Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.
Resumen
- 05/05/2007 11:35 - Terraza en Roma, de Pascal Quignard
- 11/05/2007 22:29 - Confesión
- 12/05/2007 15:43 - Tomasa Cuevas, Presas . Mujeres en las cárceles franquistas
- 13/05/2007 08:17 - Castellanización de los indios en Nueva España (7) Denegar el acceso a los estudios y al sacerdocio
- 19/05/2007 07:57 - Felix Nussbaum (Alemania, 1904-1944)
- 22/05/2007 23:38 - Microcuento: Eros y Psique
- 23/05/2007 12:37 - Dos relatos de Jan Freixa Espasa ( 2º de ESO)
- 24/05/2007 00:23 - Leer y aprender, fragmento de Pascal Quignard
- 24/05/2007 14:14 - El corazón devorado, de Isabel de Riquer
- 25/05/2007 00:07 - Microcuento: Troya
- 26/05/2007 18:21 - Minimas, de Bardamu
- 26/05/2007 20:56 - Tous les matins du monde, de Pascal Quignard
- 28/05/2007 07:30 - Prolegómenos: La grandeza del Arte o de José Tomás en Barcelona
- 31/05/2007 15:14 - Dos palabras para Condoleezza en su visita a España
05/05/2007
Terraza en Roma, de Pascal Quignard
A pesar de que no he escrito últimamente, no he estado ociosa. He leído varios libros, entre los cuales destacaría éste de mi querido Pascal Quignard. Llevaba tiempo intentando localizar un ejemplar de Terraza en Roma. La edición de Espasa (2002) era inencontrable: al parecer, el libro está en reimpresión (según informan algunas librerías en sus webs), y por fin, el otro día, en Laie de Via Layetana, encontré la edición francesa (col. Folio, Gallimard) y la compré. 
11/05/2007
Confesión
El sentimiento que me invade cuando quiero conocer algo es la impaciencia. La impaciencia me ha llevado a comprar por internet las películas que sé positivamente que se editarán en español en un año, en seis meses: pero yo las quiero ver ya. La impaciencia me lleva a no poder aguardar la traducción de un libro y a comprar ediciones en lenguas que no domino. Me sirvo del diccionario (tengo muchos diccionarios de idiomas), o leo sin comprender del todo, deslizando con prisa los ojos sobre las palabras, intuyendo lo que dicen. A veces pienso que lo que quiero saber, esa impaciencia de saber es un sentimiento que acompaña no un deseo, sino un conocimiento previo. Lo que quiero saber ya lo sé. Sólo quiero comprobar. Sé lo que van a decirme mis escritores o lo que me van a contar mis cineastas. Lo sé y por eso quiero saberlo. Siento sed de algún líquido que ya he apurado antes. A veces, leer o ver sin comprender del todo no es más que una constatación: la de la cosa táctil, sensorial, física que siento cuando al leer o ver algo vengo a reconocerlo casi como un ciego reconocería la proximidad de un ser amado sin que éste haya hecho un ruido o haya pronunciado una palabra. 12/05/2007
Tomasa Cuevas, Presas . Mujeres en las cárceles franquistas
Hace unas semanas saqué el libro de Tomasa Cuevas de la Biblioteca de Sant Cugat. Lo leí esa misma tarde. No dejo de sentir como una doble injusticia la represión de la era de Franco y el olvido de nuestros contemporáneos. Presas es una crónica, ni lacrimógena ni efectista, sobre la represión sufrida por mujeres que se involucraron en la defensa de la República española y que por ello sufrieron unas condiciones de vida atroces en las cárceles franquistas. Muertes por inanición, por hambre. Torturas, condiciones infrahumanas, frío, sed, insalubridad, hacinamiento, el encarcelamiento de sus propios maridos, hermanos o hijos (incluso los bebés eran mantenidos en esas condiciones insoportables hasta la edad de tres años, junto con sus madres), las muertes...todo queda explicado aquí, narrado con sencillez, diría