Un detective bonaerense
Marcelo Guerrieri hace meses que publica una novela policiaca aquí. Disfrutad de ella.
Marcelo Guerrieri hace meses que publica una novela policiaca aquí. Disfrutad de ella.
Uno de mis poemas favoritos, cantado por la hija del nuevo Príncipe de Asturias de las Letras, Paul Auster, a quien he dedicado varios artículos aquí. Sophie Auster (Desplegad menú de audio en mi Stickam, : es la 3), pone voz y música a este bello poema de Apollinaire:
Sous le pont Mirabeau coule la Seine
Et nos amours
Faut-il quil men souvienne
La joie venait toujours après la peine
Vienne la nuit sonne lheure
Les jours sen vont je demeure
Les mains dans les mains restons face à face
Tandis que sous
Le pont de nos bras passe
Des éternels regards londe si lasse
Vienne la nuit sonne lheure
Les jours sen vont je demeure
Lamour sen va comme cette eau courante
Lamour sen va
Comme la vie est lente
Et comme lEspérance est violente
Vienne la nuit sonne lheure
Les jours sen vont je demeure
Passent les jours et passent les semaines
Ni temps passé
Ni les amours reviennent
Sous le pont Mirabeau coule la Seine
Vienne la nuit sonne lheure
Les jours sen vont je demeure
Traducción de "Le pont Mirabeau" de Guillaume Apollinaire :
Bajo el puente Mirabeau corre el Sena
Y nuestros amores
Hace falta que me recuerde
La alegría venía después de la pena
Viene la noche suena la hora
Los días se van, yo me quedo
Las manos sobre las manos quedamos cara a cara
Mientras que bajo el puente de nuestros brazos pasa
De miradas eternas la onda se enlaza
Viene la noche suena la hora
Los dìas se van, yo me quedo
El amor se va como esta agua que corre
El amor se va
Como la vida es lento
Y como la esperanza es violento
Viene la noche suena la hora
Los días se van, yo me quedo
Pasan los días y pasan las semanas
Ni el tiempo pasado
Ni los amores regresan
Bajo el puente Mirabeau corre el Sena
Viene la noche suena la hora
Los dìas se van, yo me quedo
En Mis ambigüedades electivas podéis leer algunos escritos de Hundertwasser.
La web oficial es ésta.
Ángeles tamborileros, ángeles coronados, ángeles arcabuceros, arcángeles, ángeles de la guarda...maravillosos ángeles hispanoamericanos de la época colonial... si queréis más información, pinchad aquí y aquí.
Ramon, cinéfilo de pro y adolescente talentoso, ha hecho una video-promoción de su estupendo blog de cine. No puedo resistir la tentación de ofrecérosla:
Este es el control de lectura que hicimos la semana pasada. Los exámenes que presento aquí son de mis alumnos Iván Fontal Aira y Mikel Borràs y creo que son suficientemente buenos como para servir de guía a otros estudiantes con un nivel de Primero de Bachillerato.
El de Iván Fontal Aira
1. ¿Por qué razón llega el narrador como interno a la casa-academia del Sr. Lesmes? ¿Cuál es su situación familiar?
Pedro es un niño huérfano que vive con su tío Félix, el cual quiere que su sobrino reciba una buena educación, a cargo de Mateo Lesmes, a lo largo de los siguientes siete años.
2. Describe la familia del Sr. Lesmes, a Fany y la casa-academia.
La familia Lesmes la componen:
Mateo Lesmes – Es un hombre pequeño y delgado que no quiere hacer ninguna amistad para así no perderla, en ello se basa su doctrina. Siempre tiene el mismo trato con sus alumnos y al principio siempre les hace las mismas preguntas. Su actitud es triste y pesimista.
Doña Gregoria – Es una mujer fría pero a la vez una buena ama de casa. Su carácter y actitud es parecida a la de su marido.
Martina – Es la hija del matrimonio, muy juguetona y habladora cuando es pequeña. Luego crece y se dedica a tocar el piano. Tiene un carácter alegre y huye del pesimismo de su familia con un hombre.
Fany – Es la perra de la casa, la cual se lleva especialmente bien con Pedro y luego con Alfredo. Al principio es la única compañía de Pedro.
La casa-academia es el lugar donde vive la familia Lesmes y donde también se alojan los alumnos de Mateo Lesmes. Es una casa antigua, bastante destartalada.
3. ¿Qué relación une al narrador y a Alfredo a lo largo del primer libro de la novela?
La relación que se dio al principio entre ellos al principio fue de una bienvenida algo fría, sobretodo por parte de Alfredo quién decía que le dejase en paz. Luego se fueron haciendo amigos y más tarde ya se trataban como verdaderos hermanos y lo compartían todo, incluso los sentimientos que tenían hacia “el hombre”, al cual detestaban. La muerte de Alfredo fue un golpe duro para Pedro, quien cambió su actitud radicalmente, sin querer tener amistades.
4. La noche que los dos amigos se escapan para ver la luna sobre Ávila ocurre un hecho que hace que el narrador piense incesantemente en la muerte. Describe el episodio.
Mientras la familia dormía y como el cielo estaba despejado, se levantan por la madrugada y van hacia las afueras de la ciudad para contemplar la luna, ellos vuelven corriendo, y como Alfredo era un poco débil se agota y Pedro tiene que ayudarle a llegar a casa. La familia estaba muy preocupada y Alfredo enferma gravemente y muere, a esto se debe que el narrador piense continuamente en la muerte.
5. ¿Qué motivos tiene Pedro para abandonar Ávila? ¿Adónde se dirige y para qué?
Pedro, cuando ya había finalizado sus estudios se dirige a la Escuela Náutica de Barcelona en contra de la voluntad de Mateo Lesmes. Pedro ya estaba cansado del ambiente que se respiraba en la academia a pesar de que esa ciudad (Ávila) le inspiraba mucha nostalgia y recuerdos. Pedro elige esa profesión ya que no quiere relacionarse con nadie, o si hace alguna amistad quiere que sólo sea pasajera, entonces cree que con con esa profesión lo logrará.
