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Las sombras errantes, de Pascal Quignard

Las sombras errantes, de Pascal Quignard



Antes que nada, debo decir que si alguien odia a Quignard, ése es el diseñador de la portada de este libro. No he visto portada más fea. Tengo el libro en Gallimard y qué diferencia. Por otro lado, la contraportada informa falazmente que ésta es la primera obra de una trilogía, cuando se trata de una pentalogía que lleva el nombre de Dernier Royaume (El último reino) y que está constituida por los siguientes títulos:Les ombres errantes I (Premio Goncourt en 2002), Sur le jadis II, 2002, Abîmes, III, 2002, Les paradisiaques IV, 2005,  Sordidissimes V, 2005. Todas publicadas inicialmente por Grasset & Fasquelle, y en segunda instancia, en edición de bolsillo, por Gallimard (en su colección Folio). En España, la horrible edición de la editorial Elipsis vale 18 euros. Las de Gallimard, 7,80. 

Les ombres errantes de Pascal Quignard




Una vez sentado que quien escribió la contraportada del libro NO CONOCE la obra de Quignard y que el diseñador de la portada tiene un gusto deplorable, paso a hablar de la obra.

Traducido, qué autor no pierde magia.
Ese francés elegante, ese francés musical, que se eleva como columna de notas, que te hipnotiza y te lleva al no lugar. al vacío de la palabra, a su otro lado, vertido al castellano se endurece y a ratos se pierde. Pero no en todos los fragmentos. Hay lugares aquí en los que reencuentro a mi Quignard. 
Una vez, Tomás Segovia me dijo que todo lo importante en la vida es ritmo y música. Qué cierto es. Y muchas veces he pensado que Quignard escribe para mí, que me escribe a mí, que escribe lo que yo escribiría si yo escribiera porque su ritmo es el mío, un ritmo obsesivo, espiral, incisivo, que se adentra en mi interior o que da voz a mi interior; que me mece al mismo tiempo que despierta en mí algo que está ahí, latiendo tímidamente pero dormido, exhausto, escondido, no sé si por insensibilidad o para sobrevivir entre la mediocridad del mundo, o por temor a la herida irreparable o qué sé yo.

El último reino bucea, busca, hunde sus raíces en la sombra, el abismo, el paraíso, lo perdido y lo sórdido.
Quignard piensa, fabula sobre el pasado, reflexiona y filosofa. Todo su discurso calla, con ser tan abundante y tan elocuente. Al escribir, calla: lo ha dicho muchas veces. Y al leerlo, yo callo con él, callo en conjunción, en colaboración con otro. La soledad de la lectura se vuelve compañía. Aunque no estemos muertos, es como si lo estuviéramos. Muertos pensando en la vida. Viéndola desde lejos. Él escribe y yo leo y juntos reformulamos la vida; la palabra y el silencio de la palabra escrita palpitan y suenan.

- XXXI

La pierre est un boue durcie. La grotte est de la boue durcie. Je ne cherche ni la pierre ni la dureté.
Cheval blanc n'est pas cheval. Je cherche la boue.
Qu'on comprenne ceci: Mon ermitage n'est pas solide. On ne peut rien bâtirsur ce que j'ecris.
La main qui écrit est comme la main qu'affole la tempête. Il faut jeter la cargaison à la mer quan la barque coule.


La piedra es un lodo endurecido. La gruta es lodo endurecido. No persigo la piedra ni la dureza.
Caballo blanco no es caballo. Yo persigo el lodo.
Entiéndase esto: mi ermita no es sólida. No se puede construir nada sobre lo que escribo.
La mano que escribe es como la mano que la tempesta enloquece. Hay que arrojar la carga al mar cuando el barco se hunde.


-XXXVII

L' appel que lance le cri, une fois qu'il est devenu chant, n'est plus adressé a personne.
Les arts n'ont pas pour destin, comme fait l'Histoire, d'organiser l'oubli. Ni de donner du sens à l'Autre du sens. Ni de souiller et d'engloutir l'Austrefois de la terre. Ni d'anéantir sur place l'Ailleurs du temps. Ni de proscrire les langages en amont de toutes les langues naturelles. Ni d'emmurer l'Ouvert. Il faut être nazi pour penser que l'art est un mensonge qui décore. Il faut être communiste pour estimer que l'art divertit. Il faut être bourgeois libéral pour penser qu'il égai. Il n'ya que dans les régimes totalitaires que l'art conçu comme une esthétisation de l'assujettissement, une mise en légende du passé, un truquage à tout instant de l'heure qui vient et passe. L'artiste ne peut pas prendre sa part dans le fonctionnement de la communauté humaine dans l'instant où il s'efforce de s'en desprendre. Il n'a même pas à recevoir de gages en contrapartie de son oevre. Il est plus proche du deuil que du gage. Moins oublieux que la mémoire volontaire. Moins intéressé que la monnaie dans l'échange. L'art n'a pas pour function de dénier l'Autre du social.

L'individu est comme la vague qui se soulève à la surface de l'eau. Elle ne peut s'en séparer tout à fait. Et elle retombe très vite dans la masse solidaire qui l'engloutit. Elle retombe toujours dans le mouvemement irrésistible de la marée qui la porte. Mais pourquoi ne pas se soulever encore et encore et encore?

El grito que pide socorro, una vez convertido en canto, ya no se dirige a nadie.
Las artes no tienen por destino, como hace la Historia, organizar el olvido. Ni dar un sentido a lo Otro del sentido. Ni manchar y engullir el tiempo pasado de la tierra. Ni aniquilar in situ la otra parte del tiempo. Ni proscribir los lenguajes anteriores a todas las lenguas naturales. Ni emparedar lo Abierto. Hay que ser nazi para pensar que el arte es una mentira decorativa. Hay que ser comunista para pensar que el arte divierte. Hay que ser burgués liberal para pensar que alegra. Sólo en los regímenes totalitarios el arte es concebido como una estetización del sometimiento, una mitificación del pasado, una falsificación constante de la hora que llega y pasa. El artista no puede tomar parte en el funcionamiento de la comunidad humana desde el momento en que se esfuerza por desprenderse de ella. Ni siquiera tiene derecho a recibir un sueldo como contrapartida de su obra. Está más cerca del duelo que del sueldo. Menos olvidadizo que la memoria voluntaria. Menos interesado que el dinero en el intercambio. El arte no tiene como función negar lo Otro en lo social.

El individuo es como la ola que se levanta en la superficie del agua. No puede separarse de ella completamente. Y vuelve a caer rápidamente en la masa solidaria, que se la traga. Vuelve a caer una y otra vez continuamente con el movimiento irresistible de la marea que la arrastra. Per ¿por que no levantarse una vez, y otra vez, y otra vez?