que sin rencor, por estas mujeres a las que desde 1974 fue a buscar Tomasa Cuevas y cuyos testimonios coinciden en casi todo. Nieves Waldemer Santiesteban, Ángeles Mora, Pascuala, de Brihuega, Blasa y María Rojo, María Blazquez del Pozo, Pilar Pascual y otras muchas mujeres socialistas, antifascistas, comunistas, anarquistas o simplemente demócratas pasaron años de sus vidas sumergidas en ese horror: sólo algunas lograron escapar o sobrevivir a ello. Después, con la llegada de la democracia, sus voces fueron silenciadas de nuevo en aras de la convivencia. En sus testimonios, los recuerdos reviven aquellos años negros, y también los nombres, los sufrimientos y la solidaridad de todas aquellas que no pudieron vivir para contarlo, aquellas que fueron ejecutadas o que sucumbieron en las infernales condiciones descritas en el libro. 13/05/2007
Castellanización de los indios en Nueva España (7) Denegar el acceso a los estudios y al sacerdocio

Nadie aceptó, ni en las jerarquías coloniales ni en la Madre Patria, que con la política que se aplicaba en Nueva España a los indios lo que se deseaba era despersonalizarlos, aunque con un método distinto al que se había empleado en los dos siglos y medio anteriores. En el siglo XVI se había discutido mucho si los indios deberían tener o no acceso a los noveles medio y alto de la educación, pero la polémica se cerró cuando se les excluyó de la Universidad (en 1553) y del sacerdocio (en 1555). Contra la opinión del arzobispo Zumárraga y del Virrey Mendoza, Felipe II expidió una Real Cédula excluyendo a los indios de la enseñanza media y superior. Pero aún más importante que esta orden fue la decisión de excluirlos del sacerdocio. En la misma España y hasta el siglo XVIII, la puerta de entrada más natural (y más barata) a la cultura era la de la iglesia, sobre todo para las clases no privilegiadas y para los segundones de las casas acomodadas o nobles. En Nueva España, ésta hubiera sido posiblemente la salvación de la clase noble indígena, aunque la castellanización de amplios sectores de la sociedad indígena habría avanzando de manera impredecible. Cerrando sus puertas a los naturales del virreinato, la iglesia los condenó conscientemente a la perpetua condición de subalternos. Y lo hizo, como apunta Gallegos Rocafull, no porque dudase de su capacidad de aprendizaje, sino porque darles educación formal "era según ellos acelerar inevitablemente el momento de la emancipación". De manera que, dentro de la iglesia, los indígenas ocuparon puestos de intérpretes (traductores) o de cooperantes.
Puede parecer incoherente que prelados y gobernantes acusen a los indios de barbarie al mismo tiempo que les cierran las puertas de la instrucción en todos los niveles, pero para ellos, ni la lengua ni la civilización castellanas significaban un medio de elevar a los indios de su condición de subalternos o de vasallos feudales, sino que lengua y cultura eran un simple instrumento de dominación. Por ello, la instrucción y la castellanización se llevaban a cabo con tan poco entusiasmo y sólo en niveles muy elementales, sin traspasar jamás la frontera del conocimiento más superficial, casi parece que 'por quedar bien' con el mundo.
Así pues, podemos concluir que e renovado interés por castellanizar a los indios en Nueva España que comenzó con la Pastoral V del arzobispo Lorenzana en las postrimerías del siglo XVIII se debe a una nueva conciencia ilustrada que vio el fracaso de la colonización y que intentó por este medio unificar el Virreinato según la política absolutista de Carlos III.