6. ¿Dónde y en qué circunstancias conoce Pedro a Jane? ¿Qué nuevas sensaciones tiene?
Pedro conoce a Jane cuando la tripulación en la que iba ésta se va a la deriva y son rescatados. Entonces él estaba en la cubierta como capitán del Antracita y ella sube, ahí se encuentran y se enamoran. Pedro experimenta nuevas sensaciones ya que hacía tiempo que no sentía nada por otra persona (o al menos se ponía al margen de cualquier sentimiento), y Jane despierta en él esos nuevos sentimientos.
7. ¿Por qué se separan? ¿Crees que él tiene razón?
Se separan porque Pedro aún mantenía esa actitud de no relacionarse con nadie e intentar que todas sus amistades y encuentros sean sólo pasajeros. Luego él, a medida que va cambiando gracias a Bolea y a su familia, tiene la esperanza de volver a encontrarse con ella cuando vuelve a Providencia. Desde mi punto de vista la actitud de Pedro me parece mala siendo un hombre que viaja tanto, ya que es diferente del caso de Mateo Lesmes y no debe seguir su ejemplo.
8. Al reencontrar a Martina en Bilbao, ésta le cuenta su historia: cuéntamela tú.
Martina le cuenta que estaba cansada del ambiente de su familia y que conoció a otro hombre, con el cual se iba viendo de escondidas en Ávila. Él le pide que se casen y se van a vivir a Santander. Más tarde él la abandona, entonces ella vive de tocar el piano en un bar.
9. La continuación de la historia de Jane y el final.
Pedro recibe una carta donde Jane le cuenta que está embarazada, entonces él se alegra mucho y va a verla a Providencia con el Antracita, ella le esta esperando dentro de un coche en el puerto. Jane iba avanzando y no se daba cuenta de que cada vez estaba más cerca del muelle, hasta que Pedro vio como una vagoneta de un obrero se le atravesaba por el medio, oyó un frenazo y seguidamente la vio precipitarse por el muelle dando tumbos, y entonces ella muere.
10. ¿Qué opinas de la historia, del estilo, del vocabulario? Opinión personal razonada.
Es un libro donde aparecen infinidad de descripciones y donde hay poquísimo diálogo, sobretodo en la primera parte o libro primero. Los diálogos suelen ser escuetos y no se especifica el tono o el ánimo con que hablan los personajes entre diálogo, aunque tampoco se puede decir que sea únicamente un libro narrativo y sin diálogo. Podemos observar la brevedad de los diálogos en escenas como cuando Lesmes pregunta lo que saben sus alumnos, y también en algunas como cuando Pedro se presenta en el cementerio y pide permiso para entrar. El vocabulario de la obra es muy rico y la parte que está narrada tiene muchos nexos que cohesionan perfectamente los hechos. Creo que el autor enlaza muy bien la historia o argumento con el mensaje que nos quiere transmitir.
Control de lectura de La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes
1) ¿Por qué razón llega el narrador como interno a la casa – academia del Sr. Lesmes? ¿Cuál es su situación familiar? Porque Pedro queda huérfano de padres y sólo le queda un tío como familia, el cual no quiere ocuparse de él y de su educación. Por tanto, lo envía a esta academia a completar sus estudios.
2) Describe a la familia del Sr. Lesmes , a Fany y la casa – academia. En la familia está Don Mateo, Doña Gregoria y Martina, su hija. También está Estefanía, media parienta media criada, y Fany, la mascota de la casa. Don Mateo y Doña Gregoria son personas pesimistas en frente a la vida y contrarias a tener muchas relaciones por el temor de perderlas y el sentimiento posterior de desasimiento. Martina es una chiquilla pequeña y la única que da un poco de felicidad a la casa junto con Fany. Todos viven en una casa atrapada en la Historia, antigua, donde parece que los años no transcurren.
3) ¿Qué relación une al narrador y a Alfredo a lo largo del primer libro de la novela? Pedro evidentemente se siente solo en esa casa pero un día llega un chico, albino, que se llama Alfredo. Éste llega en las mismas condiciones en que Pedro llegó (incluso más graves ya que tiene una madre pero ésta prefiere no ocuparse de él), y entablan rápidamente una fuerte amistad. Se conocen muy bien mutuamente y se explican todo, incluso sus problemas más íntimos.
4) La noche que los dos amigos se escapan para ver la luna sobre Ávila ocurre un hecho que hace que el narrador piense incesantemente en la muerte. Describe el episodio. Después de escaparse ya de la casa y salir de las murallas de Ávila se dirigen a la colina de los Cuatro Postes. Al subirla, Pedro contempla la ciudad nevada bañada con la luz de la luna llena y queda maravillado pero, al girarse, ve a Alfredo completamente agotado y con la cara muy cambiada. Él dice que está cansado, pero que no es nada, y deciden volver. Se dirigen a las murallas y empiezan a subirlas como tantas veces habían hecho pero esta vez, Alfredo se detiene y admite que se siente muy agotado y que puede que esté enfermo. Entonces, Pedro lo agarra y caminan juntos hacia casa. Una vez allí, Don y Doña Lesmes (que ya estaban despiertos ya que habían descubierto su fuga) lo estiran en la cama y Alfredo empieza a vomitar sangre, que contrasta increíblemente con el ahora más que nunca blanco de su cara. Días después, Alfredo muere, de tuberculosis supuestamente, y Pedro experimenta ese sentimiento de desasimiento que Don Mateo tanto le había contado, y sintiéndose ahora de acuerdo con el pensamiento de éste, adapta su forma de ser pesimista frente a la vida, para no tener que volver a sentir nada igual nunca.
