Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

Resumen

04/07/2006

Lecturas

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Como habréis notado, llevo más de una semana sin escribir. He tenido mucho trabajo: he estado haciendo un curso de Innovación en TIC-E (Tecologías de la Información y Comunicación en la Enseñanza), en la UPC, gracias a que el Departament d'Ensenyament nos ha admitido, a mi compañero Carles Ferrer y a mí, un proyecto de Innovación e Integración Curricular en el IES donde trabajamos. Después, cosas de organización, reuniones en el Instituto, proyectos atrasados en pdf de mis alumnos que tengo inacabados...

Esto no me ha mantenido lejos de la lectura, aunque sí de la escritura. He releído Veinticuatro horas en la vida de una mujer de Stefan Zweig (Acantilado), que os recomiendo. Se trata de un breve relato (una nouvelle), digno de la precisa perspicacia psicológica y de la maestría descriptiva del escritor austriaco. Está llena de sutileza y de fuerza, a la vez.

Releí también a Blas de Otero en una Antología: Expresión y reunión (Alianza Editorial), porque será una de las lecturas obligatorias del Curso de Segundo de Bachillerato que daré el próximo 2006-2007. Sin que se trate de un poeta al que yo leería por gusto, no dejo de reconocer su maestría, aunque su universo me resulta ajeno y sobre todo, su dramatismo, su tono recitativo o grandilocuente, me aleja de él. Aún así, he disfrutado de la lectura. Hay poetas a los que uno reconoce su calidad desde fuera, objetivamente, sin que por ello uno se sienta implicado en su discurso: éste es uno de ellos. Jamás me emocionará profundamente. Pero es probable que este tipo de poesía sea más adecuada para dar a leer a adolescentes, aunque yo prefiera a José Ángel Valente, a Cernuda o a Pedro Salinas...

Ahora estoy en medio del Suelo virgen de Ivan Turguénev ( o Turguéniev -con estos nombres rusos siempre oscila la ortografía española-, en Cátedra Universales). Me gusta mucho este hombre. Su sutileza, su prosa, elegante y profunda, tras de la que siempre hay una reticencia. Reticencia que es pudor y que es elocuencia al mismo tiempo. Me gustan los escritores que no lo dicen todo, que no son explícitos o expresionistas.  Y lo estoy disfrutando. La novela transcurre en la época pre-revolucionaria en Rusia, con los Populistas intentando insuflar rebeldía en las clases esclavizadas del campo y de la ciudad. El personaje central, Nezhdánov, es todo un logro. Pero también quienes lo acompañan en su periplo: Valentina Mijáilovna, Sipiaguin, Ostrodúmov, Paklin, Mashúrina... Como mi amigo Óscar, yo también tengo el alma un poco rusa.

Pasé por la librería a recoger un libro de texto y me traje una versión original y traducción de Who is me/Poeta de las cenizas de Pier Paolo Pasolini (DVD Poesía), de quien ya he escrito algunas veces y a quien siempre vuelvo con renovado placer interés. Me traje también En el trineo de Schopenhauer de Yasmina Reza (Anagrama), autora que me gustó mucho cuando vi en teatro (con Flotats, Carlos Hipólito y el gran - en todos sentidos- Josep Maria Pou), su obra Arte, tan inteligente como divertida, y  tan real y al mismo tiempo tan bien construida como artefacto teatral.

Finalmente, me compré a mi inevitable Pascal Quignard, en un pequeño opúsculo cuyo título me sedujo totalmente: El nombre en la punta de la lengua (Arena Libros).

De todas estas lecturas presentes y futuras ya os daré referencia en cuanto pueda.

 

   

04/07/2006 21:14 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros Hay 4 comentarios.

