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Resumen
- 01/02/2007 19:09 - La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes, un cuestionario resuelto.
- 02/02/2007 21:53 - Mujeres de Goya
- 14/02/2007 20:20 - Hammershøi i Dreyer en el CCCB
- 21/02/2007 16:24 - La Nueva España , la religión y la castellanización de los indios ( 4 ): Desaparición de los indios de la organización colonial
- 22/02/2007 07:08 - arteyliteratura:segundo cumpleaños
- 23/02/2007 16:40 - Balthus, Memorias y pintura
01/02/2007
La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes, un cuestionario resuelto.

Este es un control de lectura que hicimos el curso pasado. Mikel Borràs contestó bien y creo que sus respuestas pueden orientar a otros estudiantes con un nivel de Primero de Bachillerato.
Mikel Borràs:
1) ¿Por qué razón llega el narrador como interno a la casa – academia del Sr. Lesmes? ¿Cuál es su situación familiar?
Porque Pedro queda huérfano de padres y sólo le queda un tío como familia, el cual no quiere ocuparse de él y de su educación. Por tanto, lo envía a esta academia a completar sus estudios.
2) Describe a la familia del Sr. Lesmes , a Fany y la casa – academia.
En la familia están Don Mateo, Doña Gregoria y Martina, su hija. También está Estefanía, media parienta media criada, y Fany, la mascota de la casa. Don Mateo y Doña Gregoria son personas pesimistas en frente a la vida y contrarias a tener muchas relaciones por el temor de perderlas y el sentimiento posterior de desasimiento. Martina es una chiquilla pequeña y la única que da un poco de felicidad a la casa junto con Fany. Todos viven en una casa atrapada en la Historia, antigua, donde parece que los años no transcurren.
3) ¿Qué relación une al narrador y a Alfredo a lo largo del primer libro de la novela?
Pedro evidentemente se siente solo en esa casa pero un día llega un chico, albino, que se llama Alfredo. Éste llega en las mismas condiciones en que Pedro llegó (incluso más graves ya que tiene una madre pero ésta prefiere no ocuparse de él), y entablan rápidamente una fuerte amistad. Se conocen muy bien mutuamente y se explican todo, incluso sus problemas más íntimos.
4) La noche que los dos amigos se escapan para ver la luna sobre Ávila ocurre un hecho que hace que el narrador piense incesantemente en la muerte. Describe el episodio.
Después de escaparse ya de la casa y salir de las murallas de Ávila se dirigen a la colina de los Cuatro Postes. Al subirla, Pedro contempla la ciudad nevada bañada con la luz de la luna llena y queda maravillado pero, al girarse, ve a Alfredo completamente agotado y con la cara muy cambiada. Él dice que está cansado, pero que no es nada, y deciden volver. Se dirigen a las murallas y empiezan a subirlas como tantas veces habían hecho pero esta vez, Alfredo se detiene y admite que se siente muy agotado y que puede que esté enfermo. Entonces, Pedro lo agarra y caminan juntos hacia casa. Una vez allí, Don y Doña Lesmes (que ya estaban despiertos ya que habían descubierto su fuga) lo estiran en la cama y Alfredo empieza a vomitar sangre, que contrasta increíblemente con el ahora más que nunca blanco de su cara. Días después, Alfredo muere, de tuberculosis supuestamente, y Pedro experimenta ese sentimiento de desasimiento que Don Mateo tanto le había contado, y sintiéndose ahora de acuerdo con el pensamiento de éste, adapta su forma de ser pesimista frente a la vida, para no tener que volver a sentir nada igual nunca.
5) ¿Qué motivos tiene Pedro para abandonar Ávila? ¿Adónde se dirige y para qué?
Después de acabar los estudios decide irse ya que piensa que no puede aguantar más en esa casa, tan callada y cerrada, y siempre con el recuerdo de la muerte de Alfredo. Así, decide irse a estudiar Marina Mercante en la escuela de Náutica, contra los consejos de Don Mateo y su tío. Decide estudiar esta carrera porque, después de la muerte de Alfredo, Pedro adopta completamente la conducta de Don Mateo frente a la vida y piensa que, para no volver a perder a un ser querido, no tiene que entablar otra relación de este tipo. Por eso, se quiere hacer marino, oficio que le moverá mucho por el mundo y no le dejará mucho tiempo en cada sitio para conocer a gente.