Después de dos siglos y medio de estar razonablemente satisfechos de la conquista y colonización, los españoles (al menos algunos de ellos), se dieron cuenta de que la colonia se les escapaba de las manos, de que los criollos estaban usurpando el poder que ellos deberían detentar sobre los indios; de que estos, después de tanto tiempo, conservaban el uso de sus lenguas prehispánicas y de que la religión católica que les habían querido imponer estaba conviviendo con la pagana en un fenómeno sincrético de gran extensión y profundidad. Los beneficios de las colonias, el oro, la plata y otros minerales, pasaban por la península sin detenerse en ella, sólo para engrosar las arcas de los banqueros europeos, pero no contribuían a la modernización de España y, en fin, estos españoles veían cómo el sueño del poder y del éxito se desvanecía lastimosamente y se convertía en una dolorosa certeza de fracaso y en el anuncio de la decadencia imperial.
19/05/2007
Felix Nussbaum (Alemania, 1904-1944)
Cuando fui a Madrid a ver la exposición de Tintoretto, me pasé también a ver la exposición (magnífica) del Museo Thyssen, El retrato del siglo XX. Me llamaron la atención dos retratos de un pintor que no conocía: era Felix Nussbaum. Al volver, busqué información y aquí os dejo con la maravilla de sus cuadros.
Felix Nussbaum nació en Osnabrueck, Alemania y estudió en Hambugo, Berlín y Roma. Él y su pareja, Felka Platek, se instalaron en Bélgica en 1935. En 1940, fueron arrestados y enviados a los campos de concentración de Saint Cyprien y de Gurs, al sur de Francia. Nussbaum escapó, y vivió oculto en Bruselas hasta que fue capturado de nuevo en 1944 y enviado a Auschwitz, donde murió.
La información biográfica procede de aquí
22/05/2007
Microcuento: Eros y Psique

23/05/2007
Dos relatos de Jan Freixa Espasa ( 2º de ESO)

Orígenes
En un valle con lago y un bosque con conejitos y animalitos pequeños que era el paraíso, de las profundidades del lago surgió el hombre. En una cruel explosión de lava, el lago se hizo de lava ardiente y de allí salió un hombre que al tocar las flores las convirtió en cenizas. El hombre fue invocado por el diablo. Desde que el hombre y su familia estuvieron ahí, los árboles, las flores, los animales y ríos se destruyeron y así el hombre cruel acabó con el mundo entero destruyendo la fauna y la flora con sólo unos objetivos: comodidad y dinero.
Historia de la bacteria Mary

En el infinito mundo de los microbios, bacterias, parásitos, células, etc…se encontraba una joven bacteria llamada Mary.
Ella vivía en un oso, si, en un oso, en la pata trasera izquierda, en la pezuña número tres, empezando a contar por la derecha. Para ella, el oso era como el universo para los ojos del hombre. Era tan enorme y fascinante el mundo que le rodeaba que se sentía atraída por él, con ganas de explorarlo todo. Mary pensaba que no solo existía el oso, sino que había un mundo misterioso para explorar y que podría encontrar diferentes y nuevas fuentes de vida.
Los filósofos famosos que habitaban en el oso lo llamaron "Heros IX " en honor al último rey que tuvieron, muerto hace ya cuatro años. Esos mismos filósofos creían que Heros era lo único que existía. Mataban a cualquiera que lo negara.
Mary vivía en un barrio muy pobre. Vivía con su madre y sus dos hermanos. Ellos eran muy pobres, pero eran felices.
Mary era la mayor de los hermanos. Su madre ya era muy mayor y su padre… Su padre los traicionó, se llevó toda la fortuna de la familia y los abandonó.
Era muy difícil vivir en la pezuña porque la sangre ni el agua les llegaba, solo se podían alimentar de calcio. Así que tenían que ir a buscar agua cada mes fuera de la pezuña, a una zona donde pasaban varios vasos sanguíneos. Solo podían comprar agua porque la sangre rica en nutrientes era demasiado cara.
Mary y sus hermanos iban a una escuela cerca de la dermis, tenían muchos amigos: parásitos, células, protozoos… Todos los habitantes de Heros eran felices, hasta que llegó un día: 6 de julio de 1993.