05/07/2006

Carlos Saura: Tango (fragmento: Julio Bocca)


(Fragmento: Bocca-Rivarola danzan Piazzola).
Carlos Saura, Tango, Dirección: Carlos Saura. Guión: Carlos Saura. Fotografía: Vittorio Storaro. Montaje: Beatriz di Benedetto. Música: Lalo Schifrin. Producción: José María Calleja de la Fuente, Alejandro Bellaba. Dirección artística: Emilio Baldasúa.Vestuario: Milena Cañonero y Beatriz de Benedetto. Sonido: Jorge Stavropoulos. Reparto:Mario Suárez: Ángel Solá, Cecilia Narova, Mía Maestro, Carlos Rivarola, Juan Luis Galiardo, Julio Bocca. (España-Argentina, 1998).

P.D.: Leo a Balcius.No se puede decir mejor.

05/07/2006 20:16 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Música y cine Hay 4 comentarios.

06/07/2006

El Colegio de México

Pasé tres años de mi vida en este lugar propicio, como becaria del programa de doctorado en Literatura y Lingüística (CELL). El Colegio de México, alejado del mundanal ruido, camino del Ajusco. Tres años que no he olvidado nunca. Ni a aquellos que me acompañaron: Margit Frenk, Antonio Alatorre, Teun van Dijk, Tzvetan Todorov, Iris M. Zavala, Clara E. Lida, Carlos Blanco Aguinaga, Carlos Pereda, Andrés Lira, Ulises Moulines, fueron, entre otros, mis maestros. Mis compañeros y amigos: Bárbara Amunátegui, José Luis Melgar, Águeda Méndez, Ysla Campbell, Víctor Díaz Arciniega. Recuerdo el reencuentro: Tomás Segovia. La Biblioteca. A mi marido esperándome en la cafetería con Arturo en una sillita de bebé... Uno de mis lugares. (El arquitecto: Abraham Zabludovsky, uno de los mejores de México).

06/07/2006 09:01 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Mis lugares Hay 4 comentarios.

07/07/2006

Benjamín Domínguez, un pintor mexicano

Benjamín Domínguez nació en 1942 en Jiménez, Chihuahua. En 1962 ingresó en la Academia de San Carlos, estudió con los maestros Capdevilla, en Grabado; y Roberto Garibay, Héctor Cruz, Nicolás Moreno y Antonio Rodríguez Luna, en pintura. A lo largo de 10 años se dedicó a grabar y dar conferencias de apreciación estética. En 1970 ingresó al equipo de museografía del Museo del Virreynato en Tepotzotlán, a cargo de Jorge Guadarrama; durante su estancia en este museo aprendió el amor por el objeto y el virtuosismo técnico, dejando una huella tan profunda que cinco años más tarde definirían su estilo personal, reflejado en las “Monjas coronadas” y “Alacenas”. Trabajó diseñando ropa y joyería en plata, tiñendo telas, estambres e hilo mercerizado y serigrafía para estampado en tela y piel. Además dio clases para niños en el Museo de Antropología.
Una de sus series más conocidas es la del Matrimonio Arnolfini.

La fascinación que en mí ejerce su pintura proviene de la visión presente que proyecta sobre el pasado colonial o atávico. A mí también me fascinan las monjas coronadas y los ángeles coloniales, la pintura flamenca y las alacenas. Hay algo de equilibrado y algo de perverso en su pintura. Algo estético y algo monstruoso. Todo ello me atrae.

07/07/2006 18:44 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Pintura y pintores Hay 7 comentarios.

11/07/2006

Monjas coronadas (Siglo XVIII)

Es un género de retrato femenino colonial. Se retrataba a las monjas cuando tenía lugar su "matrimonio" sagrado: vestidas como novias, con sus coronas de flores y su ramo. Poco después, dejarían los fastos del mundo, la vanidad de los atavíos, para entregarse a una vida de contemplación, de rezos o de estudio. A su muerte, se las volvía a ataviar como novias para el encuentro final con el Amado. Los retratos de monjas coronadas vivas y muertas son el testimonio de un mundo fenecido, no por hermoso menos tremendista. Misterioso. El erotismo del Cantar de los Cantares o el misticismo sanjuaniano son sugerencias inevitables cuando contemplamos estos cuadros.

