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Garcilaso de la Vega en Barcelona

Garcilaso de la Vega en Barcelona

Aunque a veces me parece que lo conozco desde siempre, yo conocí a Garcilaso en Barcelona: me lo presentó mi maestro José Manuel Blecua, que recuerdo perfectamente que nos dijo que Garcilaso llegaba a nosotros siempre envuelto en un mar de lágrimas. Y así, con lágrimas, lo he leído, siempre. Jamás he podido sustraerme, a pesar de las muchas lecturas que he hecho de su obra desde entonces, a su poesía. Jamás le he leído mecánicamente, siempre consigue tocarme la fibra, la cuerda de mi alma.

Creo que Garcilaso es uno de los primeros poetas sinceros de la lengua, sincero en el sentido de que no escribe por hobby, no escribe para obtener fama, no escribe por usar la retórica, escribe por necesidad, por dolor, por dar cauce a las angustias de su alma, estragada por un amor prohibido, probablemente imposible, como casi todos los amores que después se hacen literatura. Garcilaso  es sentimiento y es maestría técnica, y la concordancia de su maestría y de la expresividad del alma herida no puede sino dar como resultado una obra inolvidable.

Esta vez he pedido a mis alumnos que analicen cada uno de ellos un soneto distinto, para después editar un pdf como el que hicimos con la Antología de Sant Jordi. Mi propósito es que el año que viene hagamos lo mismo con los sonetos que falten, y así analicemos todos los que escribió.

Los sonetos de Garcilaso no son perfectos, pero tienen ese hálito de dolor incurable, de carne y alma expuesta al dolor, de materia dolorida que llevamos todos dentro, oculto. Al leer a Garcilaso esa herida se muestra, se reabre como una rosa. Bella, embellecida por la palabra. Qué mejor destino para el dolor que la palabra dicha, qué maravillosa transmutación de lo dolorido en fertilidad, en conciencia trascendente. Si no se ama así, no vale la pena amar ¿No es cierto?

 Soneto V

     Escrito ‘stá en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.
     Es esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
     Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;
     cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo vida,
por vos he de morir, y por vos muero.


Vega, Garcilaso de la, Poesía completa, ed. de Juan Francisco Alcina, Madrid: Espasa-Calpe (col. «Austral», n.º 96), 1999, 6.ª ed.

   
 

Comienza el Festival de Cine Asiático de Barcelona

Comienza el Festival de Cine Asiático de Barcelona

La octava edición del Festival de Cine Asiático de Barcelona – BAFF, se celebrará del 28 de abril al 7 de mayo de 2006. en el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona), los Cines Club Doré y Casa Asia. La India es el país invitado de esta edición, y su colorido y barroquismo es también el protagonista de la imagen del festival. Su cine comercial, conocido en todo el mundo como Bollywood, será el gran protagonista de la sección con algunas de sus mejores y más espectaculares producciones de los últimos años. También haremos una retrospectiva del cine de autor indio de los últimos quince años. El festival se inaugurará el 28 de abril en los cines Doré con la película del director chino Hou Hsiao-hsien Three Times (Taiwan, 2005). La nueva película de uno de los directores favoritos del BAFF es una historia de amor ambientada en tres momentos diferentes, 1911, 1966 y 2005. La protagonista es Shu Qi, que ya trabajó con Hsiao-hsien en Millenium Mambo. El director de fotografia Christopher Doyle (In the Mood for Love, Chunking Express), estará presente en el BAFF 2006 dando una clase magistral el día 30 de abril y presentando la película de Pen-ek Ratanaruang, Invisible Waves, en la que vuelve a encargarse de la fotografía.
Este año se ponen en marcha abonos 5x4 (cinco entradas al precio de cuatro). Costarán 20€ y se podrán adquirir en los puntos de información que el BAFF tendrá en el CCCB y los cines Aribau Club, a partir del día 29 de abril. El abono sirve tanto para las sesiones del CCCB como del Aribau Club y no sirve para comprar entradas anticipadas. Antes de cada sesión habrá que retirar la entrada correspondiente en los puntos de información del BAFF (podrán retirarse hasta un máximo de cuatro entradas al mismo tiempo).
Ya están disponibles las entradas de las sesiones del BAFF 2006, a través de ServiCaixa (las sesiones de Aribau Club) y Tele-entrada (las del CCCB). En la sección prensa de la web hay disponible un documento en pdf para descargar.

 

Inscripción: info@baff-bcn.org / retinas@retinas.org
Capacidad de aforo: 500 personas en el hall del CCCB y 180 en el auditorio del CCCB

Programa

Organizadores: 100.000 RETINAS
Colaboradores: Casa Asia, Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, Generalitat de Catalunya - ICIC, Ajuntament de Barcelona - ICUB

Más información: www.baff-bcn.org

 

Paul Auster, A salto de mata (Crónica de un fracaso precoz)

Paul Auster, A salto de mata (Crónica de un fracaso precoz)

En 1997 Auster publicó esta obra autobiográfica, obra que se sustenta sobre la distancia que establece el sujeto hacia sí mismo o más bien, a lo que él mismo fue en su juventud, pero ya no es, o ya no es del mismo modo.

Auster cuenta su infancia y cómo le fue sobreviniendo la conciencia de ser distinto, distinto a esos padres que discutían eternamente sobre el dinero, distinto a ese país capitalista, imperialista, que se llama democrático cuando este concepto le es dudosamente aplicable. País que en realidad es una selva donde los vencedores se comen a los vencidos, a los fracasados: Como para demostrar la esencial falta de humanidad del mercado, casi todas sus metáforas están sacadas del mundo animal: mundo de lobos, de toros o de osos salvajes, competencia brutal, supervivencia del más fuerte. Frente a este mundo, Auster opta desde el principio por la huida o por la renuncia:

Yo me largué antes de entrar. Al principio de la adolescencia ya había decidido que el mundo de los negocios tendría que pasarse sin mí...Ardía en la fiebre de un idealismo recién encontrado, y la severidad de la perfección que buscaba me convertía en un pequeño puritano en prácticas.

Auster se distancia y nos cuenta cómo el divorcio de los padres le liberó en cierto modo, al dejarle sin casa, y cómo comenzó entonces su búsqueda del no lugar en el mundo que entonces buscaba, profundizando en su soledad al mismo tiempo que fraternalmente, lúcidamente, se mezcla con los otros en los mil y un trabajos que , como el propio nombre del libro indica, le mantuvieron a salto de mata hasta la treintena. Auster no abandona la casa paterna después del bachillerato: es la casa paterna la que se deshace, al divorciarse los padres y por tanto, él sólo tiene que permanecer fuera, no tiene que salir: ya no hay casa. Así, comienza su periplo en mil trabajos y mil nuevas amistades, las mil nuevas historias que le cuentan, ésas que no tienen fin, ésas que nos deleitan siempre que lo leemos:

Recuerdo claramente que no me atrevía a preguntarle lo que le había pasado, pero una noche me lo contó de todas formas, sintetizando lo que debía de ser una historia complicada en un relato breve y descarnado de los acontecimientos que le habían destrozado. En el espacio de dieciséis meses, me dijo, murieron todas las personas que habían significado algo para él. Hablaba en un tono filosófico, casi como refieriéndose a otra persona, y sin embargo había una resaca de amargura en su voz. Primero sus padres, me dijo, luego su mujer, y después sus dos hijos. Enfermedades, accidentes y entierros, y cuando todos hubieron desaparecido fue como si le hubieran desgarrado las entrañas. Es el personaje austeriano por excelencia, aquel que lo pierde todo, que naufraga completamente antes de renacer de sus cenizas, no se sabe si para volver a caer...Ese personaje no es inventado por Auster, es encontrado por él a través de su experiencia vital, de su vía dolorosa. Somos todos, siempre naufragando y siempre saliendo milagrosamente a flote, hasta que nos hundimos definitivamente hasta el mismo final, abierto, incluso, Abierto hasta cuando termina la historia, la novela o la vida.

Auster nos habla de sus ideales y de sus aspiraciones, pero no en un tono lírico, sino con naturalidad y sobriamente. Nos cuenta las historias de todos esos seres, marginados muchos (como él, aunque de distinto modo), que cruzaron su vida dejándole recuerdos imborrables.