6) ¿Dónde y en qué circunstancias conoce Pedro a Jane? ¿Qué nuevas sensaciones tiene?
La primera vez que la conoce es a bordo del Antracita, barco con el cuál rescata a otro pequeño barco que se iba a la deriva y en el que van Jane y tres personas más. Pero conocer a Jane de verdad, lo hace esa misma noche en que se encuentran en la cubierta y mantienen un abstracto diálogo, mirando las estrellas. Pedro se siente extraño ya que hablar con Jane le hace sentir bien, tranquilo, cosa que va contra sus principios anteriores. Pedro, aunque no lo crea, empieza a enamorarse.
7) ¿Por qué se separan? ¿Crees que él tiene razones?
Al final, se separan porque él se da cuenta de que está actuando demasiado en contra de sus principios, que le dicen que no entable una relación regular con alguien, y menos enamorarse. Yo creo que no tiene razón ya que el hecho de enamorarse es un impulso natural, humano y, aunque con cerebro, se tiene que dejar llevar por el corazón.
8) Al reencontrar a Martina en Bilbao, ésta le cuenta su historia: cuéntamela tú.
A Martina le pasa lo mismo que a Pedro, se siente ahogada por la atmósfera de su casa y la actitud de sus padres. Entonces, conoce a un chico, completamente antagonista a sus padres, liberal y optimista, el cual le gusta mucho. Entonces, un buen día el chico le dice para irse a Bilbao para casarse inmediatamente. Le promete cosas, como que vivirá felizmente ya que él es rico, y juntos se van a Bilbao. Pero ahí, él desaparece como todas sus promesas, y su relación no se formaliza. Además de esto, Martina se siente más culpable y tonta aún por el hecho de haberse despedido de sus padres con una nota, como si fuera una fugitiva.
9) La continuación de la historia de Jane y el final.
Después de hablar con la suegra de Luis Bolea, la actitud de Pedro cambia un poco y después, volviendo para Providencia, se da cuenta de las sensaciones que se desatan en su interior a medida que va aproximándose a Jane. Una vez allí, no espera encontrarla, pero lo hace en un teatro. Entonces, después la llama para quedar y vuelven a reanudar la relación. Al final, se dicen lo cuánto se aman y se casan. Aún así, Pedro tiene que volver a España a hacer el papeleo y comprar una casa, y es ahí donde recibe la carta de su mujer que está embarazada. Él se pone muy feliz pero, al volver a Providencia, Jane lo va a buscar con coche y,desgraciadamente, tiene un accidente y se mata. Pedro vuelve a Ávila y entrega el anillo que había cogido de la mando de Jane a la tumba de Alfredo y entonces, obtiene el equilibrio interior.
10) ¿Qué opinas de la historia, del estilo, del vocabulario? Opinión personal razonada.
En cuanto al estilo y al vocabulario, no tengo ningún tipo de queja, pienso que está perfectamente escrito. La historia en general, pienso que está bien aunque no estoy nada de acuerdo con la actitud de Pedro frente a la vida y a las necesidades impulsivas humanas como la necesidad de conocer a gente. Hay cosas que tampoco me han gustado mucho, como las reflexiones con fondo católico y las críticas a otras religiones y acciones humanas desde este punto de vista, aunque también es normal por la época. Sin embargo, hay apartados que me han gustado muchísimo, como la profundidad de las reflexiones de Pedro después de la muerte de Alfredo. En definitiva, la novela me ha gustado pero prefiero una literatura más alegre y optimista.
Miguel Delibes, La sombra del ciprés es alargada, Barcelona, ed. Destino, col. Áncora y Delfín, 2004. (Primera ed. 1947, Premio Nadal)
02/02/2007
Mujeres de Goya
No soy persona que se emocione hasta llorar ante ningún cuadro, aunque muchos me han conmovido o movido interrogándome, inquietándome, haciéndome reflexionar. Pero cuando me paré frente la Maja vestida de Goya se me saltaron las lágrimas ante ese rostro arrebolado, tan incitante, tan puro y tan vivo.