11/07/2006 19:35 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Pintura y pintores Hay 5 comentarios.

12/07/2006

Suelo Virgen, de Iván Turguénev

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Suelo Virgen es la última novela que escribió Iván S. Turguénev. Como supongo que sabéis, en Rusia había dos bandos: los occidentalistas y los eslavófilos. A ninguno gustó el tratamiento que otorga Turguénev aquí a la cuestión política previa que se planteó antes del advenimiento de la Revolución Rusa.  La causa que abrazan los protagonistas es la de los llamados Populistas, socialistas utópicos que precedieron a los revolucionarios en el último tercio del siglo XIX. Naturalmente, para leer Suelo Virgen no es necesario conocer los acontecimientos históricos. La novela por sí sola los explica. Turguénev no se casa con nadie, y de ahí que su novela explique muy bien las contradicciones inherentes a todos los implicados.La novela tiene como protagonistas a dos personajes: Nezdhánov, estudiante de 27 años, soñador, poeta (que reniega de sus raptos líricos por considerarlos superfluos y banales dado el momento histórico que le toca vivir), abocado a una causa que tampoco llega a ser para él central. Amargado por su origen (es el bastardo de un noble: ésa su herida incurable), huye de sus amigos populistas para ejercer de profesor para el hijo de un terrateniente liberal. Liberal entre comillas, ya que Sipiaguin, como todos los de su clase es, a pesar de sus convicciones pseudoliberales, un enemigo.El otro protagonista es Solomin. Solomin es el tecnócrata educado en el extranjero, el hombre de acción, el que sin teorías (incomprensibles, por otra parte, para el pueblo), hace: dirige una fábrica, crea una escuela para los hijos de los obreros, trabaja por el cambio progresista, que para Turguénev es la industrialización, la modernización de Rusia.Los Populistas (Markélov, Ostrodúmov, Mashúrina, Paklin, o el propio Nezdhánov), a pesar de luchar por el pueblo, están muy lejos de él. El pueblo, para ellos sigue siendo impenetrable, incomprensible: son los téoricos, los que deben aprender a relacionarse con su sujeto histórico, pero no lo consiguen. En cambio, Solomin es considerado por sus obreros como uno de ellos. Los Populistas son extraños para el pueblo al que intentan liberar (tanto, que incluso son aprehendidos por los propios mujiks), peroSolomin consigue comprender y ser comprendido. La paradoja no es nueva ni está en desuso. Recuerdo que una cosa muy similar le pasó al Comandante Marcos, que describe con sorna cómo los indígenas que él deseaba salvar del capitalismo se mostraban completamente ajenos a su discurso, cómo su vocabulario estaba lejos de reflejar las inquietudes de sus oyentes, cómo, a través de sus muchos años en la selva, tuvo que reeducarse él: que para poder ser comprendido tuvo que comprender, que cambiar. Esa misma incomprensión entre oprimidos y presuntos liberadores se muestra en Selva Virgen. Nezdhánov es un personaje semi-trágico. Lo es porque nunca alcanza a comprender realmente cuál es su finalidad en la vida, para qué está aquí. Incapaz de entregarse al amor o a la lucha, se aparta de todo. Acaba renunciando. Se ilusiona con Marianna, la sobrina de Sipiaguin, que hace esfuerzos increíbles para convertirse en una mujer del pueblo (esfuerzos que oscilan entre la comicidad y el patetismo, ante la mirada incrédula de Tatiana, la verdadera mujer del pueblo que la instruye (en la deseada e improbable metamorfosis : de baríshina a proletaria), pero Marianna sí cree, aunque sea una revolucionaria de salón. Ella también cree amar a Nezdhánov, pero pronto se siente desilusionada, y al mismo tiempo, atraída por Solomin. Como es habitual en Turguénev (quiero referirme a su propia vida sentimental para explicar esta característica de su narrativa), las escenas de amor son inexistentes. Nezdhánov ama a Marianna como Turguénev debió amar a Paulina Viardot: platónicamente, sin fuerzas o sin ánimos o sin valor para entregarse a sus pasiones y por tanto, incapaz de alimentar o de satisfacer las expectativas de Marianna. Ella, sin embargo, leal y pura como es, no dudaría en seguir al lado de Nezdhánov, cerrando los ojos a la atracción que siente por Solomin (y que es correspondida por éste),  sacrificando su vida al lado del imperfecto, mutilado anímicamente, Nezdhánov. Nezdhánov, sin embargo, es puro, es honesto, es bueno. Lejos de todos: de Solomin, de Markélov (el revolucionario convencido), de Mashúrina, que le ama secretamente, y lejos incluso de su mejor amigo, con quien se comunica sólo epistolarmente, se apartará de la vida.     La novela de Turguénev no hace concesiones ni a la paradoja política-social que se plantea a los pre-revolucionarios populistas, ni a las contradicciones anímicas de Nezdhánov. Una galería de personajes secundarios bien complejos y representativos, cuya descripción no cae jamás en el arquetipo mecánico completa la narración, en la que no sabemos qué plano es más importante: si el íntimo o el histórico, porque ambos se complementan perfectamente y se entrelazan con la maestría de la que sólo son capaces los grandes, los de la talla de Tolstoi, de Stendhal o de Thomas Mann.Como siempre, Turguénev hace gala de su elegante prosa, de su penetración psicológica, de su conocimiento profundo de la patria (o matria) Rusia, pero no se queda ahí. Es un texto perfectamente actual. Y puede suceder hoy, en cualquier sitio.Una gran novela y un placer para cualquier lector.  

