Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2007.

Resumen

02/06/2007

Contratenores: Andreas Scholl

Poco a poco os iré presentando las bellas voces de contratenores ( o altos) como Deller, Scholl, Daniels, Bowman, Jaroussky o Asawa. Me encanta la ópera barroca y he ido coleccionando poco a poco las grabaciones de estos cantantes, verdaderos artífices actuales de la música que va desde finales del XVI al XVIII.
Aquí os dejo con Andreas Scholl, cantando el aria Che farò senza Euridice de la ópera de Gluck Orfeo y Eurídice (1762).
De Scholl os recomiendo repasar su discografía

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02/06/2007 21:25 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Citas de música Hay 6 comentarios.

12/06/2007

La Sainte Chapelle

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Pequeño relicario, cuya suave pureza se eleva y eleva. Entre la belleza y la delicadeza se escucha la música de Albinoni y aparece, de pronto, tras el hombre que toca el cello y con un dedo sobre los labios, la Melancolía.

12/06/2007 21:19 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Micros Hay 2 comentarios.

13/06/2007

La casa de papel, de Carlos María Domínguez

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Mi amigo Ferran Pontón me regaló ayer este pequeño y hermoso libro, muy bien ilustrado. Es una nouvelle (novela corta o cuento largo) llena de encanto y de imaginación. Repleta de referencias bibliófilas, su planteamiento ya nos intriga y nos llena de emoción, porque describe muy bien a esa raza escogida y extraña, un poco freaky, que somos los letraheridos. Muy recomendable, tanto por el estilo como por el argumento. El autor, aunque creo que no es muy conocido aquí, tiene una trayectoria considerable, entre biografías, estudios y novelas.
Si queréis leeros un relato breve, lleno de suspenso y de belleza intrínseca, no lo dudéis.


Carlos María Domínguez, La casa de papel, Mondadori, Barcelona, 2007 (Ilustraciones de Peter Sís).
Premio Lolita Rubial, ha sido traducida a 18 lenguas.


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13/06/2007 15:17 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros Hay 3 comentarios.