Auster describe sus largas temporadas en las afueras de Nueva York, en el Norte, en el Sur de los Estados Unidos, en París, en Dublín, en México, sus trabajos editoriales, sus fracasos que no lo fueron, pues de un modo que él mismo no conoce, todo ello le fue dando lo que luego floreció: experiencia de vida.

La vida no está dentro, está fuera, es necesaria la contaminación, la vivencia, la convivencia, el sufrimiento, la soledad, el trabajo constante para ser, para crecer, para alcanzar aquello que deseamos. En el caso de Auster, el largo camino le dio siempre cosas ¿cuáles? A veces ni él mismo sabe cuáles. Pero sabe que las tiene, que las tuvo, que existieron, que existen:

Y después, durante años, cada vez que cerraba los ojos antes de dormirme, volvía a Dublín. Mientras me abandonaba la conciencia y me iba sumiendo en el sueño, allí me encontraba de nuevo, caminando por aquellas mismas calles. No me lo explico. Algo importante me ocurrió allí, pero nunca he logrado determinar exactamente lo que fue. Algo horrible, supongo, un encuentro fascinante con lo más hondo de mi ser, como si en la soledad de aquellos días hubiera atisbado en las tinieblas y me hubiese visto por primera vez.

Auster es un hombre que jamás mira por encima del hombro a nadie. Escucha, compadece o ama, observa, luego escribe, pero jamás está por encima de las criaturas (de sus criaturas), pues todos esos seres han cobrado vida en su vastísima obra, todos han permanecido en su memoria. Memoria que compartimos sus lectores. Y así, cobran vida de nuevo ante nosotros, en nosotros, Pat Gray, la enfermera irlandesa, Teddy el gracioso y su compinche el serio Casey, la reencarnación del caballero Christopher Smart, (Doc), o Joe Reilly, caído desde los altos rascacielos de los magnates de Nueva York  y convertido en un borrachín  que cuenta las limosnas de Auster (un dólar y quince céntimos) para no olvidar su deuda con el joven caritativo, o Madame X. Todos ellos pasan a formar parte de esa galería inacabable de seres austerianos memorables, inolvidables también para nosotros. 

Los trabajos y los días, la juventud de Auster hasta su matrimonio y posterior divorcio y la publicación de su primera novela, el petrolero en que se embarca como mozo de cubierta, luego como camarero; los cafés parisimos, los poemas, los artículos escritos por encargo, las traducciones, los resúmenes de guiones cinematográficos, las insólitas propuestas de trabajo...todo ese mundo vivido, transmitido. La vida, siempre mucho más presente que los libros que devoraba ávidamente, pero que son apenas rememorados, hasta llegar a 1981, año de su primera novela publicada, una novela alimenticia, escrita para ganar dinero, por encargo. La muerte del padre, el divorcio, el comienzo de otra nueva etapa, un nuevo matrimonio, una nueva novela, ésta sí salida de sí mismo, de su propio mundo interior. En medio, su literatura: puro Auster, Auster puro: Auster el grande ¡Qué gozada!

Paul Auster, A salto de mata (Crónica de un fracaso precoz), Compactos Anagrama, Barcelona, 2006 (Trad. de Benito Gómez Ibáñez).   


El día de Sant Jordi, 23 de abril

El día de Sant Jordi, 23 de abril

La leyenda de Sant Jordi, el dragón y la princesa ocurrió en la villa de Montblanc (Tarragona) hace ya mucho tiempo.  El dragón era el más poderoso de los dragones puesto que podía moverse por el cielo, por la tierra y por el agua. Y la princesa era la de más linaje de todas ya que era la misma hija del Rey.  El terror que el dragón imponía era terrible. Cada día devoraba un par de corderos. Después le ofrecieron bueyes y caballos, pero tampoco tuvo suficiente. Y así fue creciendo su ira, hasta que tuvieron que sortear personas para apaciguar el hambre de la Bestia.Y el Rey que era el de más linaje y que vivía en la villa, quiso poner a su familia en el sorteo, para dar ejemplo, confiando que no le tocaría. La fatalidad quiso que saliera el nombre de la princesa.  El Rey aceptó el cruel destino y no quiso cambiar el sacrificio por el de ningún otro vecino de los que se ofrecían.  Vestida de blanco, temblando de pavor, la princesa fue al sacrificio.

                         

Y apareció desde la lejanía un joven caballero, armado de pies a cabeza, cabalgando un corcel blanco: venía a liberarla.  Era bello como el sol, era forastero y se llamaba Jordi. Embistió con furia al dragón que venía, hambriento, por la princesa. Lo atravesó con su lanza; ató el dragón con el cinturón de la princesa y lo llevó hasta la villa de Montblanc como quien lleva un tierno corderillo. El dragón, herido, lo seguía mansamente.  Después, ante todo el pueblo congregado, Jordi remató al dragón con un golpe de lanza. Al morir se fundió en el suelo, y de donde el dragón se fundió, nació un rosal de rosas rojas como la sangre. Sant Jordi cogió la más hermosa y la ofreció a la princesa. Montó a caballo, y entre gritos de gozo y alegría atravesó la muralla por la puerta que, en su recuerdo de esta gesta, hoy en día es conocida aún como el "Portal de Sant Jordi".  Y todo esto ocurrió delante de los ojos del Rey y los vecinos de Montblanc, que contemplaban aterrorizados el combate.  Y fue por esto que escogieron a Sant Jordi como patrón de la Villa. Más tarde lo fue (y es) de Catalunya, de Gran Bretaña y de otras naciones.

                                 

En  Catalunya este día es el más grande. En el resto del mundo se celebra como “Día del Mundial del Libro” desde que, en 1995, la UNESCO  conmemora el fallecimiento de dos grandes escritores universales: el español Miguel de Cervantes y Saavedra y el inglés William Shakespeare. Aquí se regalan libros y rosas. Probablemente, el lugar más emblemático de esta fiesta, que ya se celebra en casi todos los países, sean Las Ramblas barceloninas, pero en cada pueblo o en cada ciudad se celebra esta preciosa fiesta, fiesta de paz, fiesta de la cultura y fiesta del amor.

                            

Mi rosa (en la foto de arriba): un testimonio de amor correspondido.

Mi libro: Françoise Giroud, Lou (Histoire d’unne femme libre), Fayard, Paris, 2002, enviado por mi hija Sara desde Bolonia con una dedicatoria que dice: Para mi primer modelo de "femme libre", de tu hija que te adora, Sara.

Y dos: Pascal Quignard, The salon in Württemberg, Grove Weidenfield, New York, 1991.

Sergio Pitol, Premio Cervantes 2006

Sergio Pitol, Premio Cervantes 2006

(Tomado de El Mundo)

MADRID.- Sergio Pitol tiene ya entre sus manos el Premio Cervantes con el que fue reconocido en diciembre. Durante la ceremonia de entrega en Madrid, este ilustre mexicano de 73 años echó la mirada atrás y explicó cómo la literatura marcó su vida. El Rey, en su discurso, ha elogiado su "lúcida trayectoria literaria, que enriquece el valor de nuestra lengua común".

Cada año, desde 1976, el 23 de abril, fecha en la que se conmemora la muerte de Cervantes, se entrega este prestigioso galardón, el más importante de las letras hispanas, dotado con 90.180 euros, pero este año por caer este día en domingo, la ceremonia de entrega se ha pasado al viernes.

Pitol evocó retazos de su propia vida en el discurso que pronunció nada más recibir de manos del Rey el Premio Cervantes, galardón que le llegó en "un mágico día -dijo- que pareciera haber cambiado mi vida". Pitol recordó agradecido cómo, nada más conocerse en diciembre pasado la noticia del premio, su casa de Xalapa (México) fue invadida por equipos de televisión y radio, familiares, amigos y vecinos", y "desde ese día -dijo- he recordado imprevisiblemente fases de mi vida, unas radiantes y otras atroces", pero siempre, destacó, volviendo a su infancia.

Una infancia en la que Pitol, autor de una obra eminentemente memorialística, quedó huérfamo a los cuatro años y padeció de paludismo; fue criado por su abuela, heredó de ella su pasión por la lectura, de manera que a los doce años había leído ya a Verne, Stevenson, Dickens y Tolstoi, como él mismo contó a todos los asistentes al solemne acto celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Sus palabras posteriores han enviado un emotivo mensaje al exilio español en México, por su decisiva contribución a la cultura mexicana y del resto de Iberoamérica.

