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05/04/2008
Fragmento de Sonata del claro de luna, de Yannis Ritsos

Acabo de encontrarme con este hombre y con este poema. He aquí un fragmento, que lanzo a la blogósfera como quien lanza un mensaje en una botella :
Nos sentaremos un momento arriba, en lo alto,
y con el soplo de la primavera
podremos incluso imaginar que volamos,
porque muchas veces, y aún ahora, confundo
el susurro de mi vestido
con el de dos fuertes alas que se agitan,
y envuelta en ese sonido de vuelo
siento prieto el cuello, las costillas, la carne,
y así, hecha un ovillo, entre los músculos del
cielo azul,
entre los vigorosos nervios de la altura,
ya no importa si voy o si vuelvo,
ni tiene importancia que haya encanecido mi
cabello
(no es eso lo que me apena -lo que me apena
es que no encanezca también mi corazón).
Deja que vaya yo contigo.
Ya sé que cada uno anda solo en el amor,
solo en la gloria y en la muerte - solo.
Lo sé, lo he probado. No sirve de nada.
Deja que vaya yo contigo.
Yannis Ritsos, Sonata del claro de luna, Barcelona, Acantilado, 2008.P. 11.
23/03/2008
Bertold Brecht en Poemas y canciones

Fue un día del azul septiembre cuando,
bajo la sombra de un ciruelo joven,
tuve a mi pálido amor entre los brazos,
como se tiene a un sueño calmo y dulce.
Y en el hermoso cielo de verano,
sobre nosotros, contemplé una nube.
Era una nube altísima, muy blanca.
Cuando volví a mirarla, ya no estaba.
Pasaron, desde entonces, muchas lunas
navegando despacio por el cielo.
A los ciruelos les llegó la tala.
Me preguntas: «¿Qué fue de aquel amor?»
Debo decirte que ya no lo recuerdo,
y, sin embargo, entiendo lo que dices.
Pero ya no me acuerdo de su cara
y sólo sé que, un día, la besé.
Y hasta el beso lo habría ya olvidado
de no haber sido por aquella nube.
No la he olvidado. No la olvidaré:
era muy blanca y alta, y descendía.
Acaso aún florezcan los ciruelos
y mi amor tenga ahora siete hijos.
Pero la nube sólo floreció un instante:
cuando volví a mirar, ya se había hecho viento.
11/03/2008
La elegía de Lord Alfred Tennyson

Lord Tennyson escribió una maravillosa y larguísima elegía a la muerte de su amigo Arthur Henry Hallan en 1849.
Hace un año, perdí a una querida amiga cuya muerte prematura y cruel todavía lloro. A ella le dedico este fragmento de la elegía de Tennyson:
Be near me when my light is low,
When the blood creeps, and the nerves prick
And tingle; and the heart is sick,
And all the wheels of Being slow.
Be near me when the sensuous frame
Is rack’d with pangs that conquer trust;
And Time, a maniac scattering dust,
And Life, a Fury slinging flame.
Be near me when my faith is dry,
And men the flies of latter spring,
hat lay their eggs, and sting and sing
And weave their petty cells and die.
Be near me when I fade away,
To point the term of human strife,
And on the low dark verge of life
The twilight of eternal day.
Permanece a mi lado cuando se apague mi luz
y mis nervios se alteren con punzadas oyentes
mientras la sangre del corazon enfermo se arrastre
en las ruedas que giran lentamente.
Permanece a mi lado cuando a mi frágil cuerpo
lo atormenten dolores y no alcance la verdad...
Mientras el tiempo, maniaco. siga esparciendo el polvo
y la vida, furiosa. siga arrojando llamas...
Permanece a mi lado cuando vaya apagándome
y puedas señalarme el final de mi lucha
en el atardecer de los dias eternos
en este oscuro borde de la vida...
15/02/2008
Jaime Sabines, No es que muera de amor, muero de ti