15/06/2007

Criollos y peninsulares en el clero y en la vida cotidiana en la Nueva España

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Una de las acusaciones que hizo Agustín Rivera a los prelados españoles del Virreinato* fue que se rodeaban casi exclusivamente de cabildos nutridos por españoles. Si seguimos atentamente las afirmaciones de la Pastoral del obispo Leranzana, entenderemos por qué lo hacían. Durante toda la colonización se vivieron momentos delicados para la iglesia y el estado; por ello no se podía aceptar que los "enemigos potenciales" estuvieran dentro de la propia casa. La iglesia colonial no podía permitir que los curas criollos tuvieran el más mínimo poder jerárquico, y atacaban con energía a los que habían conseguido influenciar a los indígenas y que por tanto, en caso de conflicto, podían inclinar la balanza de uno u otro lado.
Esta cerrazón del alto claro hacia los criollos trajo como consecuencia que la mayoría de los canónigos y predicadores de las catedrales fueran nacidos y educados en España o que, al menos, fueran criollos muy españolizados. como lo fueron José Mariano Beristáin de Souza o Aguiar y Zeijas, en cuyas figuras me detendré más adelante. En personajes como estos, se puede pulsar el temor de que la colonia cayera en excesos como los de la Francia de la Revolución. Temían también que se impusiera una cultura de cariz laico, y estos dos temores les condujeron a cerrar filas con los peninsulares, en un intento por salvar las instituciones que los cobijaban y que para ellos significaban el orden, el status quo y la religión verdadera.
Para estos predicadores era imrocedente dedicar sermones a los indios. Esto no quiere decir que no se predicara para ellos en sus capillas de indios, pero se hacía en las lenguas indígenas, generalmente por boca de criollos, y por supuesto, nunca eran llevados a la imprenta s no ser que fiueran publicados a título de curiosidad. Los sermones para indios no se publicaban de manera regular, como sí ocurría con los sermones en castellano (que forman un corpus impresionante, probablemente, el más nutrido de la literatura colonial).
¿Qué sentido hubiera tenido dar a la imprenta sermones dirigidos a una harapienta masa de analfabetos? Normalmente, estos sermones eran doctrinales y en ellos se seguía insistiendo en la explicación o el comentario de los dogmas y creencias básicas de la religión católica. El predicador seguía a pie juntillas el catecismo: utilizaba un estilo pedagógico. Su finalidad era distinta de la de los sermones en castellano: se trataba de enseñar la doctrina a los indios y para ello no era necesario utilizar la retórica, la imaginación o la literatura. Por tanto, no pasaban a la imprenta.
Los sermones en lengua castellana que nos han llegado son numerosísimos y de muy diferentes estilos y subgéneros, pero todos ellos van dirigidos a un público únicamente constituido por españoles peninsulares o criollos, a quienes se suponía completamente inmersos en la religión, sus misterios y sus dogmas. Por tanto, el adoctrinamiento se volvía secundario: en ellos se atendía al estilo, a la retórica, a la belleza del concepto y a la brillantez del silogismo. Entrando en el problema ideológico, nos percatamos de que en estas piezas oratorias, consciente o inconscientemente, se trata de probar que criollos y españoles peninsulares pertenecen a una misma clase - la clase dominante-, católica, fiel al Papa y al rey, obediente con su obispo. En estos sermones no se mencionan jamás las diferencias reales entre los españoles peninsulares y los criollos, presentes en la vida cotidiana de ambos grupos.
Si atendemos a los sermones, ambos grupos sociales deben defender los mismos valores: la monarquía ilustrada y despótica de España y la iglesia de Roma. Estas obras reflejan la falsa idea de que Nueva España es España. Esto lo veremos muy claramente en Beristáin y en Aguiar y Zeijas. Una idea primordial que se transmite es que lo que atañe a una, influye directamente en la otra. Los predicadores no quieren tomar en cuenta que para los años 1770 y siguientes, el curso de la Nueva España es completamente autónomo respecto de la Metrópoli; que su economía, su comercio, su composición social y étnica es absolutamente diversa, y que los intereses del reino europeo chocan ya, y con demasiado frecuencia, con los del virreinato.
En cambio, en lo religioso, ya sea en la teología o en la pastoral, las fuentes españolas y novohispanas son las mismas, dado que lo se leía en España circulaba igualmente en Nueva España; y este hecho permite afirmar que Mayáns, Felipe Beltrán, Francisco Climent, Armañá o Luis de Granada fueron lecturas básicas y frecuentes para los párrocos y predicadores de la colonia que tuvieron el deseo de instruirse en el área de la pastoral por ese lado del Atlántico.
En Nueva España se temía la intrusión de las teorías laicistas del filosofismo francés. El campo estaba abonado. La colonia se alteraba y era necesario atajar esos avances (llamémosles volterianos) con tanta o mayor firmeza que en España.
Al fin y al cabo, Carlos III ( y en igual medida, Carlos IV), supieron poner de su lado a la incipìente burguesía española. Pero esto no había suceido así en las colonias de América, en las que la burguesía criolla se sentía cada vez más descontenta y afectada por la política centralista y nacionalista de los últimos borbones, hasta el punto de que las diferencias entre criollos, mestizos, indios y negros se iban borrando para dar paso a una nueva conciencia nacionalista novohispana o mexicana.
Por eso no es extraño que el arzobispo Lorenzana, a quien no podemos negar una acusada sensibilidad ante el conflictivo panorama del virreinato, se empeñase en México por escribir "sus pastorales" sobre predicación. En ellas señala a todos los párrocos las líneas maestras que antes, o en ese mismo momento, habían señalado Mayáns, Beltrán o Climent en la lejana España.
Lorenzana no tenía la altura moral de Climent o el dominio emocional y estilístico de Beltrán. Sus escritos sobre la predicación así lo reflejan. Pero esto no quiere decir que restara importancia al tema, sino quer más bien, sus talentos en este rubro eran limitados. A Lorenzana le interesaba mucho reforzar su papel de guía religioso a través del Concilio Provincial Mexicano**, al que dedicó grandes esfuerzos durante muchos años, pero no por eso descuidó el otro frente, que era el de la predicación y la importancia que tenía en la sociedad de su tiempo.
En próximos artículos analizaré la pastoral que Lorenzana dirigió A los párrocos y a todo el clero sobre sus respectivas obligaciones, a su llegada a Nueva España, y los Avisos para los párrocos de 1774, ya publicado en Toledo, pero que circuló profusamente en Nueva España con el nombre de Omnibus de predicadores (Imprenta del Nogal, México, 1776),