Palabras sinceras e innovadoras

Un año más, en un día de homenaje a las Letras hispanas, como lo calificó don Juan Carlos, los Reyes han presidido en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el solemne acto de entrega del Premio literario más importante del mundo en lengua castellana.

El Rey elogió la obra de Sergio Pitol, porque "nos seduce con la verdad", y destacó del escritor mexicano, tras entregarle el Premio Cervantes 2005, su "lúcida trayectoria literaria que enriquece el valor de nuestra lengua común".

Un Premio que en 2005, año del Cuarto Centenario de la publicación de la primera parte de "El Quijote", fue a parar a un hombre de letras de profunda "dimensión cervantina", Sergio Pitol, de quien el Rey destacó su "talante innovador" y el haber sido un "adelantado a su tiempo".

Junto a los Reyes ocuparon la mesa presidencial del acto el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; las ministras de Cultura de España, Carmen Calvo, y México, Sari Bermúdez; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el rector de la Universidad alcalaína, Virgilio Zapatero, y el alcalde de la ciudad complutense, Bartolomé González.

Bibliografía

De su obra destacan: ’No hay tal lugar’ (1967); ’Infierno de todos’ (1971), llevada al cine en 1989 como ’El acoso’ por Miguel Barbachano y con guión de Gabriel García Márquez; ’Los climas’ (1972); ’El tañido de una flauta’ (1973); ’Asimetría’ (1980); ’Nocturno de Bujara’ (1981); ’Cementerio de tordos’ (1982); ’Juegos florales’ (1985); ’El desfile del amor’ (1985); ’Domar a la divina garza’ (1988); ’Vals de Mefisto’ (1989); y ’La casa de la tribu’ (1989).

En la década de los 90 publicó ’La vida conyugal’ (1991); ’Todos los cuentos más uno’ (1998); ’Soñar con la realidad’ (1998); y su trilogía ’Tríptico de Carnaval’ (1999), que componen las novelas (reeditadas) ’El desfile del amor’, ’Domar a la divina garza’ y ’La vida conyugal’.

De sus últimos libros cabe citar ’El viaje’ (2000); ’Todo está en todas las cosas’ (2000); ’De la realidad a la literatura’ (2002); el libro de memorias ’El mago de Viena’ (2005); y la selección de cuentos ’Los mejores cuentos’ (2005).

Asimismo, los siete volúmenes de sus ’Obras reunidas’ (hasta ahora sólo tres editados): ’Obras reunidas I’ (2003), formado por ’El tañido de una flauta’ y ’Juegos florales’; ’Obras reunidas II’ (2003), con las novelas ’El desfile del amor’, ’Domar a la divina garza’ y ’La vida conyugal’; y ’Obras reunidas III. Cuentos y relatos’ (2004). ’El Mago de Viena’ (2005) y ’Cuentos completos’ (2005), recopilados por Enrique Vila-Matas.

Entre los galardones que ha recibido figuran los siguientes: Premio Nacional de Novela de México (1973), Premio Xavier Villaurrutia (1981) por ’Nocturno de Bujara’, Premio Nacional de Literatura de México (1983), Premio Herralde de Novela (1985) por ’El desfile del amor’, Premio Nacional de las Artes y Letras de México (1994), Premio Juan Rulfo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (1999), Premio Internacional Bellunesi che Hanno Onorato la Provincia la Provincia in Italia e nel Mondo (2000) y Premio Nacional Francisco Javier Clavijero de México (2002).

Los tapices de La Dama y el Unicornio del Museo de Cluny

Los tapices de La Dama y el Unicornio del Museo de Cluny

Durante años estuve yendo a París, pasando por delante del Museo de Cluny, sin poder entrar porque estaba en restauración. Por fin, hace unos años, pude verlo. Me gustaron, por encima de todo, dos cosas. Los tapices maravillosos de La Dama y el Unicornio, y el jardín medieval, lleno de plantas medicinales, reconstrucción exacta y hermosísima de esos jardines de farmacéutico que tanta fama dieron a los monjes de estos monasterios medievales. Por cierto que me recordó también la saga libresca y televisiva de Cadfael (escrita por Ellis Peters) y llevada a la pequeña pantalla por la BBC con el excelente actor Derek Jacobi.

Me centraré hoy en los tapices, traduciendo en parte los comentarios que ofrece el Museo.

Los tapices de La Dama y el Unicornio son de origen flamenco (de finales del siglo XV, tejidos en lana y seda) fueron descubiertos por Próspero Merimée en 1841 en el castillo de Boussac,  y entraron en la leyenda inmediatamente gracias a los escritos de George Sand, contratada después para describirlos.

Lo extraordinario es que hayan conservado su color y su textura intactas. Se trata de seis piezas. Cinco de ellas describen los cinco sentidos; la sexta, puede que el sentido oculto o sexto sentido y recibe el nombre de A mon seul désir  y se distingue de las demás no sólo por su tamaño, también por su extraña factura.

 Los animales fantásticos, míticos, el león y el unicornio, llevan las armas que permiten identificar como su dueño al comandante Jean Le Viste, personaje muy cercano al rey Carlos VII, aquel que fuera coronado en Reims tras las victorias de la doncella de Orleáns, Juana de Arco.. Los animales más familiares, los pájaros, las liebres, habitan los fondos de los tapices, otorgándoles un ambiente de sueño feérico.

Le Goût  (El Gusto): león y unicornio encuadran a la dama cuya vista se vuelve hacia el perrillo que la contempla, mientras con la otra mano se dispone a recoger una golosina que le tiende su sirviente.

                        

 

La Vue (la Vista). El unicornio posa sus patas de manera familiar sobre las rodillas de la dama y se contempla en el espejo que ella le presenta.

                      

Le Toucher (El Tacto)

La dama, retratada de una manera soberbia y con absoluta maestría, sostiene en una mano un estandarte, mientras con la otra toca amorosamente el cuerno del unicornio.  

                      

L’Odorat (El Olfato) La Dama teje una corona de flores. Tras ella, aparece de nuevo el cantor que da la clave de esta alegoría. Está en el momento de respirar el perfume de una rosa que ha desgajado de un panel.

                      

L’Ouïe (El Oído). La Dama toca un órgano portátil colocado sobre una mesa recubierta con un tapiz oriental. El león y el Unicornio encuadran la escena y aoparecen como motivos decorativos sobre los montantes del órgano.

                        

    

A mon seul désir,  el sexto tapiz, y el más hermoso de todos (¿Podría ser interpretado como el del sexto sentido?) Es más difícil de comentar. La Dama aparece debajo de una tienda con la inscripción A mon seul désir (¿Sólo por deseo mío? ¿Por mi deseo?)  que da nombre al tapiz; parece desprenderse de su collar para colocarlo en la cajita que le tiende su sirviente. No se sabe si este sexto tapiz es la conclusión o la introducción de la serie de los cinco sentidos, y su significado es enigmático, empezando por el lema que lo preside.

                     

No hay duda de que se trata de una serie de taices suyo encanto es singular, poético. Solo por contemplarlos, vale la pena entrar en el Museo de Arte medieval de Cluny, Los colores son limitados, pero vivaces, bellamente combinados. Las figuras estéticas, hermosas, y desprenden una bella alegoría literaria. La belleza y la imaginación.

                            

A ninguno escapa la relación del unicornio con los placeres, con la sensualidad. Quizá la dama se despoja de su collar como forma de prepararse para el encuentro amoroso.

 

 

 

 

Sant Jordi 2006

Sant Jordi 2006

Mis alumnos de Primero de Bachillerato (Tecnológico) y yo hemos preparado esta Antología de Sant Jordi que esperamos que os guste a todos.

Os deseamos un feliz día del libro y de la rosa.

El capítulo 7 de Rayuela o de por qué queremos tanto a Julio

El capítulo 7 de Rayuela o de por qué queremos tanto a Julio


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Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

    Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortázar.

Si hay un escritor que yo haya querido como a uno de mi familia, ése es Julio.

Queremos tanto a Julio…

Cornelis de Vos, pintor flamenco del Siglo XVII

Cornelis de Vos, pintor flamenco del Siglo XVII

A Cornelis de Vos lo conocí en un pequeño museo de Amberes, el Mayer van den Bergh, fruto del amor por el arte y el coleccionismo que desarrolló Fritz Mayer van den Bergh ( 1858-1901)  que en un periodo increíblemente corto de su vida,diez años, reunió una impresionante colección de esculturas góticas, pinturas (especialmente) flamencas y otros muchos objetos cuya belleza es incuestionable. Después de su temprana e inesperada muerte, su madre construyó el edificio que alberga la colección con el loable propósito de que no se dispersara. En ella están tres cuadros magníficos de Brueghel el Viejo: El censo en Belén, Los oficios, y sobre todo, Mad Meg, esa tela extraordinaria que recuerda al Bosco en su terrorífica y enigmática factura. 