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa,
penetrada,
y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,
amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
31/10/2007
El capitán Francisco de Aldana
Estoy preparando una presentación sobre Francisco de Aldana para mi curso de Modalidad: tras Garcilaso, creo que es el más grande poeta del Renacimiento español. Aquí os dejo uno de sus sonetos:El ímpetu cruel de mi destino,
¡cómo me arroja miserablemente
de tierra en tierra, de una en otra gente,
cerrando a mi quietud siempre el camino!
¡Oh, si tras tanto mal grave y contino,
roto su velo mísero y doliente,
el alma, con un vuelo diligente,
volviese a la región de donde vino!
Iríame por el cielo en compañía
del alma de algún caro y dulce amigo,
con quien hice común acá mi suerte;
¡oh, qué montón de cosas le diría!
¡Cuáles y cuántas, sin temer castigo
de fortuna, de amor, de tiempo y muerte!
04/04/2007
Samuel Beckett, algunas poesías

Mi amor por Beckett nació hace décadas, al amparo de su obra para teatro. Más tarde leí sus novelas: siempre me deslumbró. Beckett escribe la escritura. Las palabras aparentemente caóticas entran en el orden universal para decir su propio sonido, para ser ellas mismas y nada más. Me gusta la desnudez anti-retórica de su lenguaje, me gustan sus palabras y sus silencios, es como una música: tan abstracto y sin embargo, tan comunicativo. Finalmente, llegué a su poesía. Como con tantos otros artistas que me hablan, Beckett me habló, no al oído, sino al corazón y a la cabeza, hiriéndome doblemente con el fulgor de su silencio hablado. Y como soy leal y fiel a mis amores, he sido fiel a Beckett y aquí os lo traigo en estos pequeños poemas, llenos de nocturno clamor.
- noche que tanto haces
que imploremos el alba
por favor noche
cae
- viejo ir
viejas paradas
ir
ausente
ausente
detenerse
* locos que decíais
Nunca más
Deprisa
Repetidlo
- sueño
sin fin
ni tregua
en nada
- de dónde
la voz que dice
vive
de otra vida
- palabras
supervivientes de la vida
un poco más aún
hacedle compañía
- con paso firme
sin esperar ya nada
yendo sin norte
a sí mismo adelanta
- al oírse decir
que ya no falta mucho
la vida al fin a sonreír
abiertamente se le puso
- no más
recuerdos que a la edad
de abril un día
de un día
- una noche su sombra
se le reapareció
alargose y ya pálida
se disolvió
Samuel Beckett, Mirtlitonnades (1976-1978) y Letanías (1978),, Ediciones Hiperión, Madrid, Ed, trad., estudio y notas de Jenaro Talens (ed. Trilingüe).
14/03/2007
No te salves, de Mario Benedetti
No me gusta Mario Benedetti como poeta, pero este poema de Benedetti, me gusta.
También me gusta esta película de Eliseo Subiela donde Benedetti recita en alemán, y donde Darío Grandinetti recita a Benedetti ( El lado oscuro del corazón, algún día hablaré de ella).
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
25/01/2007
Canto a un dios mineral de Jorge Cuesta