* Agustín Rivera, Principios críticos del virreinato, Lagos de Moreno, 1888, p. 234.
** Miguel Miguélez, El Concilio IV Mexicano en La ciudad de Dios, XLIII (1897), pp. 198-205, 401-412, 481-487 y 569-578. También se puede ver en M. Giménez Fernández, El Concilio IV Provincial Mexicano, CSIC, Sevilla, 1939.


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15/06/2007 20:30 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Nueva España Hay 1 comentario.

Comicidad involuntaria

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--Este dolor me está matando, dijo, pero más me mata saber que a nadie le importa que este dolor me esté matando.


15/06/2007 21:57 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Micros Hay 3 comentarios.

17/06/2007

Hoy es el día de José Tomás en Barcelona

Y Barcelona, 200 medios de comunicación, 19, 000 espectadores, nos preparamos, con José Tomás, para vivir aquello que sin lugar a dudas marcará un hito: el encuentro entre un hombre y su mito, como dice Juan Soto Viñolo en El Periódico de Cataluña.
La crónica, por la noche.


23:30
Tres orejas para José y cuatro para Cayetano. Puerta grande, pues, para ambos.

Dos conceptos distintos. José, a un paso de la apoteosis. Faltó el toro. Los suyos tuvieron bravura, pero no fuerza ni fijeza. José toreó como sólo él sabe: de frente y sin adornos, secamente, digamos que desnudo. El silencio que la Monumental sabe guardar cuando él torea es único como único es el toreo de José Tomás. José encarna el mito del hombre frente a la muerte. Impávido, pero no frío. Inmóvil, pero no por el miedo sino por el valor, que lo clava en la arena hasta el ultimo segundo, haciendo que contengamos el aliento. Y ahí sólo cabe callarse. Hasta que termina la suerte y se estalla de júbilo. Dominio del hombre contra el bicho, el minotauro traicionero estuvo a punto de clavarle el pitón en el pecho. En su segundo, maravilla de toreo, asombro: nos faltó poco para tocar el cielo. Gracias por volver, José Tomás, la Monumental es tuya.

Cayetano encarna la fiesta de jarana y pandereta. Con mucho temple, la manita alzada y garigoleo, gestos y adornos. Mucho pico y toreando unas veces para afuera y otras bien, no se distingue de otros toreros a los que he visto ir y venir por los ruedos. Lo que me extraña es que a la misma gente le puedan gustar Cayetano y José. Es como decir que te gustan Corín y San Juan por igual. En fin, yo sé lo que me digo. El concepto del arte que encarna José es el que me interesa. Y esta tarde he vuelto a vivirlo y a disfrutarlo. Y vuelve para la Mercé.
Respondiendo a Javier Villán, a Soto Viñolo y otros críticos taurinos, hoy José Tomás se reencontró con su mito, y se reconoció.

Señores. el toreo ha vuelto.

El video es de burladero.es

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17/06/2007 12:48 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: La cruda realidad Hay 8 comentarios.

18/06/2007

Félix Nussbaum, de nuevo...