           


Ahí pude ver y admirar algunos de los cuadros del retratista flamenco Cornelis de Vos, que pueden compararse con lo mejor de Anton van Dijk o de Rubens, su maestro, hasta el punto que ha habido numerosas dudas acerca de las atribuciones de obras entre estos tres grandes pintores flamencos. De Vos nació en Hulst (Zelanda, Países Bajos) c. 1584. Es posible que fuese discípulo del gran Rubens, y puede ser que trabajara como marchante de arte. Se sabe que estudió con un pintor modesto, también dorador, David Remeeus. Su hermana Margarita casa en 1611 con  Frans Snijders (también llamado Snyders), otro de los grandes pintores de la escuela de Amberes. Su hermano pequeño, Paul de Vos (1590-1678), también fue un pintor conocido, especializado en escenas de caza, tan populares en su tiempo y en la pintura de animales, en que destacó un poco menos que el excelente Paulus Potter, uno de mis pintores favoritos. Parece ser que viajó a Francia en 1604. De Vos fue aceptado como maestro pintor en el gremio de San Lucas de Amberes en 1608. El 1617, ya adquirido el prestigio burgués, casó con Sussana Cock, medio hermana del paisajista J. Wildens. De Vos pintó muchas veces a su familia, a sus hijos, a sí mismo en grupo familiar en crónica deliciosa de su propia vida.

                       

 Por esos mismos años pintó en la Iglesia de San Pablo de Amberes al lado de Rubens, Jordanes y Van Dijk. En 1627 recibe el encargo de seis retratos reales para la casa real española. En 1635 se sabe que trabajó con Jordaens y con Rubens en la recepción del Cardenal-Infante Fernando de Austria pintando un arco de triunfo. Para celebrar una de sus victorias en la guerra de Flandes. De.1636 a 1638 trabajó con Rubens en la decoración de un pabellón de caza de Felipe IV em Madrid, La torre de la Parada

                       
La obra de Vos está  fundamentalmente centrada en los retratos: de niños, de familias burguesas. En esa especialidad destacan los cuadros que pude contemplar en el Museo van den Bergh, pero también incursionó en los géneros habituales de su época: paisajes, mitologías y cuadros religiosos en los que el influjo rubensiano se hace notar más que en los retratos, tan finos, con un cuidado exquisito en la expresión. Cornelis de Vos murió en Amberes en 1651. Sus obras se encuentrasn en todos los museos importantes del mundo: Madrid, París, Londres, Gante o San Francisco y Nueva York o Finlandia poseen obras de este pintor flamenco.

                       

Cornelis de Vos es un pintor flamenco apreciable.

Un día sin el trabajo de los inmigrantes mexicanos ¿El caos en USA?

Un día sin el trabajo de los inmigrantes mexicanos ¿El caos en USA?

 


Vía Lety y vía Orfa, me entero de esta iniciativa:

Apareció la siguiente noticia: "Comunidades latinas de Los Angeles confirmaron para el 1° de mayo un paro general a nivel nacional (EUA) que se denominara "Un día sin inmigrantes". Sucede que el 1 de mayo en EE.UU. se les va a hacer realidad la pelÍcula un día sin mexicanos, esto quiere decir que ningún inmigrante trabajará ese dia en EE.UU. y han solicitado a sus connacionales (o sea nosotros en México) que no compremos nada estadounidense ese dia. Esto con el objetivo de que se les reconozca su derecho al trabajo, a la educación de sus hijos y a servicios médicos y que no se consideren criminales a los inmigrantes o a los que los ayudan, además de protestar contra el famoso Muro que se pretende construir entre EUA y nuestro país.
Lo que solicitan nuestros hermanos que viven y trabajan en EUA es que nosotros desde acá el 1 de mayo no compremos nada gringo, ni se visiten franquicias americanas o empresas norteamericanas, esto quiere decir: No ir a Mc Donalds, Burguer King, Starbucks, Crispy Cream, Subway, TGI Fridays, Blockbuster, Cinemark, Radio Shack, Dave and Busters etc. Hoteles como el Sheraton, Westin o el Hilton, supermercados como Wall Mart o 7 Eleven, no volar en Continental, United, American Airlines, Panam etc.; no ir ese dia a su banco City Bank, ni utilicen DHL o FEDEX, etc.  Ni vean canales de tv muy, muy gringos como Sony Entretainment, American Network, Fox, Warner Chanel, ESPN, NFL Network, MTV, etc,.
Demostremos que ellos no pueden vivir un día sin nosotros pero nosotros si podemos vivir un día sin su modus vivendi. ¡No nos cuesta nada pero sí millones nos comprometemos tan sólo por ese día, podríamos dar un mensaje tan poderoso que haríamos historia! Sé que es un "esfuerzo" para todos pero es lo menos que podemos hacer por nuestra gente que prácticamente está manteniendo a nuestro país por las remesas ademas de ser un sector estratégico para la economía de EUA. Espero puedan hacer este pequeño esfuerzo de un día, y también difundirlo entre sus contactos. Recuerden: el 1 de mayo. ES UN PEQUEÑO PASO PARA UN MEXICANO PERO ES UN GRAN PASO PARA MEXICO por todo lo que implica.
Yo desde acá, desde Barcelona, España, me comprometo a apoyar esta iniciativa, y te invito a que tú, donde quiera que estés, querido lector, también lo hagas y a que extiendas esta invitación a tus contactos y en tus blogs.

 

 

Sylvia Plath: Canción de amor de la joven loca

Sylvia Plath: Canción de amor de la joven loca

Sylvia Plath nació en Massachusetts el 27 de octubre de 1932.  Se graduó en Literatura en el Smith College y más tarde obtuvo una beca para la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, donde conoció al poeta Ted Hughes, con quien se casó en 1956.

Padeció depresiones constantes y varios intentos de suicidio. Tuvo dos hijos con Hughes, quien la abandonó, incapaz de sobrellevar la convivencia. Su gran dolor se tradujo en poesía. Su padre y el amor edípico fueron sus grandes obsesiones literarias y vitales.

Tras su divorcio en 1963, Sylvia se trasladó a Londres. Carecía de recursos y la depresión se hizo cada vez más honda. Sin dinero ni amigos, para no hablar de amor, escribió.  Creció la sensación de que la muerte era una liberación. El 11 de febrero se mató. Tenía 30 años.

No me gustan los suicidas, pero la poesía de Plath siempre me ha conmovido. Me ha tocado las fibras más intensas. Aunque no podría decir que es una de mis poetas favoritas, muchos de sus poemas están presentes en mi memoria, como éste ¿Quién de nosotros no se ha sentido alguna vez así?

Cierro los ojos y el mundo muere;

Levanto los párpados y nace todo nuevamente.

(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,

Sin sentir galopa la negrura:

Cierro los ojos y el mundo muere.

Soñé que me hechizabas en la cama

Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.

(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:

Escapan serafines y soldados de Satán:

Cierro los ojos y el mundo muere.

Imaginé que volverías como dijiste,

Pero crecí y olvidé tu nombre.

(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;

Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.

Cierro los ojos y el mundo muere.

(Creo que te inventé en mi mente).

 

 

 

Su mejor obra es The Colossus and other poems, Vintage, New York, 1998. En español hay algunas buenas Antologías:  la de Visor, Madrid, 2003 o la de Hiperión, Madrid, 2002 (Trad. de Manuel Ramos Chouza). También se han publicado en español sus Diarios y sus Cartas, para quien se interese por su enfermedad y por su historia íntima.

Los placeres de Versalles (Teatro y Música) de Philippe Beaussant

Los placeres de Versalles (Teatro y Música) de Philippe Beaussant


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El tema del teatro europeo siempre me ha interesado, especialmente el del Siglo de Oro sobre todo en su faceta material: el de la estructura de los escenarios, el de las construcciones, las tramoyas, los efectos especiales. En ese contexto, he publicado en mi blog educativo un articulo para mis estudiantes de Bachillerato que trata, brevemente, del teatro en la era del Rey Sol. Sobre ello ya había leído los libros de Marc David Calvet, Le fracas du Soleil ou Jean-Baptuiste Lully, le musicien du roi (Ed. Perrin, París, 2000) y Philippe Beaussant, Lully ou le musicien du Soleil, (Gallimard, Paris, 1992). Ahora leí, de este último, Les plaisirs de Versailles. Theatre et Musique, Arthème Fayard, 1996.