-XL


Il n'y avait plus de gaieté à ma table. Chacun était perdu dans sa réminiscence personelle. 
Les plus jeunes en étaient encore à decouvrir ce pauvre marécage interne, intime, qui pue et où finalement on se noie,
Je sortis.
Sur le gravier, je me retournarai brusquement pour regarder la maison  comme si je la découvrais.
Je regardai la maison, le jardin, l'étang, les buis.
Puis je regardai en contrebas la fôret verte que la brume qui montait de la rivière envahissait peu à peu.
Je m'en allai.
Lancelot erra,

No había alegría en mi mesa. Cada cual estaba absorto en sus recuersos personales.
 Los más jóvenes estaban todavía descubriendo esa pobre ciénaga interior, íntima, que apesta y en la que finalmente uno se ahoga.
Salí fuera.
Desde el paseo me volví bruscamente a mirar la casa como si acabara de descubrirla.
Miré la casa, el jardín, el estanque, los setos.
Luego miré más abajjoel verde bosque que la bruma que subía del río iba invadiendo poco a poco.
Me fui de allí.
Lancelot andaba errante.

-LI

D'où venait cette manie rétrospective au fond de moi qui ne se souciait plus de moi - ni même de l'empreinte reçue d'une langue et d'une civilisation- mais s'était ouverte à jamais au plus lointain?
Comme déverrouillée au plus lointain? Offerte à la perception pure? Abandonnée à cette attention qui oublie le sens de ce qu'elle voit et perd le temps en même temps que le langage?
D'où venait ce goût pour l'odeur du passé et pour la luisance du jadis qui, elles, loin de me lasser jamais, me passionnaient partout dans ce monde?

¿De dónde procedía esa manía restrospectiva en mi interior que no se preocupaba lo más mínimos por mí -ni siquiera por la huella recibida de una lengua y de una civilización- pero que estaba  abierta constantemente a lo más remoto?
¿Como si estuviera descerrajada en lo más remoto? ¿Expuesta a la percepción pura? ¿Entregada a esa atención que olvida el sentido de lo que ve y pierde el tiempo al mismo tiempo que el lenguaje?
¿De dónde procedía esa afición por el aroma del pasado y por el brillo de otro tiempo que, lejos de cansarme nunca, me apasionaban en cualquier parte de este mundo? 


Pascal Quignard, Las sombras errantes, Elipsis ediciones, Barcelona, 2007. (traducción de Manuel Arranz).
Pascal Quignard, Les ombres errantes, Gallimard (Folio), París, 2004 (1º ed. Grasset & Fasquelle, 2002. Premio Goncourt).


  

La donna scimmia, de Marco Ferreri

La donna scimmia, de Marco Ferreri

Hace varios años vi por la tele esta pelicula de Ferreri, autor que trabajó en España en tandem con el gran Rafael Azcona, con quien también firma el guión de esta singular película italo-francesa.

La película desarrolla un tema extraído de la realidad y guarda muchas coincidencias con la historia de la mexicana Julia Pastrana, mujer que padecía una enfermedad que unos llaman hirsutismo.

La película de Ferreri, en tono neorrealista y  con una música jaranera, nos muestra el esperpento: un cara-dura, un pobre diablo que no tiene de qué vivir, conoce a María, huérfana que reside en un orfanato religioso. 

Al ver su rostro, brazos y manos cubiertos de pelo, a Antonio se le ocurre vivir de ella, explotando el morbo de todos, exhibiéndola en un espectáculo que no era infrecuente en el mundo occidental de los años 30 y 40: las ferias de fenómenos.

Si Lynch en El hombre elefante (1980), nos obsequia con un melodrama memorable; Ferreri, unos años antes, nos había dado un esperpento engañoso, porque a ratos puede parecer que Antonio trata a la mujer simia con ternura, cuando en realidad no hace sino explotarla.  

Antonio la exhibe en un galpón, inventando una historia mítica de coyunda zoofílica (sé que esto le gustará a Luri ). Tras de un intento por vender la  virginidad de la extraña criatura a un exótico 'patricio' napolitano y tras el regreso de la joven al orfanato, se ve obligado a casarse con ella para asegurarse la explotación de 'su' monstruo.

María, inocente siempre, siempre dulce y buena, agradece a la vida la oportunidad de ser una mujer casada, de ser 'libre'. Jamás llega a sospechar los verdaderos sentimientos de su 'dueño', ni siquiera cuando éste se resiste a cumplir con el 'débito' conyugal.

La vida parece transcurrir para ella con felicidad y armonía. La actuación pasa por teatruchos napolitanos y parisinos hasta que la joven se queda embarazada. 

Cuando ella muere y muere el bebé, que también heredará la condición pilosa de la madre, cede los cuerpos a un museo para su embalsamamiento y finalmente los exhibe en un teatrillo.


El tono de la obra es escrupuloso y neutro. Ferreri no toma partido ni juzga: eso nos lo deja a nosotros, que asistimos a este drama pensando aquello que un par de veces dice María (cuando el médico le aconseja abortar, por ejemplo): "¡Sois unos monstruos!" Es la misma sensación que tenemos con la película de Lynch. Los monstruos son los otros (¿nosotros?).


La donna scimmia (Italia-Francia, 1964), Dirección:Marco Ferreri. Productor: Carlo Ponti. Guión: Marco Ferreri y Rafael Azcona. Intérpretes: Ugo Tognazzi, Annie Girardot, Achille Majeroni, Elvira Paolini. Fotografía: Aldo Tonti; Montaje: Mario Serandrei: Música: Teo Usuelli.





Día de muertos

Día de muertos

Dice Pascal Quignard que le intriga haberse pasado la vida entre los muertos. Se refiere a los autores que ha leído. 


El capitán Francisco de Aldana

El capitán Francisco de Aldana

Estoy preparando una presentación sobre Francisco de Aldana para mi curso de Modalidad: tras Garcilaso, creo que es el más grande poeta del Renacimiento español. Aquí os dejo uno de sus sonetos:


El ímpetu cruel de mi destino,
¡cómo me arroja miserablemente
de tierra en tierra, de una en otra gente,
cerrando a mi quietud siempre el camino!


¡Oh, si tras tanto mal grave y contino,
roto su velo mísero y doliente,
el alma, con un vuelo diligente,
volviese a la región de donde vino!


Iríame por el cielo en compañía
del alma de algún caro y dulce amigo,
con quien hice común acá mi suerte;


¡oh, qué montón de cosas le diría!
¡Cuáles y cuántas, sin temer castigo
de fortuna, de amor, de tiempo y muerte!



Incógnita

Incógnita


Me gustaría saber si todos aquellos que creen que la ficción es realidad, existen.