Jorge Cuesta (México 1904-1942) es uno de los grandes poetas contemporáneos. Su vida y su muerte han sido una sombra para la apreciación de su obra. Canto a un dios mineral es un poema puro, perfecto, armonioso, lleno de música interior y de ritmo, un anhelo imposible de impasibilidad y de perfección, de orden en el caos del mundo. De belleza matemática en oposición al horror telúrico.
La obra de Cuesta contradice su vida, y sin embargo, sus claves secretas sólo pueden ser entendidas al conocer su vida. Así, ‘vida u obra’ se convierten en ‘vida y obra’: antítesis que necesita transmutarse en síntesis para llegar hasta su médula.
Canto a un dios mineral (1942)
(Fragmentos)
Capto la seña de una mano, y veo
que hay una libertad en mi deseo;
ni dura ni reposa;
las nubes de su objeto el tiempo altera
como el agua la espuma prisionera
de la masa ondulosa.
Suspensa en el azul la seña, esclava
de la más leve onda, que socava
el orbe de su vuelo,
se suelta y abandona a que se ligue
su ocio al de la mirada que persigue
las corrientes del cielo.
Una mirada en abandono y viva,
si no una certidumbre pensativa,
atesora una duda;
su amor dilata en la pasión desierta
sueña en la soledad y está despierta
en la conciencia muda.
Sus ojos, errabundos y sumisos,
el hueco son, en que los fatuos rizos
de nubes y de frondas
se apoderan de un mármol de un instante
y esculpen la figura vacilante
que complace a las ondas.
La vista en el espacio difundida,
es el espacio mismo, y da cabida
vasto y nimio al suceso
que en las nubes se irisa y se desdora
e intacto, como cuando se evapora,
está en las ondas preso.
Es la vida allí estar, tan fijamente,
como la helada altura transparente
lo finge a cuanto sube
hasta el purpúreo límite que toca,
como si fuera un sueño de la roca,
la espuma de la nube.
Como si fuera un sueño, pues sujeta,
no escapa de la física que aprieta
en la roca la entraña,
la penetra con sangres minerales
y la entrega en la piel de los cristales
a la luz, que la daña.
No hay solidez que a tal prisión no ceda
aun la sombra más íntima que veda
un receloso seno
¡en vano!; pues al fuego no es inmune
que hace entrar en las carnes que desune
las lenguas del veneno.
( … )
Cómo pasma a la lengua blanda y gruesa,
y asciende un burbujear a la sorpresa
del sensible oleaje:
su espuma frágil las burbujas prende,
y las prueba, las une, las suspende
la creación del lenguaje.
El lenguaje es sabor que entrega al labio
la entraña abierta a un gusto extraño y sabio:
despierta en la garganta;
su espíritu aun espeso al aire brota
y en la líquida masa donde flota
siente el espacio y canta.
Multiplicada en los propicios ecos
que afuera afrontan otros vivos huecos
de semejantes bocas,
en su entraña ya vibra, densa y plena,
cuando allí late aún, y honda resuena
en las eternas rocas.
29/12/2006
Cinco veces la flor, de Alejandro Aura

UNA:
No tengo amor.
Vivo este lunes frío para nadie.
En mi corazón hubo fortalezas y banderas;
hoy, que se le busque un brote,
una siquiera banderita verde.
Que alguien se la busque.
DOS:
Alto a la destrucción.
Un momento.
Propongo un pacto general:
que se cultiven flores,
no jardines.
TRES:
Alguien dejó una flor de papel sobre mi mesa,
es linda y morada y verde, gracias.
Esperé una flor toda la vida,
y hoy, martes raspado de melancolía,
no sé de dónde, me ha llegado.
Pinche florecita de papel,
te quiero.
CUATRO:
De las horas más muertas que tenía
tú me sacaste al mundo
y me pusiste a cantar.
CINCO:
No tú dijiste nada
sino tu pelo y tus uñas y tus besos.
Por eso, pequeñita,
platito de arroz,
mientras mi corazón estaba seco
me levanté contento
a quererte con los pies y con las manos,
me levanté otra vez sonando mis tambores.
Dirás que no
pero hoy me levanté a quererte
y a que tú me quieras.
Alejandro Aura es fundamentalmente un hombre de teatro.
Nació en el Distrito Federal, el 2 de marzo de 1944.
Es poeta, narrador, dramaturgo, director de escena y guionista. Ha sido director y guionista de programas de radio y televisión y autor de varios de ellos como: Azul, En su tinta y Entre amigos. Ha dirigido también talleres de poesía, para instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Ha dado cursos de Teatro Clásico, Danza y Montaje Escénico.
Fue becario del Centro Mexicano de Escritores en 1964.
Bibliografía poética:
"Cinco veces la flor", en Poesía Joven de México (colectivo), ed. Siglo XXI, México, 1967.
Alianza para vivir, UNAM, 1969.
Varios desnudos y dos docenas de naturalezas muertas, Monterrey, Nuevo León, Poesía en el Mundo. 1971.
Volver a casa, Instituto Nacional de Bellas Artes/ Joaquín Mortiz, 1974.
Tambor interno, Casa de la Cultura del Estado de México, 1975.
Hemisferio sur, Papeles Privados, 1982.
La patria vieja, Universidad Autónoma de Puebla, Asteriscos, 1986.
Cinco veces, Secretaría de Educación Pública, 1989.
Poeta en la mañana, Fondo de Cultura Económica, 1991.
08/12/2006
Safo de Lesbos