Un ruido abrasador perturbó a todos los habitantes de Heros. Después dos explosiones más que hicieron temblar como un terremoto todo Heros. De golpe la sangre que circulaba por los ríos de Heros incansablemente se pararon. Todo eran voces de alarma, sino corría la sangre todo estaba perdido, billones de células empezaron a morir, también los parásitos y las bacterias, pero Mary actuó bien.
Cogió todas las reservas que tenía y junto a sus hermanos decidieron que era mucho mejor arriesgarse a salir de Heros e ir a lo no conocido que la muerte asegurada de quedarse. Así que hicieron las maletas y emprendieron su largo camino a lo misterioso que supuestamente nadie había visto nunca.
En unas horas empezaron a entrar en Heros una especie de parásitos nunca vistos. Esos parásitos venían del exterior de Heros. En unos instantes más, una nube de desagradables monstruos que se comían a todo lo que encontraban. Mary y su familia se fueron escondiendo mientras contemplaban como una plaga de monstruos mataba, destruía y descuartizaba a todo lo que se les cruzaba. Muchos amigos de Mary fueron devorados por esos malditos invasores. No se sabía muy bien de dónde venían esos bichos, pero se podía deducir así que fuera de Heros habrían muchísimas criaturas como esas. Pero a Mary le daba igual, ella quería ver, tocar, oler y escuchar con todos sus sentidos el fascinante mundo que se encontraba al final del horizonte.
Heros estaba en fase de descomposición. Mary dirigía a toda su familia, su madre ya no podía correr más y dijo que se quedaba, no valía la pena, era demasiado mayor.
La madre de Mary notaba que no le quedaban muchos días más de vida, así que entre lloriqueos y abrazos, su madre se despidió de ellos. En cuanto salió del escondite (en este caso debajo de un puente) caminando por la orilla del río uno de los hermanitos de Mary corrió tras ella para que no se marchara. Mary intentó impedir que su hermano se fuera del escondite pero no pudo retenerlo.
Él saltó y se quedó abrazado a su madre y le dijo que no se marchara. Mientras lloraba y le suplicaba que no se fuese, un bicho volador cogió con sus garras a la madre de Mary y a su hermanito. Mary y sus hermanos, Pedro, Carlos y Oscar lloraban desesperadamente mientras El depredador se perdía en el infinito. Ellos pensaron que era el fin, pero Mary los motivó y les subió la moral con unas pocas palabras.
De repente se oyó un zumbido ensordecedor, una borrosa mancha negra en el cielo despertó la curiosidad de todos. La mancha negra se hacía cada vez mas grande y aterrizó sobre sus cabezas.
El cielo se volvió negro, Mary y sus tres hermanos se vieron pegados a uno de los pelos negros de la criatura. En un momento, esa criatura tan enorme y gigante, levantó el vuelo. La ciudad y el barrio en ruinas se iban haciendo más y más pequeños. Finalmente vieron la pezuña del oso entera. El ojo de un bacteria no es capaz de ver una longitud tan larga, así que después de ver la pezuña entera, el cielo se volvió blanco. Solo veían el negro del pelo al cual estaban pegados.
En unos instantes, la criatura negra aterrizó en tierra firme. Mary y sus hermanos bajaron y cayeron en medio de una especie de desierto. Ellos se quedaron mudos, no tenían palabras para confirmar que hay mucho más mundo para descubrir.
Además de Heros. En ese momento no se les ocurrió nada por hacer, porque encontraban a su alrededor una inmensidad de células fotosintetizadoras muertas y nada más, era un auténtico desierto. Empezaron a caminar, y al cabo de un tiempo encontraron una inmensa cantidad de ciudades con muchísimos tipos unicelulares. Se fijó que no eran tan distintos a los que ella había conocido en Heros.