Después, he podido ver otros muchos retratos femeninos de Goya en diversos museos. Sus mujeres son personas seguras de sí mismas. concientes de su lugar en el mundo. Dignas (independientemente de que sean nobles, burguesas o trabajadoras). Sus mradas son fijas, directas y hondas, y sus cuerpos se erigen ante nosotos concientes de su poder hipnótico, de su belleza, de su rotunda femeneidad. Femeneidad que no se entiende como ornamento, sino como sustancia pura. En estas figuras femeninas hay sensualidad y poder, seguridad e inteligencia. Y solamente en el retrato de la reina María Luisa se puede ver algo así como un esperpento en el fondo de la pintura, en su subtexto. Todas las demás resultan un homenaje, producto del conocimiento de sus almas. Son retratos físicos y psicológicos, y nos dicen mucho de Goya y de las mujeres de su tiempo.
14/02/2007
Hammershøi i Dreyer en el CCCB
La exposición del CCCB se titula Hammershøi i Dreyer, pero yo, ’pasé’ de comparar la estética de los dos artistas daneses y al visitarla me centré en la observación de la pintura del primero. No hace falta decir que no fue porque yo desprecie la extraordinaria obra cinematográfica del autor de la milagrosa Ordet, sino porque, a pesar de desconocer totalmente a Hammershøi, me sentí, sin embargo, cercana a sus premisas estéticas: a esta altura del partido ya sabéis que me gusta el silencio y el estatismo reflexivo tanto en literatura como en artes plásticas: amo la imagen sobria y callada. La pintura de Hammershøi es más que una pintura de la luz y del silencio.
También nos ofrece una referencia o un desarrollo personal de la obra de Vermeer en la que creo que encuentra inspiración: mujeres ante una ventana o ante un mueble, de perfil o de espaldas, silenciosas, solitarias, abstraídas, caseras, ensimismadas; los interiores burgueses, senequistas, iluminados por una luz que casi siempre viene de la izquierda, la carencia de ornato, la desnudez del espacio, la carencia de símbolos en el entorno plasmado, la apreciación del detalle, la perfección de una pincelada leve, casi tan aérea como la niebla de los escasos paisajes. También veo a Vermeer o a la escuela de Delft en el perspectivismo ’en cajas’ de las habitaciones y de las puertas: puertas y habitaciones que adivinamos como interrogaciones sobre una vida que desconocemos pero que allí ocurre. Hay una irrupción del espectador como ’voyeur’ en estas casas, en esta cercanía con las mujeres que habitan y se mueven en estas habitaciones donde nosotros también ’estamos’. Hemos entrado en su intimidad sin que parezcan notar nuestra presencia.
La paleta de Hammershøi es muy distinta de la de Vermeer, en grises, blancos y amarillos, pero corren ahí venas silenciosas y secretas que nos remiten al legado del artista de Delft.
Hammershøi también me recordó, por supuesto, la obra de Caspar David Friedrich, tan misteriosa como invitadora, tan narrativa como ecónomica, en el sentido de que te ahorra todo para que todo lo adivines...Por otro lado, esas figuras de espaldas son toda una interrogación sobre el sujeto. Una interrogación sobre la realidad, la soledad y el mundo. Incluso recordé una imagen de Friedrich en que una mujer se asoma a una ventana, dándonos la espalda. Hammershøi pinta una casi idéntica y no puede ser casual.
Detrás de la pintura de Hammershøi, igual que en el cine de Dreyer, late el protestantismo. La simplicidad de los gestos, la disposición desnuda de los muebles, la sobriedad de las actitudes, el recogimiento ascético, lejos de lujo y del barroquismo, los interiores interiorizables, interiorizados, tanto del alma como del habitáculo. Filosofía y/o biografía de la paz interior, y por eso mismo, inquietante para el espectador, porque detrás de eso ¿qué hay? Pintura que nos interroga.
Os recomiendo la visita.
CCCB, Hammershøi i Dreyer
Del 25 de enero al 1 de mayo de 2007.