Vanitas

Vanitas

Cuando me enteré que todo había sido una superchería estuve a punto de decirlo. Aún hoy, me pregunto por qué no hablé, por qué no dije lo que sabía. 

Desde que hablé con P. me embargó un sentimiento de desconfianza. El conocimiento que poseía de los hechos parecía tan perfecto, que nadie que no hubiera sido él mismo podría contarlos así. Sin embargo, consideré que era imposible, imposible desde el punto de vista ético, que alguien con ese aspecto tan digno fuera capaz de una bajeza como la que, de pronto, imaginé.

Llegué a sentirme culpable por pensarlo siquiera.

Varios meses después, al abrir mi correo, encontré una carta en la que P. me comunicaba los hechos. Los hechos verdaderos, desnudos, terribles.

Así pues, un hombre que parece digno puede ser abyecto. Mi colaboración para llevar a cabo el crimen había sido necesaria, me decía, pero no podía irse de este mundo sin confesar la cruda verdad: lo había falseado todo y todo lo había inventado. Su vida estaba vacía, ésta era la disculpa o la justificación, hasta que encontró un motivo para vivir: destruir a M. Para ello, creó un personaje, tomó datos de la realidad, los tergiversó, lo falseó todo, recabó mi confianza, me usó. Yo, ignorante, le serví como tapadera.

Esto me convierte en culpable, aunque sea por omisión. Deseché las sospechas, me presté a dar noticias sólo porque P. me las daba: confié.

Y ahora ¿qué debo hacer?¿ Seguir callando? 

Al fin y al cabo, lo otro es peor. 

Nada hay más crudo que la realidad, nada hay más cruel. Que M. siga soñando.   




De la Autobiografía de Jorge Luis Borges

De la Autobiografía de Jorge Luis Borges

"Al preparar El Hacedor ya había comprendido que escribir de manera grandilocuente no sólo es un error sino que es un error que nace de la vanidad. Creo con firmeza que para escribir bien hay que ser discreto".




Jorge Luis Borges, con Norman Thomas di Giovanni, Autobiografía (1899-1970), ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1999. 



Más cosas sobre los De Lille en Chihuahua

Más cosas sobre los De Lille en Chihuahua

Una amabilísima lectora, Carmen Arriola, me ha enviado estos datos, que en su mayoría me eran desconocidos y que paso a transcribir aquí.


Su fuente es el libro  "Sucesos del norte acaecidos a norteños".

Su autor, el  Dr. Guillermo R. Alvelais

Primera edicion, 1991.


Esto es lo que me envía Carmen: ( El Dr. Alvelais) Inicia su prefacio (escrito por él mismo), diciendo: 

 "Se dice que sucedió en el norte a norteños durante los últimos 100 años."

"La intención es lograr breves relatos que, reunidos debidamente, formen un todo digno de ser leído y que creemos interesará mucho a personas que hayan residido en un tiempo o en otro en Ciudad Juárez, Chihuahua, Delicias, Camargo, Jiménez, Parral, Santa Bárbara y sus zonas vecinas. Al leerlos se podrán dar cuenta si sus padres,hermanos, tíos, primos o amigos, estén inmiscuidos en tales relatos.


Pag. 70.- "La familia de Lille Borja. El médico de Lille Borja muy parralense no participaba con las ideas revolucionarias, ese fue el motivo de que fuera fusilado por villistas, dejando a su viuda con varios de familia. El mayor de los hijos se tituló en la Facultad Nacional de Medicina en 1930. (Se refiere a José De Lille).


El químico, microbiólogo farmacéutico, laboratorista, su hermano Pedro, con el gran don de poder transmitir conocimientos a sus discípulos, se fue a Chihuahua. Su esposa y gran señora María Aizpuru, apellido muy conocido en la región con numerosos parientes. su hijo Pedro con unos 15 años de edad se incorporó en la defensa social. En 1913 (?) don Pedro emigró a Los Angeles, Cal. con sus hijos Pedro, Enrique, María (la Chata) y Toña la menor. A la Chata la impulsaron a la música y el canto y Toña no se amedrentaba ante las audiencias de las fiestas escolares en que participó, las dos desarrollaron personalidad teatral, que años después las hicieron muy populares en Chihuahua. Enrique ejerció farmacia en Los Angeles y jamás regresó a México. Don Pedro y su familia hicieron una visita a Chihuahua en el verano de 1918 pero se regresaron a Los Angeles.

A principios de 1921 la familia regresó a Chihuahua, don Pedro fue nombrado Jefe de Salubridad, sitio en un costado del Teatro de los Héroes por la calle Escorza y profesor de Química, Física e Historia Universal en el Instituto del Estado, en las cuales se ganó el cariño de sus alumnos. Poseía el don de la enseñanza. No había muchos trabajos para la personalidad de Pedro hijo, quien se tuvo que conformar mientras tanto con ser vendedor de calzado en la tienda de Francisco I. Medina en calle Libertad frente a la Plaza Merino. Alto, de buen físico y bien parecido,portaba un dia traje azúl marino y al siguiente uno gris, corte de moda, polainas grises, calzado negro y cubría su cabeza con una cachucha. Su porte muy de categoría. Nada más dos trajes se le vieron tanto en calle como en fiestas. Siempre perfectamente sometidos a la plancha. Pedro traía en sí mismo mucha madera de donde poder formar agallas pero era necesario esperar que se presentara la oportunidad y al llegar o la iba a dejar ir. Listo con dientes y uñas."

"La Chata, bonita con finas facciones, buena estatura, de frágiles y graciosos movimientos, fue acogida con beneplácito en lo mejor de la sociedad. Con todas esas cualidades, su agradable voz y tendencia a un buen desempeño en las tablas, cooperó con entusiasmo a funciones de caridad organizadas por conocidas damas, como en el papel de gitana en la Zarzuela "El puñao de rosas", en la que la guapa Elvira Chávez desempeñó el carácter principal. Función que tuvo un lleno a capacidad en todas las secciones del Coliseo de los Héroes. También se le dió participación a Toñita, en edad de 10 años, para que luciera su graciosa picardía de cupletista cantando "Los pepes".


"A Pedro ( Se refiere el autor a Pedro De Lille Aizpuru) le llegó su oportunidad en la Cía. de Petróleos "El Aguila". Cultivó buenas amistades mentras le llegó otra oportunidad, la de ser locutor de radio, el medio de diversión y transmisión de noticias que ahora ocupa la televisión.
Conociendo el idioma y teniendo en cuenta las constantes inovaciones respecto a equipos, maneras de anunciar, reacciones de sorpresas, animaciones, etc. Pedro los cambiaba a su manera, para impresionar al público. Sus radioescuchas le dieron tremenda acogida al oir sus traducciones no literales pero modificadas poniendo énfasis apropiado, imprimiéndoles su toque personal que quería y sabía aplicar, lo que fué su éxito. Muchas veces se remontaba al pasado y venían recuerdos de hechos que presenció con amistades, etc. de los que tuvo muchos, así como otras tantas de sus experiencias.