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Ya me conocéis: soy un poquitín obsesiva. Desde el día que vi el autorretrato de Nussbaum en el Museo Thyssen, hace unos meses, me propuse conocer alguna cosa más sobre un pintor que me había resultado completamente desconocido hasta ese momento. Pedí un libro a Amazon: Art and exile, Félix Nussbaum: 1904-1944, catálogo de una exposición que se llevó a cabo en el Museo judío de Nueva York.
El libro consta de tres ensayos y una cronología, y aunque muchas de las ilustraciones son en blanco y negro (cosa lamentable tratándose de pintura), resultó lo bastante interesante y amplio como para que yo pudiera formarme una idea más clara de la peripecia (trágica) de la vida y la muerte de este pintor alemán, así como de los avatares de su obra, desconocida (prácticamente), hasta 1970.
Mi cartero, insensible ante el contenido del sobre que llevaba dentro el catálogo, dobló el libro para introducirlo en el buzón. Así que llevo dos semanas planchándolo con mi tesis de doctorado (que para algo deben servir estas tesis ¿no?) y por fin, esta tarde le he hincado el diente.
Resulta curioso saber cómo su obra fue redescubierta: casi por azar. Cómo, en 1970, sólo se conocía una etapa temprana de su pintura con visibles influencias de la pintura de Van Gaugh, y cómo, poco a poco, tras muchas investigaciones y contactos con quienes le habían conocido (e incluso con quienes le habían presumiblemente, explotado), en sus épocas más negras, poco a poco se fue conociendo esa obra suya original, personal, desgarradora, lúcida y terrible, que surgió del miedo, del horror que padeció y que finalmente le costaría la vida.
En 1970, pocos conocían el nombre de Nussbaum, pero una exposición de pintores de su ciudad natal, y la intervención de una periodista curiosa, propiciaron este descubrimiento.
Parte de la obra de Nussbaum estaba en manos ajenas a las de su familia: en las de el Dr. Grosfils, a quien el propio pintor había pedido que tutelara sus obras en sus últimos años de exilio en Bruselas, cuando se escondía de la Gestapo. Se sabe que este Dr. llegó a commprarle obras por valor de un franco por lienzo. El Dr., cuando fue requerido por la familia para entregar el legado de Nussbaum que obraba en su poder, no sólo se negó, sino que exigió por medio de los tribunales una exorbitante suma por los gastos de almacenar las obras de Nussbaum, aunque éstas finalmente llegaron en estado calamitoso (ya que habían sido guardadas en un sótano sin medidas de conservación), al museo de Osnaebrück donde todo comenzara.
Después de 1970, el proceso de recuperación de obras desconocidas prosiguió a distinto ritmo. Se encontraron obritas menores, dibujos juveniles o retratos hechos por encargo, pero en 1974, aparecieron las obras que hoy causan mi admiración, aquellas que reflejaban la época que le tocó vivir: la de la persecución nazi, la de los campos de concentración, la del horror y la muerte en lienzos conservados por la familia de uno de los que les cobijaron en su exilio belga: la familia Billaestraet.
Estos lienzos nos muestran aquello que expresa Bertold Brecht en un poema que inicia este volumen:

Siempre encontré falso el nombre que nos dieron: emigrantes.
Quiere decir aquellos que dejan su país. Pero nosotros
no nos fuimos, no escogimos
por nuestra propia voluntad, otra tierra. Ni entramos
en esa tierra para quedarnos, si era posible, para siempre.
Simplemente, huimos. Nos sacaron, nos prohibieron quedarnos.
No un hogar, sino un exilio será la tierra que nos acogió.
Sin descanso esperamos, lo más cerca posible de la frontera,
esperamos el día del regreso, cada pequeña alteración
observando tras las fronteras, preguntando con celo
en cada arribada, sin olvidarnos nada, sin renunciar a nada
y sin perdonar nada de lo que pasó, perdonando nada.
Ah, el silencio del Sonido no nos decepciona. Oímos
los gritos de los campos también aquí. Sí, nosotros mismos
somos casi como rumores de crímenes
escapados a través de la frontera. Cada uno de nosotros
que con zapatos rotos caminamos entre la multitud
somos testigos de la vergüenza que ahora asola nuestra tierra.
Pero ninguno de nosotros
se quedará aquí. La palabra final
aún no ha sido dicha.