C/ Montalegre 5, 08001 Barcelona
Tel. 93 306 41 00 Fax. 93 306 41 01
21/02/2007
La Nueva España , la religión y la castellanización de los indios ( 4 ): Desaparición de los indios de la organización colonial

Es evidente que a causa de la disminución de la población indígena, los indios dejaron de ser vitales para la economía del virreinato desde finales del siglo XVI. Por lo tanto, el moderado interés que hasta entonces habían despertado los caciques indígenas en las autoridades se desplazó a los hijos de los españoles , clase que por el contrario, crecía rápidamente. Así, escuelas creadas para los hijos de los caciques como la de Santiago Tlatelolco o cargos administrativos dentro de los grupos indígenas fueron desapareciendo aceleradamente. Durante algunos lustros se creyó que la nobleza indígena serviría como una ‘clase bisagra’ que podría funcionar como enlace entre conquistadores y conquistados, pero muy pronto se vio que, diezmada la población indígena, la clase que podría servir como puente entre los conquistadores y los funcionarios recién llegados de España, las autoridades españolas, los comerciantes y los clérigos serían los criollos.Podemos decir que a finales del XVI, la sociedad indígena en su totalidad pasó a constituirse en clase subalterna, borrándose, a causa de la colonización, toda la organización social estamentaria del mundo prehispánico. El mundo indígena organizado socialmente desapareció.Por ello la enseñanza básica, la media o la universitaria, el acceso a la iglesia y a la administración se enfocaron desde muy pronto prescindiendo totalmente de los indígenas novohispanos. El sistema se centró en captar a criollos que, nacidos de padres españoles aunque nacidos en la Nueva España, pasarían a formar parte principal de la organización colonial como interlocutores entre unos y otros. Los criollos notaron muy pronto las diferencias sociales existentes entre ellos y los españoles venidos de la península, por un lado, y con los indígenas, por el otro.Así, los indígenas pasaron de ser el epicentro de polémicas ético-políticas y destinatarios de amplias campañas de enseñanza doctrinal a ser considerados únicamente como mano de obra barata o esclava. Siervos sin voz, alejados de la instrucción, sin dominio de la lengua castellana, estuvieron y permanecieron arrinconados en su propia tierra y tuvieron por destino una existencia casi fantasmal. Algunos indios instruidos expresaron así su tragedia al rey Felipe II:
(…) Porque los animales vemos que son tratados mejor que nosotros, y son trabajados con templanza y aun regalados, y nosotros estamos vejados peor que los caballos y bueyes (…) y esto pensamos que lo hacen los dichos españoles a fin de que todos nosotros acabemos y perezcamos y no haya más memoria de nosotros, y las poquitas tierras que nos quedaron se las tomen y hagan de ellas lo que quisieren…
22/02/2007
arteyliteratura:segundo cumpleaños

Con sus más y sus menos, este blog cumplió dos años hace pocos días. Creo que he conseguido poco a poco reflejar aquí mis intereses. Me doy cuenta de que este blog es una radiografía de mi alma (de la parte racional de mi alma, de la parte pasional, también), una radiografía acaso pudorosa, pero exacta.
Sin lectores, silenciosos o elocuentes, agradecidos o indignados, pacientes o inquietos, no habría seguido escribiendo aquí.
Así que: ¡gracias a todos!
Los invito a una rebanadita de pastel.
23/02/2007
Balthus, Memorias y pintura
Balthus se ha introducido en mi vida esta semana, tras algún tiempo relegado al baúl de los recuerdos. Mi librero, Ferran Pontón, me señaló el apetecible ejemplar de Mitsou, historia de un gato, seguido de Cartas a un joven pintor que contiene dos textos de Rilke ( segundo marido de su madre), acompañados de los dibujos con tinta china que Balthus hizo cuando sólo tenía 6 años y en la que narraba la historia de su gatito perdido.Instigada por este hallazgo y persiguiendo mis obsesiones que, como señala mi hija Paulina, son innegables (lo dijo porque yo niego ser obsesiva en mis pasiones ya que creo que soy una persona superficial, atenta a demasiadas cosas a un tiempo), volví a leer las Memorias de Balthazar Klossowski de Roda, conocido en el mundo del arte con el nombre de Balthus.
