable cuando se siente solo, cuando le pide a Jane ’No te vayas ¿quién me ayudará si tú no estás?’, y al mismo tiempo fuerte, viril, potente y decidido. Rochester, se nos dice, no es guapo, pero qué personaje más atractivo.

Para mí, el primero en encarnarlo después de Welles es Stephens, incluso cuando físicamente carece de esa estatura que hacía que Welles llenara toda la pantalla con su inmensa presencia. Stephens es pequeño, y sin embargo, su Rochester está lleno de grandeza. Todos los matices del dolor han sido interiorizados; transmite todo ese sarcasmo profundo de Rochester (que hace que se permita burlarse de su adorada Jane, cuando le indica, perversamente, que puede llegar a casarse con la vanidosa Blanche Ingram), pero sin hacerlo caer en la maldad. Le da una fuerza sexual que Welles transmitía también: Rochester es sexy, muy sexy. Y Welles y Stephens demuestran esa pulsión abismal, esa necesidad de hembra, pero también de alma, que se une en Jane para encarnar, como indica Rochester ’la otra parte de mi alma, la compañera de mi vida’.

Rochester es sin duda un icono de la masculinidad bien entendida. El hombre fuerte y débil, todopoderoso y vulnerable, rudo y tierno, distante y complaciente que todas desearíamos tener o por lo menos, haber amado alguna vez. Porque además, Rochester posee una cualidad : la fidelidad. Jamás veremos a Rochester gustar verdaderamente de la presencia de la hermosa y ambiciosa Blanche. Él sabe de quién es su corazón, y lo mantiene alejado de tentaciones mientras ama a Jane, es decir, desde ese primer encuentro, en medio de la niebla, en medio del páramo. Cuando ella ’se le aparece’ como una hechicera, haciéndolo caer del caballo.

Veo muy poco la televisión y no sé si en España se ha visto esta serie. Os recomiendo las dos: La indispensable Jane Eyre de 1944 y la Jane Eyre de la BBC de 2006.
Una y otra se complementan y nos invitan a la lectura de una de las grandes obras de la literatura universal, la Jane Eyre de Charlotte Brönte, esa extraña mujer que imaginó esa gran historia de amor que nunca vivió. Y que lo hizo magistralmente.

No me es posible enlazar directamente este fragmento con Welles, pero podéis seguir el enlace y verlo. Vale la pena.


Jane Eyre (USA 1944), Director: Robert Stevens, Guión: Aldous Huxley y John Houseman sobre la novela homónima de Charlotte Brönte. Música: Bernard Hermann, Fotografía: George Barnes.Reparto: Orson Welles, Joan Fontaine, Margaret O’Brien, Agnes Moorehead, Peggy Ann Gardner y Elizabeth Taylor (en el pequeño papel de Helen).

Jane Eyre (BBC, UK, 2006, miniserie en 4 capítulos), Directora: Sussanah White, guión: Sandy Welch, M´suca: Rob Lane, Fotografía: Mike Eley. Reparto: Toby Stephens, Ruth Wilson, Tara Fitzgerald, Francesca Annis, Claudia Colter.


Charlotte Brönte: Jane Eyre, Alianza Editorial, Madrid, 2006.

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13/01/2008 11:27 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Cine Hay 4 comentarios.


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