Emily D. Bilski (comisaria), Art and Exile, Felix Nussbaum 1904-1944. With essays by Peter Junk, Sybil Milton, Wendelin Zimmer, The Jewish Museum, New York, 1985.

(La traducción del poema es mía)

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18/06/2007 22:14 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Pintura y pintores Hay 2 comentarios.

21/06/2007

Fin de curso

Ayer terminó el curso, momento de melancolías y nostalgias. Me despido de los alumnos que han estado conmigo dos años. He disfrutado con ellos, he padecido (especialmente, su ortografía), y me he nutrido de su alegría, de su juventud airosa y a veces, de sus entusiasmos. Estar con ellos es siempre para mí una lección de vida.
Pero el trabajo no termina hoy. Ya se prepara el próximo curso. El mío es un trabajo de esperanzas.

21/06/2007 08:40 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: La cruda realidad Hay 5 comentarios.

27/06/2007

Lou Andreas Salome, de François Giroud



Hace un año largo, mi hija pequeña me regaló esta biografía de Lou, de quien ya había leído algo hace tiempo. Aunque en su momento leí el libro que ahora reseño, no lo había mencionado aquí. Se trata de una biografía breve, que no incide demasiado en ciertos pasajes de la vida de Lou, como en su falta de atracción por el sexo (parece que sentía verdadera repulsión, que algunos han atribuido a una temprana violación incestuosa que habría causado también una anorexia, todo ello sin tener la más mínima prueba ni indicio. Como si no fuera lógico que una mujer principalmente preocupada por el intelecto fuera, al mismo tiempo, naturalmente reacia a atarse a un hombre: consideremos el tiempo en que vivió).
Lou procedía de una familia de judíos sefarditas que primero se instalaron en Alemania y después pasaron a Rusia, donde nació Lou en 1861. De clase alta, el padre recibió un título nobiliario de mediana importancia, y la única hija, menor de 6 hermanos, desarrolló una inteligencia deslumbrante y una duda metafísica religiosa. Como discípula del pastor protestante de San Petesburgo (la familia se había convertido al protestantismo en el siglo XVI), fue instruida tanto en temas teológicos y biblicos como filosóficos. Con Guillot, su primer maestro y su primer amor platónico, Lou inició los estudios que después intentaría proseguir en París, Berlín y Viena. Pero por desgracia para ella, el pastor se enamoró, le pidió su mano y ella, horrorizada, huyó.
Dsede entonces, un número apreciable de hombres de talento se enamoraron locamente de ella. Pero Lou no cedió. Incluso cuando aceptó casarse con Andreas, lo hizo bajo la condición de que el matrimonio fuera blanco. Y blanco permaneció hasta el fin de sus vidas.
A los 36 años, tras rechazar a Reé (que luego se suicidaría), a Nietzsche (que enloquecería, pero no por culpa de Lou, que oonste), a Zemeck, también suicida y a otros muchos, llegó Rilke, que se cree que fue su primer amor completo (otros se inclinan por Zemeck, de quien pudo tener un hijo si no hubiera sido porque Lou cayó oportunamente de un árbol y abortó y con quien Lou vivió intermitentemente durante once años). Luego vino una larga lista de psicoanalistas afectos, que probablemente gozaron de su alegría innata, de su inmenso talento y de su estimulante compañía, hasta llegar a la ternura y a la devoción que Freud sintió por ella.
¿Qué es lo sobresaliente de Lou? No fue una gran escritora, ni filósofa, ni siquiera aportó grandes cosas al psicoanálisis. Lou fue una mujer libre, consciente de su poder (basado tanto en su belleza como en su aire andrógino y en su soberbio talento e inmensa cultura), antifeminista ( o feminista heterodoxa, si se quiere), que vivió como quiso, que puso las bases de sus relaciones con los hombres y con el conocimiento, que impuso su punto de vista siempre, sin por ello perder el afecto, al amor y la admiración de los que la rodearon. Ése es el rasgo sobresaliente de Lou, mujer única, quizá sólo comparable, en autodeterminación, a George Sand. Su mejor obra fue su misma vida, su optimismo imbatible, su conocimiento de sí misma y de las necesidades de su alma y de su mente, su valor a la hora de luchar por lo que ella quería hacer e hizo, contra o con todos. Siempre. Con un par.