Ahora que mi hija mayor, Paulina, pasa estos días en Londres, me acordé de que allí compré hace mucho tiempo, una preciosa edición de los poemas (fragmentos), que se conservan de Safo. Era una pequeña librería griega. Los poetas griegos me llegan al corazón. Safo, claro está, y también los modernos: Kavafis, Seferis, Elytis.
Safo me atrapa precisamente por el laconismo de sus versos, por su contención; por su elegancia y por su melancolía.
Siempre he pensado que entre lo griego y lo mexicano hay una línea de unión, algo profundo que surge y que se siente, hondo, en el pecho y en la mirada.
*Se han sumergido la luna y las Pléyades, media
noche, pasan las horas y yo duermo sola.
* Sola, en alta rama, enrojece la dulce granada,
alto, en lo más alto, inadvertida a los recolectores.
No, no inadvertida, es que no pudieron alcanzarla.
*De nuevo, Amor me perturba.
Rastrero, incombatible, dulceamargo.
Para ti, Atis, es odioso preocuparte por mí
revoloteas hacia Andrómeda.
Me parece que igual a los dioses
es aquel joven que frente a ti
se sienta y escucha de cerca mientras
amable conversas.
* Sonríes, seductora. Sí, esto
aterra mi corazón dentro del pecho,
pues tan pronto te miro un instante,
como ya me es imposible decir una palabra,
pues mi lengua se desmaya: en seguida,
un fuego sutil irrumpe bajo mi piel,
nada veo con mis ojos, zumban
mis oídos,
se me esparce el sudor, un escalofrío
me apresa toda, estoy más pálida
que la hierba y me parece que
falta poco para morir.
Pero todo hay que soportarlo, pues Amor
es así.
*Amor zarandea mis sentidos, como el viento
en la montaña acomete a las encinas.
Una amiga mía, Raquel Colomer, me ha hecho llegar este poema suyo, cuyo aroma viene de Grecia, y me ha recordado a Safo:
Te amo y sólo encuentro de ti
El rumor infinito de tu silencio.
Aislada en la torre de una agonía
Deslumbrada por la violencia con que golpea el viento
la rama de un árbol de hojas rojas
Sueño contigo y pienso
Solamente en tu boca.
Desnuda, entro en mi cama
Con la certeza de tu ausencia.
De ninguna voz me llega ni un aliento.
Descubro, desolada,
El hueco de la almohada en una trémula
Vacuidad de corales hirsutos.
De nuevo, ansío tu voz.
Tu voz que calla.
13/11/2006
Dos sonetos de Carlos Pellicer