Iban preguntando a la gente, pero todos les giraban la cara y les daban la espalda ¡Todos estaban serios y no hablaban! Finalmente, entraron en una especie de tienda. Había una célula muy vieja y ella sí que les habló. Preguntaron que dónde estaban y les contestó que estaban en un lugar perdido donde no había ni agua ni nutrientes, sólo en casos especiales, cuando un animal o insecto se moría, todos se lanzaban como carroñeros y entre todos se lo comían.
Ya hacía mucho tiempo que no había comida y se estaban muriendo todos.
La familia de Mary empezará una nueva y misteriosa aventura por el nuevo mundo.
24/05/2007
Leer y aprender, fragmento de Pascal Quignard

Aprender era un placer intenso. Aprender equivalía a nacer. Se tenga la edad que se tenga, el cuerpo experimenta entonces una especie de expansión.
De repente la sangre fluye mejor en el cerebro, detrás de los ojos, en las yemas de los dedos, en la parte superior del torso, en la parte baja del vientre, en todas partes.
El universo se dilata: de pronto se abre una puerta donde no había puerta alguna y el cuerpo se abre con esa misma puerta.
El cuerpo antiguo se convierte en otro cuerpo. Un país desconocido se extiende o avanza a toda velocidad y crecemos con lo que crece. Todo lo conocido cobra un nuevo sentido, atrae una nueva luz, y todo lo que hemos abandonado regresa de repente a la nueva tierra con un nuevo relieve todavía inexpresable, porque no era posible preverlo.
Esta metamorfosis se describe en todos los héores de todos los cuentos antiguos, y quizá sea eso lo que suscita cada tres o cuatro noches la irresistible atracción que la lectura de esos pequeños mitos tiene para mí: tanto en la lectura del cuento como en el propio cuento se liberan ciertas fuerzas. Unas pocas palabras susurradas por hadas o animales se convierten en poderosos gestos o miradas semánticos. Esas palabras casi se convierten en manos que inventan realmente a su presa, inventando a su vez una aprehensión completamente nueva: un bastón, un arco, un ladrillo, una fronda, una barca, un caballo.
Las nuevas armas, inventando sus nuevas presas, engendran nuevas astucias, dan lugar a nuevos cazadores.
Desafíos que no conciernen a nadie se descubren de pronto en el azar de una consecuencia que no habíamos buscado. Eso es aprender. Caen las barreras y, al caer, desaparecen las distancias. Eso es aprender. La oscuridad del bosque se desvanece. Aumenta el recorrido del viaje.
No hay que enseñar a quien no siente alegría al aprender.
Apasionarse por lo que es otro, amar, aprender, es lo mismo.
Pascal Quignard en Vida Secreta, Espasa, 2000, p. 18.
El corazón devorado, de Isabel de Riquer

que cito se habla de ello), cuando supe de la leyenda del 'corazón comido'. O tal vez relacioné las dos cosas, pues se decía que Margot llevaba siempre un cinturón del que colgaban los corazones de sus numerosos amantes y la morbosidad de esta leyenda parisina quizá se entrecruzó en mi mente con la crueldad y el morbo del relato del corazón comido.
Cuando hice la reseña de la película francesa Margot, mencioné este hecho. Más tarde compré, en edición de bolsillo, La leyenda del castellano de Coucy, de Isabel de Riquer, pero algún tiempo después lo regalé a mi ex-marido, que se ocupa de temas medievales.
Ahora ha aparecido en Siruela una reedición ( y a un precio módico para esa editorial), ampliada y puesta al día, de ese mismo texto.
En el libro que hoy me ocupa, se narra primero la leyenda (culta, no de origen folklórico), que explica la historia de los amores adulterinos entre un poeta (en muchas versiones, ese poeta es el trovador Gillem de Cabestany) y la castellana de Coucy. Enterado el marido, hace matar al poeta y exige a su cocinero que prepare su corazón. (Por cierto que este hecho da lugar a un peculiar 'recetario' de corazones humanos).