François Giroud, Lou. Histoire d’unne femme libre, Fayard, Paris, 2002.
Los extractos de cartas que aparecen en el anexo (de Freud, Rilke y la propia Lou, se reproducen con permiso de Gallimard).

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27/06/2007 18:06 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Biografías Hay 5 comentarios.

28/06/2007

Papá, dame la mano que tengo miedo, de Leopoldo María Panero

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Leopoldo María Panero hace tiempo que me parece el mejor poeta en español vivo, Su prosa poética vuelve a ser torrente pasional de dolor y de herida. Junto a Rimbaud, a Lautréamont, a Nerval, esculpe sus palabras contra el abismo que lo sustenta. Panero salmodia su "temporada en el infierno", desde donde nos sacuden sus palabras. El alma, tras leerlo, duele y se agita.
Un libro que no debéis dejar de leer.

Cito:
Mi alma no es más que vejez y un río en la noche, un nudo de asfixia verde en la garganta, una imposible proximidad, una terrible dulzura de almas que gimen bajo el viento; una "Muerte de Virgilio" que nunca termina, una novela sin diálogos y sólo terror en la sombra, una araña que teje su propia desdicha, una telaraña de desdichas donde los pájaros se restriegan los unos contra los otros, gimiendo por la flor de una bofetada, de una bofetada del loquero, de una flor en la sombra (p. 26).

28/06/2007 13:38 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros Hay 3 comentarios.

30/06/2007

Jeeves y Wooster en otra historia de P.G. Wodehouse

Hace tiempo que me hice fan de Jeeves y de Bertie Wooster (a través de la serie de la BBC interpretada por Hugh Laurie, en el papel del atolondrado y encantador juerguista, y Stephen Fry, impagable mayordomo y cerebro gris de todas las aventuras). Como he terminado el curso, y a la vez que leo un estudio sobre el drama renacentista inglés, a ciertas horas me entrego al relajo y a la risa que me provocan las historias de P.G. Wodehouse.

De acuerdo, Jeeves comienza con uno de esos tour de force que a menudo se establecen entre el mayordomo y el joven inglés, cuando Jeeves, horrorizado por la compra de una chaqueta blanca con botones dorados, hace ver a su amo la inconveniencia de lucir tan horripilante prenda en Inglaterra. Bertie, quien apela a los sentimientos de orgullo y de pundonor de los Wooster, no cede. Se lleva la chaqueta a Brinkley, desafiando a su mayordomo. La guerra comienza. No sólo eso: Bertie se siente ofendido porque todos confían más en Jeeves que en él, a la hora de arreglar los desaguisados amorosos de toda esa tropa de jóvenes estrafalarios que constituyen el centro de la sátira en las novelas de Wodehouse.


Así, pues, Bertie toma las riendas del desaguisado, primero aconsejando a Gussie Fink-Nottle, el amante de las salamandras, y después a Tuppy Glossop, al mismo tiempo que asesora su tía Dahlia con la mejor estrategia para hacerse con quinientas libras para salvar su revista femenina. Previsiblemente, ocurre un gran desastre y nada puede hacer Bertie para arreglar el gran lío que ha montado, por lo que Jeeves debe intervenir.
Los diálogos son brillantes y las descripciones espléndidas. Entramos de lleno en el mundo de la sátira inglesa. Wodehouse es heredero de Shandy, Thackeray, Austen... El mundo de Jeeves y Bertie Woster es surrealista, delirante, simpático y absurdo y la lectura de cualquiera de sus historias es absolutamente recomendable para pasar ratos inmejorables.

(Ah, y si es posible, no dejéis pasar la serie, una de las mejores de aquellos tiempos míticos de la BBC).


P.G. Wodehouse, De acuerdo, Jeeves, Anagrama, Barcelona, 1990.

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30/06/2007 16:16 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros Hay 4 comentarios.


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