5) ¿Qué motivos tiene Pedro para abandonar Ávila? ¿Adónde se dirige y para qué? Después de acabar los estudios decide irse ya que piensa que no puede aguantar más en esa casa, tan callada y cerrada, y siempre con el recuerdo de la muerte de Alfredo. Así, decide irse a estudiar Marina Mercante en la escuela de Náutica, contra los consejos de Don Mateo y su tío. Decide estudiar esta carrera porque, después de la muerte de Alfredo, Pedro adopta completamente la conducta de Don Mateo frente a la vida y piensa que, para no volver a perder a un ser querido, no tiene que entablar otra relación de este tipo. Por eso, se quiere hacer marino, oficio que le moverá mucho por el mundo y no le dejará mucho tiempo en cada sitio para conocer a gente.
6) ¿Dónde y en qué circunstancias conoce Pedro a Jane? ¿Qué nuevas sensaciones tiene? La primera vez que la conoce es a bordo del Antracita, barco con el cuál rescata a otro pequeño barco que se iba a la deriva y en el que van Jane y tres personas más. Pero conocer a Jane de verdad, lo hace esa misma noche en que se encuentran en la cubierta y mantienen un abstracto diálogo, mirando las estrellas. Pedro se siente extraño ya que hablar con Jane le hace sentir bien, tranquilo, cosa que va contra sus principios anteriores. Pedro, aunque no lo crea, empieza a enamorarse.
7) ¿Por qué se separan? ¿Crees que é tiene razón? Al final, se separan porque él se da cuenta de que está actuando demasiado en contra de sus principios, que le dicen que no entable una relación regular con alguien, y menos enamorarse. Yo creo que no tiene razón ya que el hecho de enamorarse es un impulso natural, humano y, aunque con cerebro, se tiene que dejar llevar por el corazón.
8) Al reencontrar a Martina en Bilbao, ésta le cuenta su historia: cuéntamela tú. A Martina le pasa lo mismo que a Pedro, se siente ahogada por la atmósfera de su casa y la actitud de sus padres. Entonces, conoce a un chico, completamente antagonista a sus padres, liberal y optimista, el cual le gusta mucho. Entonces, un buen día el chico le dice para irse a Bilbao para casarse inmediatamente. Le promete cosas, como que vivirá felizmente ya que él es rico, y juntos se van a Bilbao. Pero ahí, él desaparece como todas sus promesas, y su relación no se formaliza. Además de esto, Martina se siente más culpable y tonta aún por el hecho de haberse despedido de sus padres con una nota, como si fuera una fugitiva.
9) La continuación de la historia de Jane y el final. Después de hablar con la suegra de Luis Bolea, la actitud de Pedro cambia un poco y después, volviendo para Providencia, se da cuenta de las sensaciones que se desatan en su interior a medida que va aproximándose a Jane. Una vez allí, no espera encontrarla, pero lo hace en un teatro. Entonces, después la llama para quedar y vuelven a reanudar la relación. Al final, se dicen lo cuánto se aman y se casan. Aún así, Pedro tiene que volver a España a hacer el papeleo y comprar una casa, y es ahí donde recibe la carta de su mujer que está embarazada. Él se pone muy feliz pero, al volver a Providencia, Jane lo va a buscar con coche y,desgraciadamente, tiene un accidente y se mata. Pedro vuelve a Ávila y entrega el anillo que había cogido de la mando de Jane a la tumba de Alfredo y entonces, obtiene el equilibrio interior.
10) ¿Qué opinas de la historia, del estilo, del vocabulario? Opinión personal razonada. En cuanto al estilo y al vocabulario, no tengo ningún tipo de queja, pienso que está perfectamente escrito. La historia en general, pienso que está bien aunque no estoy nada de acuerdo con la actitud de Pedro frente a la vida y a las necesidades impulsivas humanas como la necesidad de conocer a gente. Hay cosas que tampoco me han gustado mucho, como las reflexiones con fondo católico y las críticas a otras religiones y acciones humanas desde este punto de vista, aunque también es normal por la época. Sin embargo, hay apartados que me han gustado muchísimo, como la profundidad de las reflexiones de Pedro después de la muerte de Alfredo. En definitiva, la novela me ha gustado pero prefiero una literatura más alegre y optimista.
Miguel Delibes, La sombra del ciprés es alargada, Barcelona, ed. Destino, col. Áncora y Delfín, 2004. (Primera ed. 1947, Premio Nadal)
La última novela de Mario Vargas Llosa me ha desconcertado, no tanto por su argumento tragicómico (recordemos Pantaleón y las visitadoras o La tía Julia y el escribidor), como porque su estilo narrativo en esta obra es mucho más convencional. Esto no es necesariamente malo, pero desconcierta. Vargas Llosa suele dejar fluir el texto narrativo y el diálogo en un solo plano, haciendo que el lector no interrumpa su lectura para pasar al plano del directo, sino que procura, con este recurso, que el lector se sumerja en la historia hasta el punto de que la narración y el diálogo integrado en ella lo envuelvan como si se tratase de un testigo mudo, participante del relato. Este estilo tan vargasllosiano no se encuentra aquí, en Travesuras de una niña mala.
La historia transcurre durante muchos años, los que van de la adolescencia temprana del personaje hasta la vejez. Cuarenta años, aproximadamente, en que Ricardo tiene dos obsesiones. una cumplida: vivir toda (o casi) toda su vida en París, y otra inalcanzable: la niña mala.