Carlos Pellicer es un gran poeta al que he leído intermitentemente desde mis (ya ) lejanos doce años. Poeta y museólogo, fue un gran conocedor del arte y de la arqueología mexicanos.
Nació en Tabasco en 1899 y murió en México en 1977. Sus restos mortales reposan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Octavio Paz dijo de él: Gran poeta, Pellicer nos enseñó a mirar el mundo con otros ojos y al hacerlo modificó la poesía mexicana. Su obra, toda una poesía con su pluralidad de géneros, se resuelve en una luminosa metáfora, en una interminable alabanza del mundo: Pellicer es el mismo de principio a fin.
Algunas de sus obras: Piedra de sacrificios (1924), Camino (1929), Hora de junio (1937), Ara virginum (1940), Recinto y otras imágenes (1941), Exágonos (1941), Subordinaciones (1948), Sonetos (1950), Práctica de vuelo (1956), Con palabras y fuego (1963). Su obra ha sido reunida por el Fondo de Cultura Económica (1981, ed. a cargo de Luis Mario Schneider).
Poeta luminoso, clásico y sensualista, aquí os dejo dos sonetos suyos.
Amor sin nombre
Amor sin nombre, ámbito destino
de ser y de no estar. Tu pronto asedio
sostiene mi dolor y anula el tedio
de copa exhausta o apretado vino.
En un alto silencio, un aquilino
palmo azul de silencio, vivo. En medio
de la infausta paciencia de tu asedio
abro las jaulas y desbordo el trino.
Por ti cuelgo coronas en los muros;
por ti soy más fugaz y en los maduros
soñares aligero tus canciones.
Y te llevo en mi ser y has recogido
la actitud que en Florencias o Bizancios
consagra sus palomas al olvido.
Esta barca sin remos es la mía...
Esta barca sin remos es la mía.
Al viento, al viento, al viento solamente
le ha entregado su rumbo, su indolente
desolación de estéril lejanía.
Todo ha perdido ya su jerarquía.
Estoy lleno de nada y bajo el puente
tan sólo el lodazal, la malviviente
ruina del agua y de su platería.
Todos se van o vienen. Yo me quedo
a lo que dé el perder valor y miedo.
¡Al viento, al viento, a lo que el viento quiera!
Un mar sin honra y sin piratería,
excelsitudes de un azul cualquiera
y esta barca sin remos que es la mía.
29/09/2006
When you are old and gray, de William Butler Yeats

Me estreno como ciber-rapsoda con este podscast y este poema de Yeats que solía recitarle a mi abuelita cuando yo era una niña de 14 años y ella una anciana gris y soñolienta.
When You are Old
When you are old and gray and full of sleep
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once, and of their shadows deep;
How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true;
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face.
And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how love fled
And paced upon the mountains overhead,
And hid his face amid a crowd of stars.
La traducción es:
CUANDO ESTÉS VIEJA
Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.
Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.
Versión de Nicolás Suescún, que procede de aquí..
15/09/2006
LLuvias torrenciales

La interminable, espectacular lluvia de estos días en Catalunya, me ha recordado un poema de uno de los grandes poetas mexicanos, Rubén Bonifaz Nuño, también traductor, y durante muchos años, director de la Bibliotheca Graecorum et Romanorum Mexicana, magnífica colección de textos clásicos editada por la UNAM, en la que Bonifaz ha sido profesor e investigador.
FUEGO DE POBRES
Nadie sale. Parece
que cuando llueve en México, lo único
posible es encerrarse
desajustadamente en guerra mínima,
a pensar los ochenta minutos de la hora
en que es hora de lágrimas.
En que es el tiempo de ponerse,
encenizado de colillas fúnebres,
a velar con cerillos
algún recuerdo ya cadáver;
tiempo de aclimatarse al ejercicio
de perder las mañanas
por no saber qué hacerse por las tardes.
Y tampoco es el caso de olvidarse
de que la vida está, de que los perros
como gente se anublan en las calles,
y cornudos cabestros
llevan a su merced tan buenos toros.
No es cosa de olvidarse
de la muela incendiada, o del diamante
engarzado al talón por el camino,
o del aburrimiento.
A la verdad, parece.
Pero sin olvidar, pero acordándose,
pero con lluvia y todo, tan humanas
son las cosas de afuera, tan de filo,
que quisiera que alguna me llamara
sólo por darme el regocijo
de contestar que estoy aquí,
o gritar el quién vive
nada más por ver si me responden.
Pienso: si tú me contestaras:
Si pudiera hablar en calma con mi viuda.
Si algo valiera lo que estoy pensando.
Llueve en México; llueve
como para salir a enchubascarse
y a descubrir, como un borracho auténtico,
el secreto más íntimo y humilde
de la fraternidad; poder decirte
hermano mío si te encuentro.
Porque tú eres mi hermano. Yo te quiero.
Acaso sea punto de lenguaje;
de ponerse de acuerdo con el tipo
de cambio de las voces,
y en la señal para soltar la marcha.
Y repetir ardiendo hasta el descanso
que no es para llorar, que no es decente.
Y porque a la verdad, no es para tanto.
Rubén Bonifaz Nuño, Fuego de pobres, en De otro modo lo mismo, México, FCE, 1992.
17/08/2006
Catulo, Carmen V