Enrique Aizpuru Durán, primo hermano de Pedro, muy agradable persona, buen tipo y estatura, casanova consumado, chihuahuense, le achacaban el cuento de que en una reunión varias señoras casadas y con descendientes se pusieron a platicar en tono confidencial dando nombres de los novios que habían tenido cuando solteras. Cada una de ellas habían sido novias del famoso "Güero Aizpuru" en un tiempo o en otro. EN 1922 conoció a una guapa morena, Celia Sáenz, prima de María Luisa La norteña, orgullo de todo chihuahuense y se dedicó a atenderla y acompañarla. Celia Sáenz se fue a la capital en donde la conoció el locutor y la flecha que atravesó el corazón del "Güero" quedó ensartada en el de su primo Pedro. Este idilio terminó en matrimonio. El popular locutor supo emplear sus ganancias, lo que lo hizo dueño de varios apartamentos que le dejaron buenas rentas.
También fue procurado a radiodifundir inauguraciones y eventos especiales, en Chihuahua se hospedó en casa de Don Arturo Wisbrun cuya esposa, la gentilísima y guapa doña Romana, era prima de su esposa Celia, cuando fue solicitado para anunciar la inauguración del Hotel Victoria, se anunció como  propietario al señor Pedro Delgado muy conocido en Los Angeles, Cal. EE. UU."

Después continúa el autor comentando de Estadounidenses que visitaron Chihuahua en aquellos años.



    " De los pretendientes de la Chata, Alberto Enríquez S., futuro cirujano, fue el más asiduo y afortunado. A principios de 1922 don Pedro renunció a sus puestos y con su familia se trasladó a la Capital y se hizo cargo de un laboratorio en la Farmacia Del Aguila y del puesto de profesor de la cátedra de farmacia en la Facultad Nacional de Medicina.

Pedro aún no daba pie con bola y tomó trabajitos insignificantes para ayudar a gastos de casa. La Chata ingresó al Conservatorio Nacional para seguir conservando canto y música. Alberto, su enamorado novio, apenas principiaba los estudios de una carrera profesional que tomaría 6 años, luego titularse, establecer consultorio para formar su clientela, todo lo cual por lo menos tomaría 10 años aproximadamente. Mucho tiempo de espera para una jovencita de 16 años que tenía la Chata. En todo ese tiempo podían intervenir muchos cambios contrarios al idilio que no visualizaba la pareja en el momento. Casi diariamente cuando el tiempo de sus clases lo permitía, Alberto acompañaba a la Chata. Los domingos por la tarde a un teatro o cine, etc. es muy posible que en casa le hicieron ver que faltaba mucho tiempo para que Alberto pudiera formalizar el noviazgo, etc. porque repentinamente un buen día dijo a Alberto que ya no seguirían viéndose, sus estudios, etc. el noviazgo terminó muy a doliendas de Alberto y con entera seguridad  que a la Chata le pudo tanto como a él.  Amistades de la Chata la oyeron decir que le pudo mucho haber terminado con Alberto. Se supo que años despuès la Chata se casó y fue llevada a Detroit en EE.UU."


Agradezco mucho a Carmen Arriola estos fragmentos, que permiten añadir datos a la historia familiar.


En la foto, Pedro, Chata y Enrique De Lille Aizpuru, de chiquitos ( A principios del siglo XX).



Los límites entre la realidad y la ficción: el caso de Madeleine McCann

Los límites entre la realidad y la ficción: el caso de Madeleine McCann

Parece que todo el mundo tiene título de CSI (pero no de un CSI cualquiera: del CSI Las Vegas). Todos tienen una teoría, una hipótesis, unas certidumbres. La única certidumbre es que una niña desapareció en el Algarve portugués, lo mismo que Yeremi Vargas y que otros muchos niños, en España y en el mundo ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué Maddie centra la atención de todos los medios y hay gente 'enganchada' al caso Maddie? 


En un mundo globalizado y tecnocrático, nada existe fuera del universo mediático ¿Es la razón por la que los amigos de Kate y Gerry McCann llamaron antes a Skynews que a la policía? ¿Porque quien no aparece en los medios, no existe?
La fascinación que se palpa en el ambiente acerca de este caso y no de otros similares se debe, según creo, a varios factores. 

1) La bella imagen de la niña y esos ojazos que nos miran interrogantes desde la fotografía, publicada machaconamente por todos los medios.
2) La extraña actitud de los padres, que,  a) dejan solos a sus hijos para irse a cenar, b) adoptan una estrategia mediática apabullante y c) recaudan más de un millón de libras no se sabe muy bien para qué.
3) La chapuza inicial de la policía portuguesa, que sólo después de mucho tiempo recoge pruebas decisivas en 'escenarios' completamente contaminados (como diría Grissom).
4) La duda razonable sobre una hipotética intervención de los padres en lo que podría ser un homicidio involuntario que no se ha podido probar.

Pienso que mucha gente se ha dejado arrastrar a especulaciones delirantes amparadas por los medios y por el bombardeo diario de 'noticias' que no son más que falacias.
Mucha gente se ha preguntado, a raíz de este caso, por lo que significa 'ser padres'.
La niña, para muchos de estos detectives improvisados, no es más que el detonante para dar su opinión sobre ello y proyectarse: 'Yo no soy así, yo no haría esto'. Hay tabúes. Uno muy fuerte es el parricidio. El misterio se agrega a este horror. No hay sólo escándalo social, también hay perplejidad ante la actitud de Kate y Gerry McCann. Pero esta actitud está mediatizada, los datos son inexistentes, basados en especulaciones interminables. A veces me pregunto si toda esta jauría mediática y social no desearía ver confirmadas sus sospechas sobre el matrimonio inglés. Su culpabilidad, a la postre, no vendría más que a confirmar que todos somos monstruosos, incluso los hermosos, rubios, bienestantes. En este contexto, el peor crimen no sería, para muchos, el crimen de la niña: sería el de no haber confesado los hechos en un primer momento, el haber emprendido una campaña falaz, el haber engañado a la opinión pública.
 
El caso de Maddie, desgraciadamente para la pequeña, se ha convertido en un capítulo de serie de ficción interactiva a través de los medios, de los sms a los programas, de blogs y de comentarios en los diarios. 
En una hora, Grissom reconstruye y soluciona los misterios. Lo que desespera a muchos es que este caso probablemente no se resolverá. La frontera entre la realidad y la ficción se ha hecho tan delgada...