El problema de un argumento como éste es que a la segunda vez que la niña mala emprende el vuelo, metamorfoseándose después, ya sabes lo que va a ocurrir. Es un ave pasajera, es un camaleón. Aparecerá de nuevo en la vida de Ricardo en el momento menos esperado, asumiendo un nuevo aspecto, una lengua (de adopción) prestada, una identidad nueva, un nuevo amante, un nuevo nombre, y Ricardo volverá a caer en el lazo que le tiende, tropezando siempre con la misma piedra: la frialdad y la fugacidad del encuentro con la niña mala, el sufrimiento subsiguiente, la confirmación de que es ésta la esencia de su amor por ella: su transitoriedad (también su superficialidad). Estos encuentros fortuitos los hemos encontrado antes en otras obras, incluida Rayuela (pero ¡qué diferencia!). También en el cine (L’ennui -1998-) trata de una historia muy similar).
El estilo que nos ofrece Vargas Llosa en esta novela no es precisamente brillante, y la historia que nos cuenta tampoco es de las mejores que nos ha presentado: es previsible, repetitiva, y lo es porque en el fondo no sabemos nunca por qué razón Ricardo amará toda su vida (intermitentemente, eso sí), a esta niña, joven, mujer madura, vieja, que se le va presentando siempre con una característica indiferencia hacia él, con un distanciamiento no disimulado, manipulándolo claramente y con un evidente desprecio hacia lo que él es y sobre todo, valorándolo (negativamente), por lo que no tiene: dinero, poder, glamour e incluso, crueldad. La niña mala no me seduce en ningún momento, no llego nunca a saber por qué Ricardo no la puede apartar de sus pensamientos.
Así, la historia se muestra como la de un hombre esclavizado, no tanto por la niña mala, como por sí mismo; es víctima de una obsesión en realidad vacía, inmotivada, turbia e insustancial. Ella no le da nada. Nada que justifique la adicción de él. Ricardo es incapaz de sustraerse al poder destructivo de aquella que apareció en su vida cuando era niña (fingiendo ser chilena), a la que reencontró en París como proyecto de guerrillera, que fue después esposa de un funcionario de la UNESCO para más tarde asumir la identidad de mujer de un rico criador de caballos inglés, y que terminó siendo la prostituta y la mula de un gángster japonés que la maltrata espantosamente y la hace pasar por las aduanas de medio mundo llevando vaya usted a saber qué.
La última parte de la historia, la historia de la destrucción de ese mito, es lastimosamente banal y previsible: el bueno de Ricardo se gasta todo lo que tiene en curar a la niña mala de las animaladas que le ha hecho el japonés, y ella, naturalmente, una vez curada, vuelve a irse. El largo epílogo (que comienza con la historia de Marcella), no agrega nada. El episodio del niño mudo es cursi, trapacero y sentimentaloide. No consigue convencerme de la entidad de la niña mala, ahora convertida (eso sí, fugazmente), en la buena vecinita que juega al ajedrez con un traumatizado niño vietnamita. Tampoco los personajes secundarios me llegan a parecer de carne y hueso. Tampoco agrega nada que en un viaje a Perú, Ricardo por fin consiga establecer la verdadera identidad de la falsa chilenita y consiga saber el verdadero nombre, o tal vez debo decir el nombre original, el primer nombre de esta mujer que, a pesar de aparecer en toda la novela, no acaba de encarnarse ante mis ojos de lectora más que como una snob, una mitómana, una mujer sin hondura emocional que se pasea por Perú, París, Newmarket, Tokio, y Madrid para torturar a ese pobre muñeco o marioneta al que, significativamente, llama “pichiruchi”.
A esto hemos de agregar un fondo histórico hecho a brochazos, que nos informa del Perú a través de diversos personajes: Paúl, y especialmente el tío Ataúlfo. Galdós lo hacía mucho mejor.
Por supuesto, partimos de la base de que Vargas Llosa sabe lo que hace. La historia entretiene y se lee de un tirón: si no se le pide más a un libro, cumple. Pero a mí no ha conseguido convencerme en ningún momento de que estoy leyendo la historia de un gran amor. Ricardo no llega a ser un héroe romántico (todo lo más, parece un poco idiota, un hombre sin verdadero fondo, que consecuentemente se enamora de otra que tal). Una historia que acaba repitiendo hasta la náusea una situación básica: ella se irá para reaparecer transformada, mientras él la seguirá y se plegará a sus deseos con toda docilidad en medio de algún que otro exabrupto. El final de esta historia sólo puede llegar cuando la susodicha, muere.
Vosotros mismos.
Mario Vargas Llosa, Travesuras de la niña mala, Alfaguara, Barcelona, 2006.
Me escribe Cristino Montañez ( vía Digizen ) para proporcionar un enlace a una expo de Picasso que se está haciendo en Corea. Os recomiendo la visita al sitio (tiene versión en inglés).
Felicidades cordiales y entusiastas al gran director, a Pedro Almodóvar, gran conocedor de almas femeninas y masculinas, al singular buceador de las emociones humanas. Posee una estética única, un lenguaje personal. En suma, es un artista. Puede gustar o repeler, pero no deja indiferente. Mi preferida es La ley del deseo, que considero su mejor obra, pero también me gustan mucho Átame, La flor de mi secreto y Habla con ella. Para mí la trilogía de directores españoles actuales la conforman Erice, Villaronga y Almodóvar, pero nuo cabe duda que el manchego ha conseguido concitar el interés internacional. Es un premio muy merecido.
De la web de la Fundación Príncipe de Asturias he sacado este fragmento:
Pedro Almodóvar ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2006, según hizo público hoy en Oviedo el Jurado encargado de la concesión del mismo. Su obra, enraizada en una sociedad española que se abría a profundos cambios, ha adquirido una dimensión universal a través de un lenguaje original de gran riqueza expresiva, capaz de sintetizar la complejidad humana. El Jurado de este Premio -convocado por la Fundación Príncipe de Asturias- estuvo presidido por José Lladó y Fernández-Urrutia, e integrado también por José Luis Álvarez, Fernando Argenta, Juan Cruz, Fernando Delgado, Isabel Falabella, Jorge Fernández Bustillo, José Luis Garci, Guillermo García-Alcalde, Jordi García Candau, Rosina Gómez-Baeza, Luis Hernando, Carlos Madera, Miguel Muñiz, Benigno Pendás García, Juan Ramón Pérez Las Clotas, Rodrigo Uría Meruéndano, Amelia Valcárcel, José Velasco y José Antonio Caicoya (secretario). Pedro Almodóvar, uno de los cineastas españoles más aclamados internacionalmente, nació en Calzada de Calatrava (Ciudad Real) en 1951. En 1967 se trasladó a Madrid donde trabajó esporádicamente como actor. Tras aprobar unas oposiciones, en 1969 ingresó como administrativo en la Compañía Telefónica Nacional de España, tarea que compaginó con sus aficiones cinematográficas. Entre 1974 y 1978 realizó varios cortometrajes y durante la década de los setenta se dedicó también al teatro, la música y las colaboraciones en revistas. En 1980 Almodóvar rodó su primer largometraje, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. La película resultó un éxito, lo que le permitió abandonar su trabajo en Telefónica para dedicarse por entero al cine. En 1985 fundó, con su hermano Agustín, la productora El deseo. A partir de entonces, produce sus propias películas y también las de otros directores. El éxito de Almodóvar como director se consagró a partir del estreno de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), que la crítica ha considerado su mejor filme. Ha escrito y dirigido películas como Laberinto de pasiones (1982), Entre tinieblas (1983), Matador (1985), La ley del deseo (1986), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1987), ¡Átame! (1989), Tacones lejanos (1990), Kika (1993), La flor de mi secreto (1995), Carne trémula (1997), Todo sobre mi madre (1999), La mala educación (2004) y Volver (2006). El largometraje Hable con ella (2002) fue considerado en 2005 como la mejor película de la última década por la revista norteamericana The Time. Su cine representa habitualmente una realidad marginal y suburbana, cargada de dramatismo. Además de escribir sus propios guiones y dirigir sus largometrajes, Almodóvar publicó en 1982 la novela Fuego en las entrañas.
Ha obtenido a lo largo de su carrera más de 40 galardones entre los que cabe destacar, dos Oscar: a la mejor película extranjera por Todo sobre mi madre, en 2000 y al mejor guión original por Hable con Ella, en 2003. Posee también cuatro Premios Goya: a la mejor película y al mejor guión original por Mujeres al borde de un ataque de nervios en 1989, y a la mejor película y al mejor director por Todo sobre mi madre en 1999. Además, en Francia ha ganado tres Premios Cesar: a la mejor película extranjera por Tacones lejanos en 1993, a la mejor película extranjera por Todo sobre mi madre en 2000 y a la mejor película de la Unión Europea por Hable con ella en 2003. En el Reino Unido obtuvo dos Premios Bafta a la mejor película de habla no inglesa en 2000 por Todo sobre mi madre y en 2002 por Hable con ella. En 2005 La mala educación recibió el Premio del Círculo de Críticos de Nueva York a la Mejor Película Extranjera. La Cinemateca Francesa, en colaboración con el Ministerio de Cultura y Comunicación francés, organizó en 2006 una exposición monográfica sobre el director manchego y una retrospectiva de sus películas.
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte!
¡Qué formas bajo el fino tul!...
Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡Me clavó muy hondo su mirada azul!
Quedé como en éxtasis... Con febril premura,
«¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.
Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar
¡Y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la dejé pasar!
Desde que vi la película a finales de los sesenta, esta escena, esta canción, Jeanne Moreau, el torbellino de la vida...
¡Disfrutadla!
Yo no sé decir nada técnico de este hombre: no soy música. Sólo que al escucharlo me sumerjo en la música. Me suscita emociones encontradas. A menudo me siento invadida por un sentimiento que no puedo definir, entre el rechazo y el éxtasis. Rechazo porque exige una entrega total, ante la que me rebelo. El ritmo interior queda subyugado ante la melodía. detrás de ella late algo monstruoso y desconocido que me hace vacilar. Finalmente me doy cuenta de que se trata del lenguaje de un origen. de mi origen telúrico o estelar. Que todo lo que he hecho o vivido me aleja de él, quiere hacerse, se ha hecho palabra. Y que este lenguaje que me ofrece Gould es su contrario. Habla lo más profundo. Da miedo por eso. Sin embargo, no se le puede uno resistir. Hay que entregarse.
No cabe duda que Elizabeth I supo manejar la iconografía (como luego haría Luis XIV) y reinar sobre las artes para proyectar la imagen deseada: la de una divinidad.
No hablaré aquí de las obras literarias ni musicales, las alegorías, los grabados, las monedas, sino que mostraré únicamente una serie de retratos en los que por encima del tiempo (algunos le fueron hechos ya en las postrimerías de su vida), ella permaneció siempre igual a sí mims, icono de la monarquía, Astrea o Gloriana: intocable, inalcanzable a los mortales: deificada. Algunos comentaban que en algunas zonas, su maquillaje alcanzaba una media pulgada de espesor. Los retratos son magnífica muestra del Poder. Así lo explica el libro en que baso esta pequeña nota gráfica.
1559:

1569:

1570:

1572:

Y del mismo año:

El Retrato Darnley es del mismo año:

1580:

Y también:

1592:

1600:

Todos ellos pintados para mostrar el poder de:

Roy Strong, Gloriana, The portraits of Queen Elizabeth, Random House, Londres, 2003.
Me acabo de enterar que estrenan pronto en la HBO una nueva serie sobre Elizabeth I de Inglaterra. La figura de esta reina sigue fascinando a los televidentes como yo, que adoran la historia inglesa y la complejidad del siglo XVII. Hace bastantes años, la BBC lanzó una magnífica serie con el mismo tema en la que Glenda Jackson, entonces una de las máximas estrellas del firmamento británico (musa y colaboradora del excéntrco Ken Russell y gran actriz), encarnaba a la extraordinaria mujer que llegó al poder de manera tan azarosa como truculenta, tras ser considerada por su propio padre, Enrique VIII, como bastarda. Aquella serie solamente tenía un defecto a mi entender, y era la desgraciada elección de la actriz que personificaba a María Estuardo, que para nada desprendía el encanto que se supone que poseía la reina de Escocia. La serie contaba la historia de Elizabeth desde su juventud hasta su muerte, y todos los detalles iconográficos, el vestuario y los escenarios estaban perfectamente planificados para dar una idea muy acertada y cercana de la época. Las extrañas relaciones entre la reina y Leicester y después las que mantuvo con el hijastro de él, Essex, más todas las intrigas cortesanas y la política nacional (con los asuntos de Irlanda y de la pugna religiosa entre católicos y protestantes) e internacional (las guerras, las intrigas, las alianzas y las traiciones), quedaban perfectamente reflejadas en una serie que constaba de suficientes capítulos para hacer un gran fresco en el que la historia destacaba sin empañar la visión intimista y personal de los actantes.
Será interesante ver esta nueva aproximación. Los actores principales no pueden ser mejores: Helen Mirren y Jeremy Irons en los papeles de Elizabeth y Leicester. Es lógico pensar que esta mini serie se centrará en los últimos años del reinado de Elizabeth. Ojalá podamos verla pronto.
Aquí os dejo un enlace para que veáis los trailers y otros clips sobre el tema.
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Paul Klee nació en una familia de músicos: su padre era profesor de canto, su madre se dedicaba también a la música y enseguida lo inició en el estudio del violín. Su abuelo paterno había sido organista en Thuringia. La mujer de Klee, Lily, era pianista. En sus pinturas, la música se hace presente, en la abstracción y en la poesía que emanan. Sus cuadros son armónicos. Hay escalas (de colores), sus cuadros hacen música: conmueven.

En su juventud, Klee fue segundo violín de la Orquesta de Berna, pero él no quería dedicarse a eso aunque nunca abandonó su violín: antes de pintar, Klee siempre tocaba durante una hora o dos. Yo creo que los artistas nunca se sienten atraídos sólo por una de las artes: siempre hay confluencias. Una cosa les lleva a otra. Hay misteriosas redes que se tejen alrededor de las obras. Klee ejerció también de crítico musical.
Klee viajó mucho: por Italia, Francia (vivió en París), Munich (donde estudió pintura y también vivió), Weimar, Dessau, Dusseldorf (siempre recuerdo las altas, gráciles torrecillas de las iglesias alemanas, que han decidido conservar su dominio sobre el resto de la ciudad).
Los primeros trabajos de Klee son pesimistas y bastante amargos: sus quince aguafuertes nos lo revelan como un excelente dibujante pero aún no es Klee: o está siendo Klee de una manera que no entendemos como suya, pero que luego lo llevará a ser él.
No hay simplicidad en sus obras posteriores, sino sencillez: pureza, poesía. No creo que los artistas verdaderos, si escuchan su propio interior, puedan mantener un único estilo, a no ser que lo hagan para vender más. Creo que todos ellos (bueno, no todos, ahora me vienen a la mente Rothko o Pollock, que acabaron suicidándose por no encontrar un camino de salida) , sacan a la luz las transformaciones internas que todos sufrimos a lo largo de nuestras vidas. En el arte de la pintura esa transformación es visible a través de las obras. Así pues, las primeras de Klee son obras sombrías, muy diferentes de sus obras posteriores.

Me siento muy cerca de Klee. Cuando veo su obra, la emoción sube por mi garganta. Entonces recuerdo que mi hijo siente la música de su cello ahí. Es en la garganta donde los sonidos de la emoción se encuentran. No puedo ver una obra de Klee impasible ¿Qué hay en ella? Yo creo que hay verdad y pureza, pero también hay algo atávico, algo perdido en mi memoria. En una memoria colectiva, de sombras, de bosques, de sonidos pre-lingüísticos, de sensaciones con la luz, con los espacios.

Sus ciudades me parecen siempre ciudades sumerias o quizá edénicas. Sus colores son los colores de las fuentes del Nilo. Hay algo en su obra que me parece que está escrito en un lenguaje antiguo, quizá transcrito en caracteres cuneiformes. Todo es tan sutil, y sin embargo, tan profundo. Flores, casas, árboles, jardines de Babilonia. Cuando ví en el Museo de Pergamon (en Berlín), las murallas de Babilonia que ahí se conservan, creí ver los antecedentes de la obra de Klee. Los colores, la salvaje belleza de un mundo que fue nuestro, en el que todavía se encuentran nuestros orígenes..

¿Y cómo pueden esos conjuntos de cuadritos de colores, de arbolitos, de flores o casitas o de alfabetos desconocidos emocionar así, conmover así? Lo ignoro, pero sé que eso que pinta Klee es arte. Y no estoy sola en esa apreciación. Hay cierto consenso sobre ello. Un consenso a-científico, impreciso pero firme en la convicción ¿Qué es arte? ¿Es aquello que nos transmite lo inefable, lo indecible, lo indescriptible? ¿Aquello que nos emociona, sacando de nosostros ese temblor del alma que sólo él sabe sacar? ¿Es esa cosa que nos pasa cuando oímos a Bach, eso que tiembla dentro como una pequeña lucecita vacilante, insegura, escondida, íntima? Ese temblor no se puede compartir más que diciendo palabras, pero es anterior a las palabras. Por eso ahoga en la garganta.