Iván S. Turguénev, Suelo Virgen, Cátedra (Letras Universales), Madrid, 1992. Traducción y Edición de Manuel de Seabra.      

12/07/2006 13:19 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Literatura y Libros Hay 2 comentarios.

17/07/2006

José Antonio Labordeta lee a Miguel Labordeta

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(Poema leído en el Congreso de los Diputados por Jose Antonio Labordeta con motivo de la comparecencia de Aznar sobre la posición del Gobierno ante el ataque a Irak).

Pleno, 5 de febrero de 2003

Mataos,
Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Invadid con vuestro traqueteo los talleres, los navíos, las universidades,
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece.
Triturad toda rosa, hollad al noble pensativo.
Preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte…
Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas,
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.
Asesinaos si así lo deseáis,
Exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
Que jamás asireís un fusil de bravura.
Asesinaos pero vosotros los inquisitoriales azuzadores de la matanza…

Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
Al campesino que nos suda la harina y el aceite,
Al joven estudiante con su llave de oro,
Al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
Y al hombre gris que coge los tranvías
Con su gabán roído a las seis de la tarde.
Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
Y entre todos aspiran a vivir : tan sólo esto.
Y de ellos ha de crecer
Si surge una raza de hombres y mujeres con puñales de amor inverosímil hacia
otras aventuras más hermosas.

José Antonio Labordeta , icono de mi juventud. Poeta, cantante, caminante, diputado de la Chunta hasta hace poco. Su voz grave en conciertos semiclandestinos que se hacían en parroquias (qué paradoja), me sigue sonando en los oídos. No por casualidad cantaba Labordeta a la Libertad (véase Stickam) en aquellos años aciagos. En este poema, su hermano Miguel , extraordinario poeta, desaparecido en el 69, había escrito lo que muchos sentimos en esos momentos dramáticos de 2003: ni más ni menos.

17/07/2006 18:26 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Poemas preferidos Hay 4 comentarios.

22/07/2006

Annie Lennox ( con Hugh Laurie y John Malkovich)

22/07/2006 15:59 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Música y cine Hay 2 comentarios.

25/07/2006

Me estremece el silencio eterno de esos espacios infinitos: Pascal



25/07/2006 20:00 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Hay 8 comentarios.