Musicólogo y novelista francés, Philippe Beaussant nació en 1930 en Caudéran (Gironde). Ejerció como profesor de literatura francesa en Francia y Suiza antes de hacerlo en la Universidad de Australia del Sur en 1965. Al mismo tiempo, creó un conjunto de cámara instrumental y vocal, The Armidian Players, consagrado a la música barroca francesa, su especialidad.

En 1977 fundó el Instituto de música y danza antigua que dio el primer paso en una larga sucesión de grupos musicales muy reconocidos internacionalmente como La Chapelle Royale  o la troupe de danza Ris et danceries.

Después de 1974, ejerció como productor de Radio-France/Musique.

En 1962, pblicó un primero libro sobre el arte romano,  Le Jeu de la pierre et de la foi , a la que siguieron varias novelas y libros sobre musicología e historia de la música y del arte dramático. Le Biographe (1978), L’Archéologue (1979), La Belle au bois (1990). En cuanto a la música, ha escrito: Versailles-Opéra (1982), Rameau de A à Z (1983), François Couperin (1986), Vous avez dit «  baroque » ? (1988), Vous avez dit « classique » ?

Con Le Roi Soleil se lève aussi (Gallimard, 2000), Philippe Beaussant reabre la bibliografía sobre el Rey Sol (su obra, Louis XIV, artiste (1999), fue la base sobre la que se construyó el film de Gerard Corbiau, Le Roi Danse, ya reseñado aquí.

En 2002, Philippe Beaussant publica Le Chant d’Orphée selon Monteverdi y en 2003, Le rendez-vous de Venise.

Beaussant  fue consejero artístico del Centro de Música Barroca de Versalles  y dirigió el Teatro Barroco de Francia. Ha sido galardonado con el Gran Premio de novela de la Academia Francesa.

En todos sus libros (al menos en los que he leído) se mezclan armoniosamente la erudición y el encanto de una prosa llena de tersura. A pesar de que tiene más de una similitud con Pascal Quignard, su escritura no se parece en nada a la del difícil, filosófico autor de La lección de música y del Odio a la música.

En Les plaisirs de Versailles, Beaussant nos muestra la transformación del modesto pabellón de caza construido  por Luis XIII, para evadirse del mundo cortesano y para olvidarse del protocolo de la corte de París, que se va a convertir en el centro cultural y artístico de Francia durante el largísimo reinado de su hijo, Luis XIV, el Rey Sol, y explica, a lo largo de más de 500 páginas, los lugares, los artistas, las obras, los placeres musicales, teatrales, las fiestas, todo lo referente a ese esplendor que llegará hasta el reinado de Luis XVI.

Tomando prestado el título del músico real  Marc-Antoine Charpentier, Los placeres de Versalles se despliegan ante nuestros ojos. Revelan la unión inextricable de todas las artes bajo una perspectiva única, totalizadora, en la que el poder emana como fuente de belleza, de sabiduría, de esplendor. Arquitectura, escultura, teatro, música, todos los placeres imaginables y todos los programas, los jardines, los estanques, las galerías, los salones, los lugares del placer. Miles de conciertos, miles de representaciones de danza, de teatro, de música. Y el cómo. Las instituciones y los hombres que lo hacen posible.

El libro se divide en tres partes: La historia y su actantes. La segunda parte trata de las instituciones que organizaron aquellos espectáculos y los hombres que les dieron su aliento. La tercera ofrece una visión de los lugares del teatro y de la música, todo ello con profusión de grabados, diseños y planos.

Un gran libro para conocer por qué el XVII y el XVIII son los siglos de Francia en Europa. 

Yehudi Menuhin (1916-1999)

Yehudi Menuhin  (1916-1999)

He contado muchas veces que mi madre recibía revistas de música, de literatura y el National Geographic, revista por la que siento una debilidad enfermiza. De chica leí un artículo que me gustó mucho, sobre un violinista que había sido un niño prodigio: Yehudi Menuhin. Su hermana también había sido una precoz concertista de piano y ambos debutaron, muy pequeños, en el mundo musical.
La casualidad hizo que pudiese acudir, muchos años después, a dos de los conciertos que ofreció en Barcelona, en el marco incomparable del Palau de la Música Catalana. Lugar mágico por sí mismo (yo pienso que posee el escenario más hermoso), y mucho más si consideramos que fueron las Suites para violín y clavecín de Bach las obras que se programaron. Entonces me fascinaba (bueno, y me sigue fascinando, Gustav Leonhardt, a quien también escuché, pero no en esa ocasión). El Palau de la Música Catalana es una de las principales salas de conciertos del mundo y está considerado como uno de los máximos exponentes del Modernismo, fue edificado por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner entre los años 1905-1908. En 1997 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
No he olvidado ese concierto. Durante años escuché con fruición las Suites para violín de Bach. Oír a Menuhin fue un privilegio, aunque a ratos me pareció que la música le llevaba un poco de ventaja, que su respiración era demasiado acelerada, que quizá no staba en su mejor forma física. Esto no es obstáculo para admirar la entrega, la belleza de la conjunción conseguida en las seis obras que componen el ciclo.
Menuhin, de origen judío, fue uno de los grandes violinistas de su época. También pude escuchar a otro de los grandes, con quien se disputaba el cetro : David Oistrakh (y a su hijo, Igor, violinista también)Me encanta cómo toca Oistrakh a Brahms... En cambio, Isaac Stern se me escapó.
Menuhin nació en 1916 en Nueva York, y a los siete años hizo su primera aparición en público como solista de la Orquesta Sinfónica de San Francisco. Más tarde estudió con George Enesco y con Adolf Busch. En 1932, cuando tenía sólo 16 años, hizo una memorable grabación del concierto para violín de Elgar, dirigido por el propio compositor. En 1944 encargó y estrenó la sonata para violín solo de Bartók. Realizó frecuentes giras, a menudo acompañado por su hermana menor, otra niña prodigio, la pianista Hephzibah Menuhin. Él cuenta que su hermana empezó a tocar el piano casi al salir de la cuna. No es extraño. Más tarde dirigió la Bath Festival Orchestra, (que se transformó en la Menuhin Festival Orchestra). En 1963 fundó la Escuela Menuhin de Música en Surrey, Inglaterra. También tocó con el sitarista indio Ravi Shankar, que compuso Prabhati (1966) para él, en un disco que recuerdo haber escuchado por primera vez en casa de mi prima Paloma De Lille: East meets West, se llamaba, si no me engaña la memoria, mucho antes de viajar a Europa. Tenía un carácter alegre y a la vez meditativo, al parecer. Y no comulgaba con la visión que tenía Glenn Gould, aunque colaboró con él en algún proyecto, también memorable. Pero él pensaba la música de otro modo: como acercamiento, como paz de espíritu, como comunión. No tenía fobia al público, al contrario, disfrutaba tocando en las salas de conciertos y después, dirigiendo y no compartía las extravagancias de Gould, aunque le admiraba y llegó a entenderse con él, tras ciertos desajustes.
Hoy he visto el DVD en el que Yahudi y Hephzibah, su hermana, tocan a Franck, Bartók, Enescu, Schubert y Mendelssohn, y aunque no sé nada de música, he querido celebrarlo compartiendo con vosotros este video del maestro del violín a quien conocí de oídas por una revista, cuando yo debía tener 9 ó 10 años y a quien, quince o veinte años después pude escuchar. Y todavía recuerdo el gustillo.

Espero que lo disfrutéis a tope.

Un corto de Víctor Erice: Alumbramiento

Un corto de Víctor Erice: Alumbramiento

Este corto puede verse en la exposición del CCCB que he reseñado antes aquí. Es uno de los cortos incluido en el film colectivo Ten minutes older (2002). Directores: Aki Kaurismäki, Víctor Erice, Werner Herzog, Jim Jarmusch, Wim Wenders, Spike Lee, Chen Kaige. Gran Bretaña, Alemania, España, Holanda, Finlandia, China. Blanco y negro/Color (Technicolor). Duración: 92 minutos.