Sesiones dobles. Fresas salvajes y El séptimo sello, de Ingmar Bergman

 

Tras el éxito que tuvo la propuesta de escribir sobre las dos pelis de oro de Won Kar-Wai, desde  Sesiones Dobles (Organizador) se pasó a la propuesta de proseguir esa buena práctica con el maestro de los maestros: el inigualable señor Ingmar Bergman.

A pesar de que ya había anunciado mi retirada de la blogósfera, acepté el reto, o más bien dicho me apunté al reto. Por tres razones: porque me interesa interactuar desde aquí, porque la propuesta era bonita y porque me gusta revisar mis grandes favoritos.

Aunque, como veréis, he llegado tarde a la promo del asunto, me he propuesto cumplir con los plazos y hoy he visto ya Fresas salvajes. Naturalmente, la reseña queda para más adelante, cumpliendo el calendario dado por el organizador.

El post original es éste:


Sesión Doble I: Ingmar Bergman


Título español: El septimo sello
Título inglés: The seventh seal
Título original: Sjunde Inseglet, Det
Director: Ingmar Bergman
Guionista: Ingmar Bergman
Año: 1957
País: Suecia
Idioma orginal: Sueco





Título español: Fresas Salvajes
Título inglés: Wild strawberries
Título original: Smultronstället
Director: Ingmar Bergman
Guionista: Ingmar Bergman
Año: 1957
País: Suecia
Idioma original: Sueco


Fechas de visionado: 17 de Septiembre al 31 de Octubre de 2.007
Fechas de publicación posts: 1 al 15 de Noviembre de 2.007
Blogs participantes:
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  • Así, pues, hasta pronto.

     

     

    El teatro inglés (Siglos XVI y XVII)

    El teatro inglés (Siglos XVI y XVII)

    El teatro isabelino (Teatro del Siglo de Oro inglés, que abarca desde finales del siglo XVI hasta mediado el siglo XVII), está unido inextricablemente, para nosotros, al nombre del Cisne de Avon. William Shakespeare, aunque en su época fue mucho más famoso Christopher Marlowe, y también fueron populares John Ford y Ben Jonson. Sin embargo, la feliz carrera como autor de Marlowe se vio truncada por su temprana muerte, ocurrida en el transcurso de una pelea en una taberna de Deptford. Marlowe murió de una puñalada en un ojo.

    El teatro tenía mala reputación. Las autoridades de Londres lo prohibieron en la ciudad, por lo que los teatros se encontraban al otro lado del río Támesis, en la zona de Southwork o Blackfriars, fuera de la competencia de las autoridades de la ciudad.

     

    Las representaciones se hacían durante el día, las mujeres no podían subir al escenario, por considerarse que esa actividad era deshonesta. En su lugar, jóvenes sin barba, afeminados o no, tomaban los papeles femeninos a su cargo.

    El primer teatro conocido se llamaba, precisamente, el “Teatro” y se erigió en Shoreditch en 1576. Antes de él, las representaciones se llevaban a cabo en patios de posadas o en plazas públicas, como en España. También se hacía teatro en las casas de los nobles; sin embargo, se ejercía un gran control (censura), sobre el contenido de las obras.

    Después del “Teatro” se abrieron otros, sin techo y con una estructura similar a las del teatro de Almagro o el Corral del Príncipe en España, sólo que con la característica de que su planta era poliédrica y no rectangular: La Rosa (1587) y La Esperanza (1613). El más famoso fue el teatro del “El Globo” (1599), de la compañía de William Shakespeare fue el que mayor fama tuvo. Shakespeare aparece, en algunos programas de la época, como actor (por ejemplo, fue el narrador en “Enrique V”), y fue accionista, además de autor.

    Este teatro estuvo activo únicamente hasta 1613, cuando un cañón utilizado en la representación de “Enrique VIII”, fue causante de un incendio. La mayoría de teatros eran de madera y paja, por lo que ardió hasta consumirse totalmente. El sitio se redescubrió en el siglo XX y ha sido reconstruido completamente.
     
    Estos teatros podían acoger a varios miles de personas, la mayoría de pie delante del scenario, otras sentadas en los laterales. Se llamaba “el cielo” a las localidades más alejadas. Era en estas zonas provistas de sillas, adonde acudían los comerciantes, los aristócratas e incluso la reina Isabel (de incógnito), que amaba el teatro.

    El horario: Las representaciones se hacían a primera hora de la tarde, pues no había luz artificial, ya que los teatros no poseían techo. Las mujeres podían acudir a las representaciones, aunque como hemos dicho, no podían actuar. Las mujeres de la nobleza con frecuencia usaban máscaras de carnaval para acudir a las representaciones sin ser reconocidas.
    No había escenografía, y los lugares en donde ocurría la acción se describían en la propia obra o era paseado un cartel que indicaba un cambio de locación (como en “Romeo y Julieta”).

    El escenario constaba de una parte trasera que se usaba como camerinos y “entre cajas” para la entrada y salida de los comediantes, una parte baja, que en el caso de “El Globo” era redonda, y un segundo nivel, o segundo piso, en que se llevaban a cabo algunas escenas simultáneas o alternadas (como la escena del balcón de “Romeo y Julieta”, o la muerte de Falstaff en “Enrique V”).

    En las obras inglesas era frecuente el uso de lo que en cine se llama “La voz en off”, o narrador. Este narrador explicaba algunas cosas imposibles de escenificar, introducía la obra y la concluía. Es interesante en grado sumo analizar sus intervenciones en algunas obras de Shakespeare o de Marlowe, pues parte del argumento de la obra procede de él.

    Sólo existió un teatro rectangular en Londres, que se llamaba "La escuadra". Similar en todo a los corrales españoles.              

    Asimismo, Shakespeare, en "Hamlet", se queja, a través del personaje de un actor que visita el Palacio del rey de Dinamarca, del éxito, absurdo e injusto de la compañía de niños actores, que en su tiempo arrasaba.

    Nota: una lectora me ha señalado que en el articulo original, publicado en 2005, ya no aparecían las imágenes, de modo que lo he modificado y las he vuelto a incluir, esta vez en un diaporama.

    Duda

    Comencé con las estadísticas de este blog en junio del 2005, aunque la publicación comenzó antes,  en febrero de ese año. Ya casi voy a llegar a los 200 000 visitantes. Me pregunto si no es el momento de cerrar esta etapa y este blog. Parafraseando a Neruda, a veces me canso de mí misma.

    Apuntes del viaje a Albi

    Apuntes del viaje a Albi

     

    Me escribió Gregorio: No olvides la Itaca de Kavafis. Emprendemos un viaje, buscamos algo. Algo dentro que necesita salir. Nosotros, en el viaje, escucharemos una voz que en nuestra vida cotidiana no oímos. Salimos, pues, a buscarla.