Las imágenes provienen del libro de Jean-Louis Ferrier, Paul Klee, Lisma Ediciones, 2001, que contiene un precioso estudio de la obra de Klee que recomiendo calurosamente.
La imagen de la muralla de Babilonia la saqué de una postal que compré en el Museo Pergamon, cuya visita también considero imprescindible.
Cuando les di a mis alumnos La llama de amor viva para analizar, sabía que todos trabajarían para ella, pero no sabía qué resultados íbamos alcanzar. Tengo plena conciencia de que tengo a mi cargo (en lengua y literatura castellanas) a un grupo de personas trabajadoras y capaces, todos sacan un máximo partido de sus propias posibilidades. Debo decir que leer el comentario de mi alumno Eduardo Pérez me ha llenado de satisfacción y espero que sirva a otros, estudiantes o aficionados a la literatura, y más concretamente, a la poesía.
IES Leonardo da Vinci
Eduardo Pérez
1º Bachillerato B
¡Oh llama de amor viva!
de San Juan de la Cruz
1. Vocabulario: Esquivar, cauterizar, trocar. morar.
Esquivar: Moverse para evitar algo o a alguien.
Cauterizar: Quemar una herida o destruir un tejido con una sustancia cáustica, un objeto candente o aplicando corriente eléctrica.
Trocar: Dar o tomar algo por otra cosa.
Morar: Habitar o residir habitualmente en un lugar.
2. Métrica, estructura y tema(s).
¡Oh-lla-ma-de_am-or-vi-va 7 a
que-tier-na-men-te-hie-res 7 b
de-mi-al-ma_en-el-más-pro-fun-do-cen-tro! 11 C
Pues-ya-no_e-res-es-qui-va 7 a
a-ca-ba-ya-si-quie-res, 7 b
¡rom-pe-la-te-la-de_es-te-dul-ce_en-cuen-tro! 11 C
¡Oh-cau-te-rio-sü-a-ve! 7 d
¡Oh-re-ga-la-da-lla-ga! 7 e
¡Oh-ma-no-blan-da!_¡Oh-to-que-de-li-ca-do 11 F
que_a-vi-da_e-ter-na-sa-be 7 d
y-to-da-deu-da-pa-ga! 7 e
Ma-tan-do,-muer-te_en-vi-da-has-tro-ca-do. 11 F
¡Oh-lám-pa-ras-de-fue-go 7g
en-cu-yos-res-plan-do-res 7 h
las-pro-fun-das-ca-ver-nas-del-sen-ti-do, 11 I
que_es-ta-ba-os-cu-ro_y-ciego, 7 g
con-es-tra-ños-pri-mo-res 7 h
co-lor-y-luz-dan-jun-to_a-su-que-ri-do! 11 I
¡Cuán-man-so-y_a-mo-ro-so 7 j
re-cuer-das-en-mi-se-no 7 k
don-de-se-cre-ta-men-te-so-lo-mo-ras, 11 L
y_en-tu_as-pi-rar-sa-bro-so 7 j
de-bien-y-glo-ria-lle-no, 7 k
cuán-de-li-ca-da-men-te-me_e-na-mo-ras! 11L
Como podemos observar, el poema consta de cuatro estrofas de seis versos con estructura de lira, es decir, dos versos de siete sílabas combinados con uno de once sílabas, con una rima consonante de: a-b-C-a-b-C-d-e-F-d-e-F... y así sucesivamente.
El tema del poema es la unión mística con Dios, y también el amor que el poeta siente hacia él.
En la primera estrofa el poeta pide a Dios que finalmente rompa la barrera entre lo divino y lo terrenal y le permita unirse con él (“¡rompe la tela de este dulce encuentro!”), diciéndole que la misma llama de su amor le está hiriendo (no de una manera dolorosa, sino tiernamente) y que ya está preparado para unirse con él.
En la segunda estrofa se hacen tres alusiones a los tres componentes de la Santísima Trinidad: El cauterio es el Espíritu Santo; la mano es el Padre y el toque es el Hijo. Después de esta introducción San Juan nos habla sobre la vida eterna, que sin duda alguna es mejor que la vida terrenal “y toda deuda paga!”.
En la tercera estrofa San Juan explica cómo el amor de Dios ha influido en su vida: Antes de enamorarse de él, “estaba oscuro y ciego” pero tras enamorarse de él este amor le da luz y color a su vida.
Por último, en la cuarta estrofa el poeta intenta explicar (ya que él sabe perfectamente que es imposible reflejar en un escrito todo su sentimiento místico) cómo se manifiesta el amor de Dios en él, cómo lo siente en su pecho y suspira con anhelo por el momento en que su amor pueda consumarse.
3. Análisis de los tópicos literarios y figuras retóricas: metáforas, epítetos, etc.
Podemos encontrar bastantes figuras retóricas en el poema:
“tiernamente hieres” , “dulce encuentro”, “regalada llaga”, “mano blanda”, “toque delicado” son ejemplos de epítetos que San Juan utiliza para ornamentar estos pequeños detalles, resaltando el adjetivo por encima del sustantivo.
También encontramos diversas metáforas: “lámparas de fuego” y “llama de amor viva” que hacen referencia a la iluminación y al calor que el amor de Dios le ofrece (lámparas à luz || llama à calor).
Aunque de menor trascendencia, también es importante mencionar que San Juan utiliza la repetición o paralelismo en algunos de sus versos (Oh).
Por último hay un verso muy logrado que merece la pena analizar por separado:
“Matando, muerte en vida has trocado.”
Como se puede observar, este verso tiene un claro contraste o antítesis, en el que se contraponen vida y muerte: Cuando alguien muere, consigue algo superior a la vida terrenal, es decir, consigue la unión con Dios.
Pero este verso, asimismo, también podría ser una paradoja, ya que objetivamente la frase no tiene ningún sentido lógico (En el misticismo de San Juan cobra el sentido que he explicado anteriormente). Además, el hecho de que utilice la palabra “matando” seguida de “muerte” nos hace crear una imagen más viva, además de conformar un extraño juego de palabras.
Como ya he comentado en la estructura y tema, San Juan entiende el alma a través de la Santísima Trinidad, por lo tanto podríamos decir que las palabras cauterio, mano y toque son alegorías del Espíritu Santo, el Padre y el Hijo respectivamente.
4. Breve biografía de san Juan de la Cruz.
(Juan de Yepes Álvarez; Fontiveros, España, 1542-Úbeda, id., 1591) Poeta y religioso español. Nacido en el seno de una familia hidalga empobrecida, empezó a trabajar muy joven en un hospital y recibió su formación intelectual en el colegio jesuita de Medina del Campo. En 1564 comenzó a estudiar artes y filosofía en la Universidad de Salamanca, donde conoció, en 1567, a santa Teresa de Jesús, con quien acordó fundar dos nuevas órdenes de carmelitas. Su orden reformada de carmelitas descalzos tropezó con la abierta hostilidad de los carmelitas calzados, a pesar de lo cual logró desempeñar varios cargos. Tras enseñar en un colegio de novicios de Mancera, fundó el colegio de Alcalá de Henares. Más adelante se convirtió en el confesor del monasterio de santa Teresa.