Espero que se pueda ver bien. Vale la pena.


Sant Cugat del Vallès ya está en primavera (y una puntualización política, por si las moscas...)

Sant Cugat del Vallès ya está en primavera (y una puntualización política, por si las moscas...)


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Emulando a mi hija mayor, Paulina, que en su fotoblog reseña los climas y las estaciones (mucho mejor que yo, por supuesto, ella es una gran fotógrafa). Hoy me ha apetecido subiros imágenes de mi pueblo en primavera:

                              Ya están los árboles en flor 

 

                              

 

                                              Ya salen las flores

 

                             

 

                                        Alcatraces o lirios blancos

 

                             

 

                                      Verde que te quiero verde...

 

                            

 

                               Y una puntualización muy oportuna,

                             aunque no estacional ni climatológica.

                             (No pude resistirme a incluirla aquí)

 

                            
 

 


 

Las mujeres lectoras en la pintura

Las mujeres lectoras en la pintura

Por fin liberada de las engorrosas correcciones, me dedico a leer un libro que he recibido hace unos días, Reading Women (Mujeres lectoras).

El libro viene profusamente ilustrado y contiene varios capítulos que os reseño aquí:

En el Prefacio, Karen Joy Fowler (autora de varios libros sobre género y de novelas, también), reflexiona sobre el significado de estas imágenes en un contexto histórico cambiante, en las que el libro tiene diversas interpretaciones. El libro que lee la Virgen María, mientras el arcángel le anuncia su destino sagrado es un libro de pureza y de oración. Es interesante pensar qué libros leían las modelos de los cuadros. Pensar enq ué vidas secretas, imaginarias, alcanzaban, leyendo. El libro es también un objeto que inmoviliza. Inmoviliza exteriormente, pero no mentalmente. Vivir en la imaginación ha sido siempre un peligro. Más todavía en el caso de las mujeres. La mujer se aleja del ajetreo familiar y casero y se abstrae en la lectura ¿Se puede considerar, entonces, que la lectura es un acto combativo? Recordemos que la lectura tiene efectos nocivos tanto en los casos de El Quijote como en el de Emma Bovary ¿es necesaria la censura de las lecturas femeninas? Fowler recuerda unas palabras de Juan Luis Vives: la mujer no debe seguir su propio juicio, pues tiene muy poco. Debe leer únicamente lo que los hombres consideran apropiado y beneficioso para su educación como mujeres” y

En el siglo XIX inglés, las madres debían velar para que sus hijas leyeran libros adecuados. Es muy improbable que estas madres dejaran que sus hijas leyeran, por ejemplo, a Shakespeare…Por otra parte, se suponía (erróneamente” que las mujeres leían n mayor placer las historias novelescas que la literatura seria o filosófica. Las mujeres cristianas pueden ver acrecentada su fe y su piedad a tarvés de la lectura, pero las jóvenes imprudentes pueden estropear su vida entera leyendo novelas románticas o autores inmorales.

Hoy, han cambiado tanto las cosas que parece que el problema ya no es que las mujeres lean, sino que los hombres no lo hacen. En varios países del mundo occidental se constata que las mujeres forman el grupo mayoritario de personas que leen.

Por mi parte, siempre leí. Me recuerdo leyendo desde la más tierna infancia. Nada me ha proporcionado mayor felicidad que la lectura ¿Nada? Bueno…dejémoslo así.

Lectoras pías: La lectura como fuente de piedad y de fe.

Simone Martini (c. 1284-1344) El pintor de Siena muestra una Anunciación original: Parece que la Virgen no admite con gusto el destino que el arcángel le dicta. Se refugia, reticente, en un rincón del cuadro y sostiene en su mano un libro que evidentemente, es un libro de Horas o libro de oraciones. Martín nos muestra a la Virgen como un ser sabio, educado.

                                       

Hugo van der Goes (c. 1440-1482)

El maestro de Gante recibió de Tomasso Portinari el encargo de este altar para una iglesia de Florencia. El pintor, siguiendo la costumbre de su tiempo, muestra en menor tamaño a los donantes, y en un tamaño mayor, pinta a los santos (en este caso las santas), Santa Margarita y Santa María Magdalena. La primera sostiene un libro entre sus manos, pero no lo lee: simplemente, es un símbolo de piedad y conocimiento teológico. Armada con la cruz y con la Biblia, la santa aplasta la cabeza del Demonio.

                                               

Momentos íntimos, lectoras encantadas: El tiempo de ocio era escaso. El tiempo de la lectura era el tiempo de la esfera de lo privado, y era ajeno a la presión social y comunitaria.

Domenico Fetti (1588-1623)

La joven lectora, con sus pobres ropas asume la dignidad del más alto rango porque lee. Le ensimismada y melancólica. Puede ser María Magdalena, puede ser cualquier chica del pueblo que, por milagro, haya podido aprender a leer a la luz del fuego del hogar.

                                       

Johannes Vermeer (1632-1675)

Vermeer es uno de los pintores que mejor ha captado esos momentos en que las mujeres se apartan para leer. Sus mujeres leen cartas, las leen ensimismadas, silenciosas, en momentos de absoluta intimidad, sólo rota por nuestro voyeurismo de espectadores. Irrumpimos en ese momento, pero nos detenemos, también silencio, para ver la escena, iluminada por la ventana holandesa.

                                       

Lectoras placenteras, que confían en sí mismas.

Las mujeres dejan de ser admiradas únicamente por su belleza o por su gracia. También lo son por sus conocimientos, por su ingenio, por su capacidad literaria, como lectoras y como escritoras.

François Boucher (1703-1770)

Madame de Pompadour espera a su amante Luis XV. El libro descansa como esperando que ella le vuelva a atender. Tanto detrás como en la mesilla de noche, se pueden ver gruesos volúmenes de la biblioteca de la mujer. El vestido resalta su belleza, los libros, su deseo de no ser admirada únicamente por su apariencia.

                                       

Jean-Etienne Liotard (1702-1789)

El pintor suizo gusta de pintar a sus modelos en hábitos orientales. Aquí vemos a Marie Adelaïde de Francia, absorta en su lectura. Bella y culta.

                                       

Lectoras sentimentales. La lectura estimula el sentimiento. A lo sabían los medievales, que discutían si Amor en verdad existía o era sólo una creación de la mente humana, socializada y publicitada por los libros. Leer en el XIX significaba identificarse con los personajes o ideas expresadas en los libros.

Franz Eybl (1806-1880)

La joven lectora está tan embebida en su lectura, que ni siquiera nota que la blusa se ha deslizado y abandonó su hombro para mostrárnoslo, así como un asomo de su pecho.

                                       

Sir Lawrence Alma-Tadema (1836-1912)

Sus hijas leen. Refugio infantil: el libro de cuentos. La imaginación se despierta. Una parece reticente a dejarnos entrar en su secreto. La otra nos mira con suprema confianza en su inocente pose.

                                       

Lectoras apasionadas, que adecúan su vida con el arte. Literaturizan sus existencias. Aquí entra Emma Bovary , también Anita Ozores. Son las que sienten una pasión hasta hacerse sufrir indeciblemente con ella.

Ramon Casas i Carbó (1886-1932)

Después del baile, la mujer, agotada toma un libro al descuido, tal vez una novela, mientras se come la vida a bocados.

                                       

Théodore Roussel (1847-1926)

La desnudez de la mujer que lee no es mitológica: es realista. EL kimono, descuidadamente (aunque bellamente) olvidado en la silla, le otorga carácter intimista y a la vez casual a la pintura.

                                        

                                       

Por supuesto, el libro está lleno de imágenes y de ideas: Hopper, Matisse, Duncan Grant, Deineka. El sujeto Mujer leyendo es inacabable.

Aquí he querido dejar unas cuantas menciones que espero que os hayan gustado.

Stephan Bollmann, Reading Women (prefacio de Karen Joy Fowler), Merrell Publishers, New York, 2006.

La ilustración de portada es de Gustav Adolph Hennig, Muchacha leyendo, 1828.

Tous les Matins du Monde (Todas las mañanas del mundo): Música y ausencia

Tous les Matins du Monde (Todas las mañanas del mundo): Música y ausencia


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No eres un músico: tocas música.