    He viajado a Albi ¿Qué busco yo en Albi? ¿Qué voz mía se esconde en este sitio?
    Fuera de la zona de la basílica, Albi parece un lugar fantasma. 
    He venido a parar a un lugar silencioso. He ido a la basílica. Por fuera, es una fortaleza, por dentro es una joya llena de delicadeza, con frescos que muestran el Juicio Final.
    El sonido de la trompeta -dice la guía-, indica que te cueces en tus pecados por siempre jamás.
    ¿Acaso la voz mía dice: Todos estamos hechos de lágrimas?
    O dice: ¿Hay que dejar fluir la vida, con toda su complejidad, con todas sus luchas?
    De tus ojos no deja de brotar el dolor ¿Es esto lo que me dice la voz? ¿O la voz me dice: De mis ojos no deja de brotar el color?
    ¿Es que la belleza del mundo me duele? ¿El color del mundo me hiere?
    Los nombres de calles: calle del Paraíso, calle de los Encantos, calle de los Jardines. Extraordinario silencio. Casas que parecen deshabitadas, o tal vez habitadas por durmientes, por espíritus del pasado que rondan por aquí. Zumbidos, zureos de palomas. El sonido del calor en medio de la tarde.
    Vine a parar a un lugar silencioso cuyo latido es el río, es la calle desierta, es el rumor de las hojas de los árboles. 
    De modo que he salido de mi silencio para entrar en otro silencio.

    Silencio, silencio, silencio, silencio.

    Y color, color, color, color.



    (La ilustración es una página de mi cuaderno de viaje, con una mala copia de uno de los cuadros de Toulouse-Lautrec)

    La colección Découvertes de Gallimard

    La colección Découvertes de Gallimard

    Últimamente me he aficionado a la colección Découvertes de Gallimard. Son libros de divulgación y están muy bien ilustrados. Los autores son conocidos especialistas de los temas que tratan y su precio es muy asequible.

    Hay en ella libros de arte, biografías de artistas, incluidos los literatos, Historia y en general, Humanidades. Los libros son pequeños, pero incluyen de 200 a 300 ilustraciones perfectamente explicadas, así como textos muy útiles y una última parte de Apéndices (con trascripción de documentos, muy acertada, en mi opinión).
    De los que he leído últimamente, recomiendo:
    * Les miroires du Soleil, de Christian Biet, que habla de los artistas que poblaron la corte de Luis XIV. No sólo habla de los autores teatrales (Molière, Recine, Corneille), o de los músicos Jean-Baptiste Lully, Charpentier (sobre quien, por cierto, he comprado un DVD espléndido), sino también de los arquitectos e ingenieros que hicieron de Versalles el lugar de ensueño que fue durante aquel Gran Siglo. También habla del contexto cultural y social que hizo posible que el gran sueño de Versalles se hiciera realidad.

    * Henri IV Le règne de la tolérance, de Jean-Paul Desprat y Jacques Thibau, en el que se nos describe el reinado del hugonote que terminó por ser el mejor rey que tuvo Francia y fue el fundador de la dinastía borbónica. Desde su nacimiento en el reino de Navarra hasta su asesinato, pasando por la terrible noche de San Bartolomé, su matrimonio con Margot de Valois, la muerte de sus parientes Valois (Catalina de Médicis y sus tres hijos, los reyes Francisco II, Carlos IX, Enrique III y el duque D’Alençon, que no llegó a reinar), y el asesinato de Enrique de Guisa, quizá su más potente enemigo y lider de la Liga Católica. Sus leyes, sus tratados, que devolvieron a Francia la paz que parecía perdida después de esas guerras civiles y religiosas cuya crueldad no ha sido superada.

    * Georges de La Tour. Histoire d’une redécouverte, de Jean Pierre Cuzin y Dimitri Salmon, En el pequeño y muy bien ilustrado volumen se nos explica cómo, después de haber sido en su tiempo un pintor muy famoso, Georges de la Tour fue completamente olvidado por la historia del arte, hasta tal punto que su nombre era desconocido a finales del siglo XIX, y algunas de sus obras se habían atribuido a Le Nain o a algún pintor holandés o flamenco, aun cuando el estilo y el sujeto pictórico levantaba olas de admiración. (Hablo, entre otros, del caso de El recién nacido del museo de Rennes, admirado desde 1794, pero cuyo autor era ignorado hasta que llegó Hermann Voss que comenzó a investigar hacia 1915 y dio con el nombre y las referencias de Georges de la Tour). El libro narra lo que a partir de ahí fue sucediendo: los hallazgos y las atribuciones, el redescubrimiento de la obra hasta llegar a la gran exposición que el Louvre dedicó al gran pintor en 1997. Como sabéis, de la Tour es uno de mis pintores favoritos, con Vermeer y Gaugin o Lucien Freud.

     

     

     

    Blogs y blogs

    Blogs y blogs

    No suelo fijarme en quién me visita ( a menos que me deje un comentario), porque ya he tenido algún encontronazo con gente que no sólo vigilaba si yo entraba a su blog, sino que me ’regañaba’ si no comentaba, y tuve que coger las de Villadiego: no es plan que te pasen lista cuando no te has inscrito en la clase. Consecuentemente, yo no ’paso lista’ de mis visitas. En cambio, sí me fijo en cuántos enlaces tengo vía Technorati. De pronto, vi que de 87 blogs que me enlazaban he bajado a 76. De modo que comencé a recelar que algo no iba bien y me puse a visitar uno a uno los blogs que, normalmente, visito desordenadamente. En efecto, muchos habían desaparecido del mapa y otros no habían sido actualizados desde hacía tiempo. Me dispuse a hacer una ’limpieza’ de vínculos. Borré aquellos que ya no se editaban. El que más me dolió fue el de Bardamu, el Doke Libertario, aunque Bardamu ahora escriba sus Mínimas, en el Doke yo encontraba su magnífica prosa y sus relatos, y aunque casi nunca le comentaba, me hizo pasar momentos llenos de emoción estética y de admiración por su capacidad literaria.
    Por otro lado y un poco en compensación, he conocido nuevos blogs, que he enlazado (aunque no todos me enlazan, ésa es la verdad), por ejemplo, La página de Tomás Segovia, la de Alejandro Aura, ahora en Worpress tras un ataque estúpido (o más bien de unos estúpidos) en su sitio de Blogger, el de Scaramouche, El toro de barro, Repaso de lengua, La guía de lengua o Libro Abierto (todos los tenéis a la derecha, en la barra lateral, con sus flamantes minibaners). Con lo que mi pequeño universo blogueril se ha visto ampliado o renovado.
    ¿Mis clásicos? Desde luego, los dos blogs de Fernando, Clara y Oloop, en los que nos asombra con su poesía, tanto narrativa como lírica, y con la poesía de otros, finamente escogida. El café de Ocata, de Gregorio Luri, blog tan variado y tan vivo que nunca pillo el último post sino el penúltimo, y siempre estimulante; Poéticas, de Paco, con poemas en que se expone precisamente la poética de sus autores y con una selección de imágenes llena de sensibilidad; Retroklang, de Ferre, erudito, y gran divulgador de conocimientos tanto musicales como de otro tipo. Con posts que son una maravilla de profundidad y de explicación. Mujeres de Roma, de Isabel, blog de creación, con narraciones propias llenas de elegancia, belleza y estilo y El lamento de Portnoy, con sus impecables artículos sobre literatura y cine.