El libro de Isabel de Riquer compila 22 textos que van desde los primeros textos del siglo XII hasta los de Mújica Laínez o Pere Gimferrer, pasando por los de Dante, Petrarca y otros autores. Y debería interesar a lectores curiosos y amantes de las historias extrañas.
Os dejo con el poema de Gimferrer:
Amb tanta la dolor les arracades
al penjoll de la vinya de la nit
no es mouen perquè el cor ara s'esquinci:
els enamoradisssos de l'ocell,
amb la testa de mort enllumenada,
ens migpartim al crit del cel del vespre
com el cor de Guillem de Cabestany
i l'ocell fa el revolt a la tortaxa
tres cops potser; l'ocell de jovenesa,
la mà parada de la nit als núvols,
l'ocell que és tot ferida quan vivim.
Y con tanto dolor las arracadas
de la vid de la noche en su racimo
no se mueven porque ahora el corazón
se desgarre: los enamoradizos
del pájaro, alumbrada de muerte la cabeza,
nos partimos por la mitad al grito
del cielo del crepúsculo como el
corazón de Guillem de Cabestany
gira en la torre el pájaro tres veces
quizás, el pájaro de la juventud,
la mano de la noche que se alarga en las nubes,
el pájaro que es sólo llaga cuando vivimos.
(Versión de Justo Navarro). p. 282.
Néstor Luján, Margot, la reina de los corazones, Barcelona : Planeta, 1994.
Isabel de Riquer, El corazón devorado, Una leyenda desde el siglo XII
hasta nuestros días, Madrid, Siruela, 2007.
25/05/2007
Microcuento: Troya

26/05/2007
Minimas, de Bardamu
Acabo de enterarme de que el cibercolega (de blogs, que de talento me lleva mucha ventaja), Bardamu, ha abierto nuevo chiringuito. Visitadle.
Tous les matins du monde, de Pascal Quignard

Cuando escribí la reseña de la película de Alain Corneau, adaptación de la ’nouvelle’ de Pascal Quignard, ignoraba si la película se basaba en uno de los relatos de La lección de música (ed. Funambulista, 2005), concretamente, del primero, donde se cuenta la anécdota de un Marin Marais escondido debajo de la cabaña de Monsieur de Sainte Colombe para aprender de él los secretos de su arte.
Hoy, en la Biblioteca del Mil.lenari de Sant Cugat, encontré la novelita original (cuento largo o novela corta), que da origen a la película.
Publicada en la colección Folio de Gallimard ( e impresa en Barcelona, paradojas de la globalización), me he apresurado a leerla. He amenizado la lectura con los Concerts a deux violes egales du Monsieur de Sainte Colombe (tomo II), en la interpretación de Jordi Savall y de Wieland Kuijken (Astrée,1992).
La remembranza de la muerte, he aquí el tema. La música existe para rememorar a los muertos y para consolarlos. No para los vivos: para los ausentes. Sainte Colombe toca y compone para su esposa muerta.
Alejado de todos, en su pequeña cabaña hecha con madera de morera, el músico, iluminado sólo por el débil resplandor de una bujía, bebiendo de vez en cuando un sorbo de vino, rememora los momentos felices. Inevitablemente idos. Sólo una vez, explica a sus hijas:
" J’ai le regret de votre mère. Chacun des souvenirs que j’ai gardés de mon épouse est un morceau de joie que je ne retrouverai jamais".*
El verdadero arte no nace del ansia de la gloria, de la ambición de la fama, ni nace de la idea de la inmortalidad del artista. Nace del dolor, nace de la necesidad de vivir este dolor, una vez y otra vez. No de negarlo, no de apartarlo; de incorporarlo a nuestra alma, de vivir con él. Hora tras hora y día tras día, en silencio, porque no puede ’decirse’ el dolor, no puede compartirse. Del mismo modo, la música es un arte indecible. Este lenguaje ’sin palabras’ de la música es el que permite a Sainte Colombe ponerse en contacto con su esposa muerta.