26/07/2006

El nombre en la punta de la lengua de Pascal Quignard

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El libro de Pascal Quignard que acabo de leer con el placer y la inquietud de siempre, ya había sido editado hace doce años por la Editorial Debate y consta de dos partes. La primera es un cuento, un cuento en el que la palabra que se necesita se escapa una y otra vez, y su falta (la falla, como dice Quignard) amenaza la vida entera y la felicidad de sus protagonistas.
La palabra que escapa, la palabra que se tiene en la punta de la lengua, pero que huye, y con ella se lo lleva todo. Como a Fausto llevado por una nube, la palabra llevada por el olvido, amenaza. Es un cuento que me recuerda tanto a Goethe, como a ciertos pasajes de la Eneida o las pinturas negras de Goya.
La segunda parte es un breve ensayo fragmentado, muy quignardiano, llamado El pequeño tratado sobre Medusa, sobre el origen del silencio y sobre la espera de la palabra que falta. Esta espera se llena de palabras: se escribe para convocar esta falla, esta ausencia, este vacío que nos puebla. Quignard no puede ser resumido, porque sus reflexiones nos llevan precisamente al punto en que el lenguaje es el que traiciona. Las palabras son buscadas infinitamente porque no pueden decir lo verdadero, lo inicial, lo que nos funda en esta vida y que comparece ante nosotros en forma de enigma, de misterio irresoluble. Eso que nos falta es siempre ausencia, nostalgia de lo que nunca podremos recobrar, de lo imposible que late dentro y fuera de nosotros y que no se deja asir jamás:


Yo era aquel niño a quien apasionó el silencio. Era aquel niño que apostaba la totalidad de su vida en el esfuerzo de mi madre por recuperar un nombre del que tenía memoria mientras estaba privada de él. Me identificaba por completo con el movimiento de pensar de mi madre recorriendo con desamparo los canales y los caminos donde una palabra se había despistado. Más tarde me identifiqué con el padre de mi madre. AL hacerlo, lo único que hacía era justificar una identificación programada por mi madre antes de mi llegada al mundo, ya que los dos nombrecitos asociados a mi nombre propio eran sus nombres: Charles, Edmont. De niño me pareció que había que adquirir la sabiduría filológica, gramatical y romana de mi abuelo para llegar a ser el poeta que mi bisabuelo habría querido ser. Ambos habían enseñado en la Sorbona. Ambos habían coleccionado libros. Así es como habré absurdamente intentado desandar el tiempo. Eso es lo que me ha llevado hasta las orillas de Roma, lo que me ha llevado hasta las ruinas de Ur, llevado, en fin, hasta las más antiguas grutas de paredes silenciosas y cubiertas de inscripciones. Nuestras vidas son súbditas de extrañas tiranías que son errores. Es curioso observar que libros que he escrito han conocido el éxito desenterrando viejos fantasmas muertos desconocidos que llevaban consigo más porvenir que los vivos. Los libros son esas sombras de los campos. Yo era aquel niño precipitado en la forma de ese intercambio silencioso con el lenguaje que falta. Fui ese acecho silencioso. Me convertí en ese silencio, en este niño “retenido”, castigado sin salir, en la palabra ausente en forma de silencio. Esta depresión de niño tuvo lugar después de que nos mudásemos a L’Havre, porque me separaba de una muchacha alemana que me cuidaba mientras mi madre estaba en la cama y enferma, a la que yo llamaba Mutti. Me convertí en mútico. Llegué a sepultarme en ese nombre, más querido aún que el de mi madre, y que por desgracia era una conminación. . Aquel no era un nombre en la punta de mi lengua, sino en la punta de mi cuerpo, y el silencio de mi cuerpo era lo único capaz de hacer presente, en acto, su calor. No escribo por deseo, por costumbre, por voluntad, por oficio. He escrito para sobrevivir. He escrito porque es la única manera de hablar callándose. Hablar mútico, hablar mudo, acechar la palabra que falta, leer, escribir, es lo mismo. Porque el desposeimiento fue el abra. Porque era la única manera de permanecer al abrigo en ese nombre sin exiliarme por completo del lenguaje como los locos, como las piedras, que son desgraciadas como ellas solas, como las bestias, como los muertos.