Así es como el maestro de Sainte-Colombe (se sabe tan poco de él que ni siquiera ha quedado registrado su nombre en la historia), le señala a Marin Marais su carencia fundamental. Marais es un joven ambicioso. La música es un medio para llegar más alto, para dejar atrás a su padre zapatero, sus gritos, su pobreza, su ignorancia. Pero Sainte-Colombe (encarnado, no se puede decir de otro modo, maravillosamente por Jean-Pierre Marielle), busca otra cosa en la música: trascender. La música es una religión, pero una religión que sirve para agudizar las virtudes del alma, para buscar lo invisible. Lo que no puede ser dicho de otro modo: no el silencio, sino lo otro: lo indecible.
Tous le Matins du Monde (Todas las mañanas del mundo) ganó siete Césares y es fácil entender por qué. Su narración es perfecta, su fotografía, justa y en claroscuro, atenta a la época: el manierismo (
Georges de la Tour, presente en las escenas de interior). Las emociones en ella fluyen sigilosamente, casi imperceptiblemente. Los actores y actrices están soberbios. La música… la música es sencillamente celestial.  Amor, música, ausencia, dolor, muerte, apartamiento del mundo: todo está perfectamente narrado, imbricado en el discurso tanto visual como musical de la obra.


El film está basado en una obra de mi favorito Pascal Quignard: Todas las mañanas del mundo es una de las tres historias que se cuentan en La lección de música. Comienza con un prólogo narrativo en que la voz en off de Depardieu (que encarna a Marin Marais en su edad adulta), narra, recuerda (en un flashback casi constante, desde su vejez en la corte, al amado maestro, inigualado por él. ¿Qué narra? la pérdida de la esposa de Sainte-Colombe, la desolación del maestro, la aparente indiferencia con la que sigue su vida frente a sus dos pequeñas hijitas, la construcción de la cabaña de madera en la que tocará, ya siempre solitario, siempre dolido por esa muerte. Herido de muerte en vida por la ausencia de la que amó. El aprendizaje de las dos hijas: el arte de la viola, todos sus secretos. Los tres en los conciertos íntimos, ofrecidos en su propia casa, la vida austera, hasta que el rey manda llamar a Sainte-Colombe, atraído por su fama de virtuoso único y el rechazo de éste: no aspira a tocar para los demás, acaso para sí mismo y para el alma de su desaparecida esposa. Su alejamiento del mundo se acentúa.


Propiamente, la historia comienza cuando ese Marais joven (Guillaume Depardieu, que por cierto, toca la viola de gamba en la realidad), llega a pedir a Sainte-Colombe la gracia de ser su alumno. El examen, un escrutinio a tres: las dos hijas y Sainte-Colombe, la frase del maestro: Usted no es músico, usted toca la música. La aceptación posterior, las lecciones, el enamoramiento de Marais y la hija mayor del músico, Madeleine…La partida del joven hacia la corte. En verdad, él no busca la música: busca el honor, el reconocimiento mundano, algo que Sainte-Colombe no necesita, no desea.


Sainte-Colombe fue un músico genial, Admirado en su tiempo precisamente por su apartamiento, por el misterio que le envolvía. De su obra quedan muy pocas piezas. Todas extraordinarias. Creó la séptima cuerda de la viola de gamba, para añadirle profundidad a su sonido y dio una nueva dimensión al instrumento, otorgándole valor por sí mismo, más allá de las orquestaciones de la época. Transmitió una nueva forma de digitación y una nueva forma de sostener el arco. No quedó registrado su nombre, ni se sabe dónde nació ni  dónde murió. Apenas nada quedó registrado sobre su vida personal. Así lo quiso él, adscrito al movimiento jansenista, que tanto nos apasiona a Quignard y a mí: se envolvió en la sombra (o en la luz) de su obra, desdeñando el mundo y sus oropeles. Lo que se sabe nos ha llegado a través de su alumno más famoso, Marin Marais, que, de joven se escondía, junto a Madeleine, bajo el suelo elevado de la cabaña, para escuchar  a su maestro, para descubrir sus secretos y a partir de las observaciones que le dedica Evrard Titon du Tillet en Le Parnasse Francais (1732).

Marais, ya músico famoso y cortesano, repite la hazaña: oculto, fascinado por la maestría y más todavía,, espera, noche tras noche, el milagro. Busca el alma de la música que fluye de la viola de gamba tocada por Sainte-Colombe.
Convocada por esa música, la esposa aparece ante los ojos del esposo dolorido ante su muerte. Confortada por la música, el alma de ella consigue hacerse visible ante los ojos de Sainte-Colombe. Aparece la esposa, y Sainte- Colombe hace pintar un lienzo en que se muestra la copa de vino y las neulas que están sobra la mesa en la que ella apoya su blanca mano de muerta, convocada por los recuerdos del esposo. Mano que él no puede tocar. Una escena misteriosa, bella, sobria, como todo en la película.
Sainte-Colombe es  un músico que vive para el arte; Marais es un músico que vive para la gloria de su música. Las dos figuras contrapuestas. Al final de su vida, Marais reconoce, agradecido, que jamás superó, que ni siquiera llegó a igualar a su maestro.


Amando, los dos también difieren: Sainte Colombe ama a su esposa hasta más allá de la muerte. Marais abandona el amor de la hija mayor de Sainte-Colombe, Madeleine (una maravillosa Anne Brochet), causando su enfermedad y su posterior suicidio (ahorcada con las cintas de unos zapatos que Marais le ha regalado). Marais vive para el mundo, Sainte-Colome para su mundo: música, amor, amor que trasciende lo concreto, música que se toca para convocar espíritus amados, ausentes, para decir lo indecible.  
Sainte-Colombe sabe que Marais tendrá fama, nombre, posteridad, dinero, poder, gloria…Le dice: Todo eso lo tendrás, porque careces de corazón y de alma. Sin embargo, no llegarás a saber qué es la música, ni para qué existe. Para saber esto es necesario huir del mundo y de su ostentación. Recluirse, buscarse, callar.
Marais lo posee todo, tal como le ha profetizado Sainte-Colombe, pero su música sigue careciendo de alma. De modo que, noche a noche y durante tres años, el famoso músico de la corte de Su Majestad vuelve a esconderse bajo el suelo elevado de la cabaña de Sainte-Colombe. Durante tres años, noche a noche, Marais espera en vano que Sainte Colombe toque la viola, que le revele su secreto. Pero Sainte-Colombe ha enmudecido: el dolor, las muertes de su esposa y de su hija le han vuelto mudo. Hasta que por fin, toma el instrumento.  Finalmente, los dos hombres hablan.
Finalmente, los dos músicos tocan.
La obra es una oda y un planto.


 

La película ha sido editada en marzo de 2006 en la zona 1 (USA y Reino Unido) en dos discos, uno de los cuales trae los contenidos extras, entrevistas con el director Alain Corbieu, Jean-Pierre Marielle, una featurette, y una extensa y muy interesante entrevista con Jordi Savall, artífice de la banda sonora.

Tous les matins du monde  (Todas las mañanas del mundo). Director : Alain Corneau
Reparto : Jean-Pierre Marielle, Gérard Depardieu, Guillaume Depardieu, Anne Brochet, Carole Richert, Michel Bouquet, Jean-Claude Dreyfus. Guión: Alain Corneau y Pascal Quignard , sobre la obra homónima de éste. . Diálogos: Pascal Quignard. Productores : Jean-Louis Livi, Bernard Marescot. Fotografía: Yves Angelo. Escenografía: Bernard Vézat. Vestuario: Corinne Jorry. Francia, 1991. DVD, 2006.

 

La novela corta de Pascal Quignard, Todas las mañanas del mundo, se ha editado formando parte de La lección de música (Trad. Ascensión Cuesta, Editorial Funambulista, Madrid, 2005), que está constituida por tres historias igualmente bellas, una de las cuales es la de Sainte-Colombe y Marin Marais. En Francia se ha editado aparte, pero no sé si se trata de una ampliación de la historia, o si es la misma.

 

La BSO (uno de los más vendidos en Francia en el año de su aparición) es interpretado por Jordi Savall y Le Concert des Nations, e incluye obras de Couperin, Lully (otro de mis favoritos), Marais y Sainte-Colombe. Hybrid SACD, 1992, aunque posteriormente Savall ha editado también sendos cedés con obras tanto de Marais como de Sainte-Colombe. De Marais también existen otras muchas grabaciones, una de mis favoritas es la de Paolo Pandolfo, Le Laberynthe & autres histories, editado por Glossa, España: una verdadera delicia.