    Por supuesto, no son los únicos blogs que visito. Todos los blogs que enlazo me gustan por una razón o por otra.

    No leo todos estos blogs cada día, pero cuando los visito no cabe duda de que me ofrecen nuevas perspectivas y conocimientos, diversión o entretenimiento y por ello les estoy agradecida.

    Me gustaría preguntaros cuáles son vuestros blogs preferidos, sin límite de número ni de razones...


    Las golondrinas de Kabul, de Yasmina Khadra

    Las golondrinas de Kabul, de Yasmina Khadra

    Ya escribí hace un tiempo sobre Yasmina Khadra. Hoy vuelvo a hacerlo a propósito de Las golondrinas de Kabul, novela en la que Khadra nos revela lo que es vivir bajo un estado totalitario y ciegamente fanático. Fanatismo y ceguera, (perdón por el pleonasmo) que destruyen una ciudad antaño viva, hoy destruida por la guerra y el miedo, en la que las mujeres son tratadas peor que los animales, obligadas a llevar un burka que las despersonaliza y las anula, lapidadas por causas inversímiles o sometidas en todos sus actos. Lugar donde los hombres son despojados de su vida, de su libertad para actuar, para creer, para sentir. Lugar donde hay sólo dos salidas: la locura o la muerte. El régimen talibán es descrito en todo su horror. Las ejecuciones sumarias, las lapidaciones, la anulación de la voluntad individual, la prohibición de la felicidad: todo eso ocurre en la novela de Khadra.
    Dos parejas, la de un carcelero y su mujer, enferma terminal, y la de un antiguo intelectual y su mujer ex-abogada, que prefiere ocultarse en su casa antes que ser denigrada con el uso público del burka, confluyen en la historia. Historia que sólo puede tener un final, el de la aniquilación.
    Novela bella, sobre todo en sus primeras páginas, novela terrible. La poética del horror: la verdad escrita en estas páginas cuya melopea puede ser escuchada en todos los lugares donde haya un régimen totalitario. Sin llegar a ser metafórica, como El informe sobre ciegos de Sabato, y sin el moralismo de Saramago, es una novela imprescindible.


    Yasmina Khadra, Las golondrinas de Kabul, Alianza Editorial, Madrid, 2003 (Traducción de María Teresa Gallego Urrutia).

    Tala, de Thomas Bernhard

    Tala, de Thomas Bernhard

    Thomas Bernhard es otro de mis escritores favoritos. Un hombre con un discurso en espiral, con un estilo repetitivo y obsesivo, amargo y profundamente irónico.
    Después de un largo periodo de tiempo (mi última referencia sobre un libro suyo es de hace más de un año), escojo, de entre los libros que tengo, Tala, monólogo sobre la falsedad o la representación, sobre el tiempo y sus estragos, sobre la ausencia y sobre la soledad, también sobre la farsa social.
    La voz narrativa es siempre, en todas las obras de Bernhard, omnipresente y exclusiva y corre acelerada y sin descanso hacia su propia extinción, hasta el final de la obra. No podemos juzgar los hechos ni las sensaciones si no es a través de esta voz, que fácilmente puede confundirse con ese personaje, también llamado Thomas Bernhard, que se inventó Thomas Bernhard, ése que estudió música en el Mozartorum, que cantó con una voz de barítono-bajo y que despreció olímpicamente todo lo relacionado con Austria y especialmente con Viena.
    En Tala ese narrador, nacido en Salzburgo, habitó varios años en Londres, huyendo de la odiada Viena, pero una vez vuelto a la capital austriaca paseó una y otra vez por aquellos sitios por donde necesariamente tenía que encontrar alguna vez a algunos antiguos amigos a quienes de ningún modo quisiera volver a ver.
    La obra comienza el mismo día que recibe la noticia de que una gran amiga suya se ha ahorcado en su casa paterna y encuentra, mientras pasea, a los Auersberger , que no solamente le vuelven a dar la triste noticia (que ya conocía a través de la mejor amiga de la difunta), sino que lo invitan a una de sus cenas artísticas, y él acepta. Todo lo que sigue es lo que pasó y no debería haber pasado, pues el haber aceptado esa invitación iba en contra de su voluntad y de su deseo.
    Sobre esta base, el discurso del narrador se establece desde un sillón de orejas en la casa de los Auersberger, mientras espera la cena y durante la cena artística.
    En el monólogo primero -y después en la transcripción del monólogo de un actor del teatro de Viena que ha tenido gran éxito en el papel central de El pato salvaje de Ibsen, al que tienen que esperar hasta las doce y media de la noche-. el narrador nos expresa el asco y la visceral repugnancia que le despierta la sociedad artística vienesa, su desprecio por los snobs que la conforman, su rechazo a ese mundo que vivió intensamente en su juventud, idea que repetirá de nuevo, cada vez profundizando o extendiéndola más, y que complementa la descarnada descripción de ese matrimonio formado por un músico "seguidor de Webern" y su esposa de la baja nobleza rural de Estiria, y el ridículo intento de ambos de actuar como aristócratas verdaderos y como verdaderos artistas, cuando no son ni una cosa ni la otra.
    El mal gusto y la presencia de una antigua amiga (la versión vienesa de Virginia Woolf según se califica ella misma), aumentan el asco y el rechazo del narrador.

    "Tenemos una intimidad tan grande con las personas que creemos que se trata de un vínculo para toda la vida, y de la noche a la mañana las perdemos de nuestra vista y de nuestra memoria, ésa es la verdad, pensaba en mi sillón de orejas de los Auersberger" (p. 45).

    Con su estilo característico, abunda sobre esto una página más adelante:

    " Tenemos una amistad de la forma más intima con unas personas, y creemos realmente que es para toda la vida, y un día nos vemos decepcionados por esas personas que estimamos más que a cualquier otra, incluso admiramos, en definitiva hasta amamos, y las aborrecemos y las odiamos y no queremos tener que ver nada más con ellas, pensaba en mi sillón de orejas" (p.46).