En 1577 prosperaron las intrigas de los carmelitas calzados y fue encarcelado en un convento de Toledo durante ocho meses. Tras fugarse, buscó refugio en Almodóvar. Pasó el resto de su vida en Andalucía, donde llegó a ser vicario provincial. En 1591 volvió a caer en desgracia y fue depuesto de todos sus cargos religiosos, por lo que se planteó emigrar a América, proyecto que frustró su prematuro óbito. Canonizado en 1726, fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1926.
Aunque los versos que de él se conservan son escasos y no fueron publicados hasta después de su muerte, se le considera como uno de los mayores poetas españoles de la época y como el máximo exponente de la poesía mística. Noche oscura, Cántico espiritual y Llama de amor viva son sus tres obras poéticas capitales, a las cuales corresponden varias obras en prosa que les sirven de corolario explicativo, dado el hermetismo simbólico de su poesía: Subida al monte Carmelo, Noche oscura del alma, Llama de amor viva (las tres reunidas en el volumen Obras espirituales que encaminan a un alma a la unión perfecta con Dios) y Cántico espiritual.
Combinando la antigua simbología del Cantar de los cantares con las fórmulas propias del petrarquismo, produjo una rica literatura mística, que hunde sus raíces en la teología tomista y en los místicos medievales alemanes y flamencos. Su producción refleja una amplia formación religiosa, aunque deja traslucir la influencia del cancionero tradicional del siglo XVI, sobre todo en el uso del amor profano (las figuras del amante y de la amada) para simbolizar y representar el sentimiento místico del amor divino. La estrofa más empleada en sus poemas es la lira, aunque demuestra igual soltura en el uso del romance octosílabo.
Toda su doctrina gira en torno al símbolo de la «noche oscura», imagen que ya era usada en la literatura mística, pero a la que él dio una forma nueva y original. La noche, al borrar los límites de las cosas, le sugiere, en efecto, lo eterno, y de esa manera pasa a simbolizar la negación activa del alma a lo sensible, el absoluto vacío espiritual. Noche oscura llama también san Juan a las «terribles pruebas que Dios envía al hombre para purificarlo»; ateniéndose a este último significado, habla de una noche del sentido y de una noche del espíritu, situadas, respectivamente, al fin de la vía purgativa y de la iluminativa, tras las cuales vendría la vía unitiva, aspiración última del alma atormentada por la distancia que la separa de Dios, y realización de su deseo de fusión total con Él. Antes de acceder a la experiencia mística de unión con Dios, el alma experimenta una desoladora sensación de soledad y abandono, acompañada de terribles tentaciones que, si consigue vencer, dejan paso a una nueva luz, pues «Dios no deja vacío sin llenar».
San Juan utiliza determinados recursos estilísticos con una profusión y madurez poco frecuentes, dando un nuevo y más profundo sentido a las expresiones paradójicas («vivo sin vivir en mí», «cautiverio suave») y las exclamaciones estremecedoras («¡Oh, llama de amor viva!») habituales en los cancioneros. Lo que mejor define su poesía es su extraordinaria intensidad expresiva, gracias a la perfecta adecuación y el equilibrio de cada una de sus imágenes. A ello contribuye así mismo su tendencia a abandonar el registro discursivo y eliminar nexos neutros carentes de valor estético para buscar una yuxtaposición constante de elementos poéticos de gran plasticidad.
5. Importancia de la "Llama de amor viva" en la obra poética de San Juan de la
Cruz.
Llama de amor viva es sin duda la composición más pasional y ardiente de toda la obra poética de San Juan de la Cruz. En ella se refleja la cumbre del misticismo español de la época y también la cumbre de San Juan de la Cruz como poeta: su gran experiencia y su estado emocional se fundieron en la justa medida creando una de las grandes obras de su tiempo.
6. Opinión personal.
La verdad es que al leerlo por primera vez pensé que podría ser perfectamente un poema de amor dirigido a una amada “mortal”, por así llamarla. Sin embargo a medida que fui leyendo fui descubriendo los pequeños entramados del poema, cómo sus palabras hacen referencia a algo divino y no humano. La primera impresión es extraña: En los días en que vivimos resulta difícil imaginarse un amor tan pasional hacía algo tan abstracto como lo es un Dios, y en lo que muchos ni siquiera creen. Los avances de la ciencia han hecho que poemas como éste pierdan gran parte de su sentido con el paso del tiempo si no se contextualizan como es debido (históricamente y socialmente), por lo tanto creo que es necesario mentalizarse de qué es lo que vas a leer antes de leerlo.
De todas maneras, una vez hecho esto, el poema no me ha parecido sublime (y nunca mejor dicho): La métrica está muy bien cuadrada sin necesidad de pasar por alto sinalefas (o al menos en muy pocos casos), los versos encierran una gran pasión y una especie de espiritualismo supremo, algo inexplicable, inefable tal vez. Creo que San Juan consigue transmitirnos esta espiritualidad, y desde luego esto no es un trabajo fácil.
Otra cosa muy interesante a mi parecer es el doceavo verso: una de las cosas que más me ha gustado de todo el poema: su sonoridad, su significado, su oposición, el juego de palabras… Además de un gran espiritualista, San Juan era también un poeta que sabía seleccionar a la perfección las palabras adecuadas para expresar ese espiritualismo.
Sor Juana Inés de la Cruz
Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.
Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.
¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego, desmayada y encogida,
de tu caduco ser das mustias señas,
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!