 

 

 

 

Color mexicano

Color mexicano

 

 

Cuando estudiaba en L’Escola D’Art de Sant Cugat, mi profesor siempre me reprochaba que pusiera tantos colorines. Cuántos colorines, decía…Me es muy difícil dejar de lado ninguno, cuando pinto, si acaso el rojo es el color que menos uso. Mucha gente piensa que los colorines se los debo a Frida Kahlo y no, es una cosa común: es México.

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De un libro que tengo, que se llama precisamente, Mexicolor, he sacado estas muestras de colorines, para todos:


Casas:

Interiores:

Patio de entrada:

Cocina:

 

Jícaras de Michacán, cucharas de palo, chocolatero:

Tapices:

Huipiles y manteles

Detalle de un bordado de huipil: 

 

Juguetes:

Y un avioncito de calabaza y otros juguetes y ollitas:

 

He tomado las fotos de:

Melba Levick, Tony Cohan, Masako Takahashi, Mexicolor. The Spirit of Mexican Design, Chronicle Books, San Francisco, 1998.

 

 

 

 

 

 

 

Yasmina Khadra, Cousine K (La prima K )

Yasmina Khadra, Cousine K        (La prima K )

Un algeriano, Mohammed  Moulessehoul, que escribe con seudónimo femenino (Yasmina Khadra), ha de ser necesariamente un ser especial. Un escritor especial.  Nació en 1955 en el pueblo de Kenadsa, en el Sahara Algeriano y se ha convertido en una de las voces más importantes del mundo cultural árabe dentro del panorama francés. Traducido a diecisiete lenguas, Khadra es autor de Las golondrinas de Khaboul, Los corderos del Señor, Lo que sueñan los lobos. Khadra fue hasta el 2000, oficial superior del Estado Mayor argelino. Por esa razón, sus obras habrían sido fuertemente censuradas y por ello optó por utilizar. como seudónimo, el nombre de su mujer.  Khadra es uno de los pocos escritores árabes capaz de explicar la atroz situación que vive su país (y el mundo islámico en general), a causa de las luchas entre integristas y moderados, mediante una literatura de denuncia altamente corrosiva. Destaca su espléndida Trilogía de Argel: Morituri, Doble Blanco y El otoño de las quimeras, novelas policíacas de ambiente argelino que han conseguido sacudir las conciencias de muchos lectores europeos. Adscrito a una unidad de elite que ha combatido el terrorismo durante estos últimos años, el autor llevaba tiempo intentando abandonar las armas para dedicarse por entero a la escritura, y sólo en septiembre de 2000 consiguió licenciarse para dedicarse plenamente a la literatura.  Merecen también mención especial : La parte del muerto (2004) además de esta pequeña joya que es Cousine K ( La prima K), que he leído en francés pero que está traducida al español, como casi toda su obra.

Víctima del dolor, el protagonista, innombrado, vuelve la vista atrás para contar (¿a quién, por qué?), el incandescente dolor de la infancia. La infancia puede ser un Paraíso, pero también puede ser un Infierno. Marcado por la muerte brutal de su padre, a quien él mismo encontró colgando de una viga en el establo cuando tenía cinco años, y herido por la ausencia de su amadísimo hermano Amine, el innombrado vive (no vive) en perpetua agonía. Hay un amor que ilumina fugazmente sus días: la prima K. Pero ese amor se convierte en obsesión primero y luego en dolor inmenso. Inaccesible, la prima K, también adolescente, se convierte en su verdugo. El hombre narra desde una casa que han abandonado ya los criados, cansados de la tiranía de la madre. La madre lo ignora absolutamente: sólo tiene miradas y caricias para el otro hijo. Visitas del hermano: abandonos también, cada vez que se aleja camino del cuartel (es primero cadete, luego oficial del ejército). La casa, sola, antigua, el pueblo, como un espejismo. El cementerio, que visita los viernes, fascinado por los rituales de los entierros. La soledad. El tiempo, siempre igual, que pasa. En medio de esa monotonía, de ese dolor sordo, una luz. Luz que se convierte en sombra: la prima K., que aparece cuando el innombrado tiene 14 años. Luz y día, sombra y noche:
” Nunca había visto nada más grande que sus ojos. Nunca había visto nada más duro que su corazón. Ella era, ella sola, el día y la noche.”

En la primera parte de este relato predomina la figura del hermano. El hermano y la madre, unidos, cercanos. El innombrado queda excluido del vínculo. Apenas se le mira. La madre apenas existe hasta que llega el hijo, entonces, vive, tiembla, se emociona, cantan sus ojos, su cabello reluce, sus dedos avanzan una caricia.

“Su habitación no era un santuario, más bien era una ciudad prohibida”.

“Cada vez que él vuelve, se diría que los dioses entran en trance.”

“Mi madre fluye, mi madre es cascada; no es más que un surtidor, una resaca, rápidos espumeantes. Sus manos – por lo general reservadas, distantes-, sus manos son riberas, sus brazos, deltas; mi madre es océano”.

La madre, cuando Amine llega con una joven hermosa, se encela, se rebela. El hijo es feliz. Amado por dos mujeres.

“Mi hermano nació para ser feliz”.

La escuela, parapetado tras su mesita de escolar. La juventud en el liceo, apartado de los jóvenes que ríen, que juegan, que disfrutan. Siempre el tiempo, la ventana, a lo lejos, el pueblo, el odiado lugar: "He buscado por todas partes un rostro, una mirada digna de interés: nada. En Douar Yatim todo está enterrado…una vez terminada la plegaria del viernes, nadie se detiene en sus calles…es el estío, el estío magrebí…Los escasos olivos parecen supliciados: ellos jalonan el camino que lleva a las puertas del Infierno.”

La soledad y el tiempo minan el alma del innombrado. Ausente, ya para siempre la prima K., el tiempo: “Hoy como ayer, seguramente igual que mañana, continúo escrutando la penumbra sin saber por qué, velando el silencio sin saber para qué. Me tiendo en mi lecho. Los ojos cerrados, las manos sobre el pecho, yo me tiendo y espero...pero el tiempo no espera, él, no. Sordo como la suerte, ciego como la muerte. Traiciona con magnificencia la inconstancia de las penas perdidas.”

El dolor se volvió odio. El amor despreciado, la crueldad de los otros, el desprecio, el despego, la soledad, la ausencia, todo clamó venganza.  

Incandescente, el dolor acumulado se levantó como un puñal sobre el muro.

Yasmina Khadra, Cousine K, Éditions Julliard, París, 2003.

En español: La prima K, Zoela Ediciones, 2003.

  

Autorretratos femeninos

Autorretratos femeninos

Hace unos días me llegó un libro de arte: Seeing Ourselves ( Women’s self-portraits), de Frances Bozzello, Thames&Hudson, Londres, 1998) que es una historia del autorretrato femenino desde el siglo XVI hasta nuestros días. En portada, el de Nora Heysen (1933)

De todas las reproducciones he decidido compartir éstas:

                      

Catharina Van Hemessen :el primer autorretrato de un pintor (que se sepa), independientemente del sexo, que muestra a un/a pintor/a ante el lienzo (1548)

                     

Ana Waser se pintó a los 12 años. Fue una niña prodigio (1691)

                    

 Anna Dorothea Therbusch se pintó mostrando los estragos de la edad y con el anteojo necesario para la lectura (1762)

                    

Elisabeth Vigée-Lebrun se presentó a la sociedad de su tiempo llena de candor y belleza juvenil (1781)

                   

Zinaida Serebryakova se muestra en la intimidad de su tocador (1909) con buen humor y un toque de erotismo

                   

Dorothea Tanning, pintora surrealista, se muestra hermosa y con las puertas que la circundan abiertas a lo desconocido. A sus pies una bestia sugiere el poder de lo onírico (1942)

                   

La chicana (mexicano-americana) Yolanda M.López se pinta usurpando los hábitos de la Virgen de Guadalupe y con aspecto feliz y dinámico (1978)

                   

Rachel Lewis pinta su enfermedad en un collage con el trasfondo de los recortes de diarios y revistas que la oprimen con la presión soscial de la delgadez y de la moda (1990)

                   

Jenny Saville pinta su enorme cuerpo sin pudor, un cuerpo marcado con palabras o marcado, como esperando el escalpelo de cirujano plástico (1992)