    Cuando la obra fue publicada en Austria, fue retirada de las librerías durante unas semanas debido a una demanda presentada por un prócer vienés que se vio reflejado en la narración. En realidad, la narración refleja ese mundo artificioso, opuesto al natural, expresado en el titulo y en una frase que hacia el final de la cena repite el actor: "bosque, monte alto, tala". Mundo al que no escapa el propio narrador, quien se recrimina a sí mismo los mismos defectos de los que acusa a los de la cena artística, La obra concluye con la descripción de este conflicto de amor-odio, atracción-rechazo que bascula siempre en la obra de Bernhard:

    "(...) Hubiera sido mejor leer mi Gogol o mi Pascal o mi Montaigne y pensaba, mientras corría, que escapaba de la pesadilla auersbergiana, y corría realmente y con energía cada vez mayor huyendo de aquella pesadilla auersbergiana hacia el centro de la ciudad y pensaba mientras corría que aquella ciudad por la que corría, por espantosa que la encuentre siempre, es para mí, sin embargo, la mejor de las ciudades, esa Viena odiada, siempre odiada por mi, era otra vez de repente para mí querida, mi querida Viena, y que aquellas gentes que siempre he odiado y que odio y que siempre odiaré son sin embargo las las mejores gentes, que las odio, pero son conmovedoras, que odio a Viena y, sin embargo, es conmovedora, que maldigo a esas gentes y, sin embargo, tengo que quererlas y que odio a esa Viena y, sin embargo, tengo que quererla y pensaba, mientras corría ya por el centro de la ciudad, que esa ciudad es sin embargo, mi ciudad y siempre será mi ciudad y que esas gentes son mis gentes y siempre serán mis gentes y corría y corría y pensaba (...)". (p. 187).


    Como pasa con otros grandes autores o quizá en mayor grado, la escritura de Bernhard es amada u odiada. Yo la amo, a pesar de que reconozco que no siempre puedo con ella: no siempre tengo la fuerza para soportar su discurso sin pausa, acelerado, crispado, neurótico, y tan verdadero.


    Thomas Bernhard, Tala, Alianza Editorial, Madrid, 2002 (Versión española de Miguel Sáenz)

    Las constantes averías de Renfe en Cataluña

    Ya que no dimiten la ministra de Fomento ni los encargados del pésimo funcionamiento de RENFE en Cataluña ¿por qué no organizan un cursillo para que los de Ferrocarrils de Catalunya les enseñen cómo se lleva una red viaria de cercanías como Dios manda?

    Realismo

    Realismo

    Creyó que se iba a comer el mundo y el mundo se lo comió a él; aun armado con su arrogancia, llegó un día en que comprendió que todo él era nada.

    Lola Álvarez Bravo, la primera fotógrafa profesional mexicana

    "Busco la esencia de los seres y de las cosas".

    El libro de Poniatowska que reseñé hace poco me llevó de la mano hasta la revisión de la obra de esta mujer extraordinaria que fue Lola Álvarez Bravo; en sus inicios, discípula de Edward Weston (por delegación, ya que no llegó a conocerlo durante su estancia en México), y de Tina Modotti, junto a la que creció su amor por ese nuevo arte del siglo XX que es la fotografía. Entre Weston, Modotti, Cartier-Bresson y Manuel Álvarez Bravo, la obra de Lola se mantiene en igualdad de categoría y de calidad plástica y expresiva.
    La editorial Turner publica, en colaboración con el Fondo de Cultura Económica, este cuidado libro sobre la vida y la obra de la primera fotógrafa profesional mexicana. Las fotografías a toda página, editadas con primor y gran calidad gráfica. El libro cuenta con un estudio muy interesante sobra la vida y la obra de esta mujer.
    Lola Álvarez Bravo había nacido en una familia de la burguesía jaliciense, en Lagos de Moreno, allá por el año de 1907. Fue la primera mujer de otro gran fotógrafo: Manuel Álvarez Bravo, cuya obra también puede ser encontrada en España (Könemann, en edición trilingüe -inglés, francés y alemán-, Nueva York, 1997). Primero en colaboración estrecha con su marido y luego sola, Lola se forjó un nombre y una vida propia; creó y vivió intensamente.
    La fotografía de Lola tiene un carácter específico, un estilo personal. Es una fotografía que no descuida el encuadre ni la composición, pero que está abierta a todas las posibilidades de la realidad. Realidad ante la que la fotógrafa reacciona de dos maneras: reflejándola y recreándola con el uso del collage. Lola es una fotógrafa osada, carnal, emotiva.
    Me encantan sus desnudos, su autorretrato, así como sus retratos indígenas, como el que aparece en la portada del libro, en la que se aprecia esa capacidad para reflejar la sutileza de la piel y la impasibilidad del gesto misterioso del sujeto.
    Lola no se pierde con el psicologismo, sino que muestra al sujeto en contemplación. La mirada no es invasiva sino cómplice. No hay voyeurismo sino participación, espacio común de mirada y mirado.
    Lola no es una fotógrafa rural, como lo es Rulfo, testigo de un mundo atávico, extraño, onírico, pasado en su intemporalidad, mitificado, estático, detenido en el tiempo por su Leica. El mundo de Lola es un mundo que ya es contemporáneo, un mundo dentro del tiempo que le tocó vivir, un mundo reconocible, cercano.
    En la efervescencia cultural del México de los años veinte, posteriores a la Revolución Mexicana y hasta su muerte en 1993, Lola evoluciona, crece, siempre atenta. En medio de esa clase intelectual internacional e internacionalista que se refugia en México o que pasa por México, su obra sigue siendo un referente no ya de mexicanidad, sino de contemporaneidad. Apartada de la lucha feminista, ella esgrime su profesión y su femeneidad sin sobresaltos: naturalmente. Como ha de ser.
    Más allá del estetiicismo que se puede achacar a otros fotógrafos (Weston, Manuel), las fotografías de Lola interrogan a la vida en todas sus manifestaciones privadas y públicas. La vida, multiforme, queda en su cámara, ante nuestros ojos, no sin intervención de la belleza, pero no buscándola frenéticamente, sino encontrándola, haciéndola suya a través de la lente. La fotografía de Lola se reconoce como suya en todas sus etapas.
    En nuestro tiempo ya es imposible entender el arte sin la fotografía.


    Elizabeth Ferrer, Lola Álvarez Bravo, Fondo de Cultura Económica-Ed. Turner (Presentación de Douglas R. Nickel, traducción española de Pedro Serrano), México-Madrid, 2006.