"Il poussa la porte qui donnait sur la balaustrade et le jardin de derrière et il vit soudain l’ombre de sa femme morte qui se tenait à ses côtés. Ils marcheèrent sur la pelouse. Il se print de noveau à pleurer doucement. Ils allèrent juasqu’à la barque. L’ombre de Madame de Sainte Colombe monta dans la barque blanche tandis qu’il en retenait le bord et la mantainaint près de la rive. Elle avait retroussé sa robe pour poser le pied sur le plancher
humide de la barque. Il se redressa. Les larmes glossaient sur ses joues. Il murmura: -- Je ne sais comment dire: Douze ans ont passé mais les draps de notre lit ne sont pas encore froids"**.
Por eso Sainte Colombe se aparta de todo y de todos. Para crear en silencio su doloroso silencio metamorfoseado en música. Sólo así, apartado, Sainte Colombe es capaz de llegar a la cima de su arte:
"Le Blanc le père, disait qu’il arrivait à imiter toutes les inflexions de la voix humaine: du soupir d’une jeune femme au sanglot d’un homme qui est àgé, du crit de guerre de Henri de Navarre à la douceur d’un souffle d’enfant qui s’applique et dessine, du ràle désordonné auquel incite quelquefois le plaisir à la gravité presque muette, avec très peu d’accords, et peu fournis, d’un homme qui est concentré dans sa prière".***
En la nouvelle se cuenta también la historia de Marais, su juvenil deseo de éxito, la seducción de una de las hijas de Sainte-Colombe, Madeleine, la muerte de ésta, su maravillosa técnica musical, que hace
decir a su maestro en su primer encuentro: "Vous faites de la musique, Monsieur. Vous n’ètes pas musicien."
Tras muchos años de haberse alejado de su maestro, famoso, rico, reconocido como el mejor músico de la corte de Lusi XIV, por fin Marais encuentra el secreto.
Por fin puede contestar a su maestro cuando éste le pregunta:
"--Que cherchez vous Monsieur, dans la musique?
--Je cherche les regrets et les pleurs".****
Entonces, ambos hombres tocan, a dos violas, "Les pleurs".
Pascal Quignard, Tous les matins du monde, Folio, Gallimard, 1991.
Os dejo con la versión para una viola de Les pleurs con Jordi Savall.
* "Llevo un pesar por vuestra madre. Cada una de las memorias que guardé de mi esposa es un pedazo de alegría que jamás encontraré de nuevo ".
**"Empujó la puerta que daba a la balaustrada y al jardín posterior y vio de repente la sombra de su mujer muerta que se ponía a su lado. Caminó sobre el césped. Se puso a llorar despacio. Fueron hasta la barca. La sombra de la señora de Sainte Colombe subió en la barca blanca mientras que él cogía el borde y mantenía la barca cerca de la orilla. Ella se había remangado el vestido para poner el pie sobre el suelo húmedo de la barca. Él se incorporó. Las lágrimas resbalaron sobre sus mejillas. Murmuró: - No sé cómo decirlo: han pasado doce años, pero las sábanas de nuestra cama no están frías todavía."
***" Le Blanche padre decía que lograba imitar todas las inflexiones de la voz humana: del suspiro de una joven mujer al sollozo de un hombre viejo, del grito de guerra de Enrique de Navarra a la dulzura de la respiración de un niño que se aplica y dibuja, del estertor desordenado al cual incita algunas veces el placer, a la gravedad casi muda, con pocos acordes, sin variaciones, de un hombre que está concentrado en su oración ".
****"--¿Qué busca, usted, señor, en la música?
--Busco los pesares y las lágrimas."