En mi juventud pasé mucho tiempo ‘cerca’ de Gide, de Rilke, de Pierre Klossowski (el hermano ‘perverso’ de Balthus), de Bataille, de Michaux y por supuesto de Balthus, al que durante una etapa de mi vida tuve en un altar al lado de Lucien Freud. Ahora, una vez más, compruebo cómo no me equivoqué del todo en el sentido de que lo que amé intuitivamente ha pasado a ser algo que puedo seguir amando, algo con lo que puedo identificarme sin dudar un solo instante. La recurrencia de los conceptos sobre el silencio y el apartamiento del mundo que me son tan caros son el leit-motif de estas excelentes, poéticas Memorias.
Balthus señala sus filias: Poussin, Cèzanne, Giacometti, Picasso, Tàpies, Miró en lo moderno; abunda sobre el amor que siente por los italianos Piero Della Francesca, Giotto, Masaccio, Simone Martino, Fra Angelico; subraya la indiferencia que siente ante la obra de Vasarely, Rouault o Piet Mondrian.También manifiesta su disidencia con la obra de su hermano Pierre, o su distanciamiento de Francis Bacon o de Chagall, porque no comparte con ellos su visión sobre la finalidad del arte, a pesar de que reconoce en ellos a pintores de gran importancia.
Las Memorias hablan sobre todo de su pintura, de la pintura, del pintor como sacerdote de la belleza. Fragmentariamente, rememora episodios de su vida, de su infancia, de su juventud, de sus amores, de su época, pero todo gira alrededor de la pintura, centro y sol de la existencia de Balthus.
Reivindica sobre todo la concentración, la entrega absoluta a la obra, la búsqueda de la belleza y de la perfección a través del silencio para encontrar la luz.
Dejadme que comparta con vosotros estos fragmentos:
- Pintar no es representar, sino penetrar. Ir al fondo del secreto. Ser capaz de sacar la imagen interior. De modo que el pintor también es un espejo. Refleja el espíritu, el rasgo de luz interior.
- Un retrato es un fragmento del alma que se atrapa.
- Yo veía lo que había que pintar a través de Bonnard y de Cèzanne, y también de lo que escribía Rilke, era el mundo invisible y visible a la vez, el lugar donde lo real y el sueño llegan a tocarse y nos llevan muy lejos.
- No se puede pintar en la algarabía del mundo, con sus facilidades y seguir su mismo compás. Por el contrario, debemos conseguir cada vez más soledad y silencio, mezclarnos con los maestros de antaño para volver a inventar el mundo y no dejarse enredar por las falsas sirenas, el dinero, las galerías, la vida mundana...
- El pintor no sabe nada de eso. Pinta, eso es todo, no intenta traducir nada. Lo que se debe buscar por todos los medios es el silencio. Por eso me parece ridículo y superfluo tratar de explicar la pintura con la palabra ¿Qué palabras, qué frases podrían expresar los espacios de silencio, secretos y oscuros, a los que todos queremos encontrar un sentido, del que todos queremos tomar algo?
- Hay que esforzarse por recuperar el alma, que ha sido mermada, borrada, trabajar para volver a hechizar el mundo. Es la tarea de los artistas. Creo en esa misión sublime. Creo en ese intento sublime. En ese intento obstinado de armonía, esa aparición de la belleza que debería buscar siempre la pintura.
- Creer que en mis niñas hay un erotismo perverso es quedarse en el nivel de las cosas materiales. Es no entender nada de las languideces adolescentes, de su inocencia, es ignorar la verdad de la infancia,
- La turbación adolescente de los cuerpos de mis niñas revela esa ambigüedad: luz de las tinieblas y luz de los cielos. No obstante, creo que el camino que puede despejar mi pintura no va en la dirección del cínico Don Juan, como tampoco en la de una piedad angelical. Como Byron, o como el protagonista violento y entero de Cumbres Borrascosas, he buscado en la sombra y la luz el rastro de la naturaleza pura.
Balthus y Rilke, Mitsou, historia de un gato, seguido de cartas a un joven pintor, Artemisa Ediciones, Tenerife. 2006 (Prólogo y traducción de Juan Andrés García Román).
Balthus, Memorias, ed. Debolsillo, Barcelona 2002 (trad. Juan Vivanco).

























































