Me vi de nuevo obligado a callarme cuando tuve la edad de dieciséis años. Me callo el porqué. Este cuento que titulo El nombre en la punta de la lengua es mi secreto.

Pascal Quignard, El nombre en la punta de la lengua, Libros del Último Hombre, Arena Libros, Madrid, 2006, Traducción de Antonia Barreda.

26/07/2006 12:58 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Pascal Quignard Hay 4 comentarios.

28/07/2006

Mis ocho finales de cine favoritos

Mi gran amigo Ramon me ha pasado el testigo de este tema, y aunque habría muchos más, cumplo con él y paso el testigo a ese otro buen cinéfilo y amante de Cronenberg que es Licantropunk.

Mis ocho mejores finales del cine son, en desorden, e intentando no repetir las elecciones ya hechas por mi amigo, que suscribo también:

Drácula de Francis F. Coppola, síntesis de horror y amor imposible. Maravillosa historia recreada genialmente.

La mirada de Isabelle Huppert en La dentèlliere, de Claude Goretta. El inconmensurable vacío interior que deja el abandono.

El Sur, de Víctor Erice, que como sabemos, no es un final y que es tan enigmático, tan misterioso y mágico.

M. Butterfly, de David Cronenberg, con Jeremy Irons inmolándose por fin: adoptando el verdadero papel que le correspondia en su historia amorosa: el de Butterfly, la mujer que no puede sobreponerse a la pérdida del amado.

La habitación verde, de FrançoisTruffaut, con Natalie Baye encendiendo la última vela del mausoleo de los recuerdos en memoria de Julien, su creador, el hombre que vivía para recordar a sus muertos.

Aguirre, la cólera de Dios, de Werner Herzog, con Kinski-Aguirre muriendo en medio de ese río milenario, rodeado de monos y de cadáveres, tras un travelling circular mítico y el asesinato de única persona que amaba.

2001, Odisea del Espacio, de Stanley Kubrick, el eterno retorno más hermoso del cine. La historia de la humanidad mejor contada, que sin contar una historia las cuenta todas.


Y finalmente, Retrato de Jenny de William Dieterle, cuando el retrato a todo color que finaliza una película en blanco y negro nos da la medida del paso del amor (extraño y mágico de los protagonistas) al arte, eterno.


28/07/2006 14:00 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Cine Hay 9 comentarios.

29/07/2006

Un poco de cabaret : Liliana Felipe

Liliana Felipe es una cantante, pianista y performer argentina, transterrada a México, donde encontró a su media naranja en Jesusa Rodríguez, una de las directoras de teatro mexicanas más interesantes y creativas. En Coyoacán han montado su feudo, el Cabaret El Hábito.

Espero que os guste su ácido humor y su música.

29/07/2006 12:18 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Teatro Hay 2 comentarios.

30/07/2006

Cuadros de castas en la Nueva España del siglo XVIII


La clasificación implacable de las castas producto del mestizaje, que creó un subgénero de pintura virreinal, muestra el punto de vista de los colonizadores y el racismo imperante. Aún así, siendo ideológicamente rechazables, son muy interesantes desde los puntos de vista histórico y sociológico, así como pictóricamente.

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30/07/2006 15:04 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: Pintura y pintores Hay 6 comentarios.

31/07/2006

Masacrar, destruir, desplazar, separar, fomentar el odio. El genocidio en Líbano

750 muertos, la mayoría civiles. Un millón de desplazados que huyen de su país, ciudades destruidas, bombardeadas, daños ecológicos irreparables para el Mediterráneo. Familias destrozadas. Las antiguas víctimas del holocausto son ahora los verdugos. La comunidad internacional calla como una puta. José Blanco se disculpa ante el embajador de Israel por decir una verdad: que están cargando contra inocentes.
Esto somos: miseria y dolor.
¡No al genocidio!

31/07/2006 09:54 Autor: Gabriela Zayas De Lille. #. Tema: La cruda realidad Hay 9 comentarios.


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