(Perdonad la mala traducción: es mi asignatura pendiente)
Fragmento de una crítica del momento en que apareció la nouvelle:
"Quignard no ha querido escribir la biografía de Sainte Colombe, porque nada o casi nada se sabe de él. Se ignora hasta su primer nombre, la fecha exacta de su nacimiento y la de su muerte. Fue intérprete reputado y compositor de viola durante la segunda mitad del XVII y conocemos sus relaciones con el más célebre de sus alumnos, Marin Marais (1656-1728), que conoció la gloria después de Lully, mientras que su maestro renunció a todos los honores de la corte. Quignard aprovecha la oscuridad que envuelve a Sainte Colombe, la extrema parvedad del número de sus obras, para construir un personaje inolvidable, una especie de quintaesencia del músico, del creador por excelencia. Sainte Colombre vive sólo para su música, no existe más para este diálogo extenso, apasionado, exclusivo con la muerte"(…)
(Pierre Le Pape, Le Monde, 13 Diciembre, 1991)
28/05/2007
Prolegómenos: La grandeza del Arte o de José Tomás en Barcelona

Leía yo un artículo de Almudena Grandes para El País esta mañana, mientras me preparaba para irme al trabajo. El 17 de junio, como sabéis, vuelve a los ruedos José Tomás tras cinco años de retiro. Cito: "En los últimos días de su vida, Rafael Gómez, El Gallo, se atrevió a definir el arte de torear con una sentencia hermosa y honda, poética casi. "Maestro, ¿cuándo diría usted que un torero es artista, y que torea con arte?", le preguntó alguien. "Cuando tiene un misterio que decir, y lo dice", respondió él.
Mis recuerdos me llevan a aquellas tardes en que salías de la plaza sintiendo que ese misterio se había encarnado ante tus ojos. Misterio del Valor y de la Belleza. misterio del silencio y de la hondura del alma. Igual que cuando lees a San Juan de la Cruz en La noche oscura del alma o como si hubieras visto pintar Las Meninas a Velázquez. Misterio del Arte, revelado en un silencio en que la música no hacía falta para resaltar el pase, sino que estorbaba, o tal vez, en vez del sonido de la banda y el pasodoble, la música habría debido ser de Haendel.
No sabemos si ese misterio se va a encarnar de nuevo el 17 de junio en Barcelona, pero ahí estaremos, como si fuésemos a comulgar y creyésemos que en ese redondel va a aparecerse el Arte, en carne y sangre.
"La corrida a inspiré les plus grands artistes et nombre de théoriciens. Mais nul, à ce jour, ne s’était aventuré à philosopher sur elle. C’est le défi qu’a relevé Francis Wolff. A le lire, on comprend que la corrida, parce qu’elle touche aux valeurs éthiques et qu’elle redéfinit l’essence même de l’art, est un magnifique objet de pensée. La corrida est une lutte à mort entre un homme et un taureau, mais sa morale n’est pas celle qu’on croit. Car aucune espèce animale liée à l’homme n’a de sort plus enviable que celui du taureau qui vit en toute liberté et meurt en combattant. La corrida est également une école de sagesse : être torero, c’est une certaine manière de styliser sa vie, d’afficher son détachement par rapport aux aléas de l’existence, de promettre une victoire sur l’imprévisible. La corrida est aussi un art. Elle donne forme à une matière brute, la charge du taureaa ; elle crée du beau avec son contraire, la peur de mourir ; elle exhibe un réel dont les autres arts ne font que rêver".
Francis Wolff, Philosophie de la corrida, Fayard, París, 2007. (Directeur du département de philosophie de l’École normale supérieure, Francis Wolff est auteur de plusieurs ouvrages, notamment Aristote et la politique (PUF, 1997), Socrate (PUF, 2000) et Dire le monde (PUF, 2004).
31/05/2007
Dos palabras para Condoleezza en su visita a España

¿Irak?
¿Guantánamo?



















































