Hace más o menos un año pinté este acrílico sobre papel, inspirada por uno de mis poemas favoritos de Catulo: el Carmen V . De los poetas clásicos, él, Propercio y Safo son mis preferidos. Y a ellos vuelvo cíclicamente. No olvidéis los Catulli Carmina de Carl Orff.
Vivamos, Lesbia mía, y amémonos
y las habladurías de los viejos más severos
nos importen todas un bledo.
El sol puede ponerse y salir;
tan pronto como se nos haya muerto esta breve luz,
tenemos que dormir una noche eterna.
Dame mil besos y luego ciento,
después otros mil, luego de nuevo cien,
después otros mil todavía, luego cien.
Después, cuando nos hayamos dado muchos miles,
los embrollaremos para no saberlos
y para que ningún malvado pueda aojarnos
cuando sepa que fueron tantos nuestros besos.
(Trad. Joaquín Albarreal Salas)
17/07/2006
José Antonio Labordeta lee a Miguel Labordeta

(Poema leído en el Congreso de los Diputados por Jose Antonio Labordeta con motivo de la comparecencia de Aznar sobre la posición del Gobierno ante el ataque a Irak).
Pleno, 5 de febrero de 2003
Mataos,
Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Invadid con vuestro traqueteo los talleres, los navíos, las universidades,
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece.
Triturad toda rosa, hollad al noble pensativo.
Preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte…
Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas,
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.
Asesinaos si así lo deseáis,
Exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
Que jamás asireís un fusil de bravura.
Asesinaos pero vosotros los inquisitoriales azuzadores de la matanza…
Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,
Al campesino que nos suda la harina y el aceite,
Al joven estudiante con su llave de oro,
Al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
Y al hombre gris que coge los tranvías
Con su gabán roído a las seis de la tarde.
Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
Y entre todos aspiran a vivir : tan sólo esto.
Y de ellos ha de crecer
Si surge una raza de hombres y mujeres con puñales de amor inverosímil hacia
otras aventuras más hermosas.
José Antonio Labordeta , icono de mi juventud. Poeta, cantante, caminante, diputado de la Chunta hasta hace poco. Su voz grave en conciertos semiclandestinos que se hacían en parroquias (qué paradoja), me sigue sonando en los oídos. No por casualidad cantaba Labordeta a la Libertad (véase Stickam) en aquellos años aciagos. En este poema, su hermano Miguel , extraordinario poeta, desaparecido en el 69, había escrito lo que muchos sentimos en esos momentos dramáticos de 2003: ni más ni menos.
04/06/2006
El puente Mirabeau, de Guillaume Apollinaire y Sophie Auster

Uno de mis poemas favoritos, cantado por la hija del nuevo Príncipe de Asturias de las Letras, Paul Auster, a quien he dedicado varios artículos aquí. Sophie Auster (Desplegad menú de audio en mi Stickam, : es la 3), pone voz y música a este bello poema de Apollinaire:
Sous le pont Mirabeau coule la Seine
Et nos amours
Faut-il qu’il m’en souvienne
La joie venait toujours après la peine
Vienne la nuit sonne l’heure
Les jours s’en vont je demeure
Les mains dans les mains restons face à face
Tandis que sous
Le pont de nos bras passe
Des éternels regards l’onde si lasse
Vienne la nuit sonne l’heure
Les jours s’en vont je demeure
L’amour s’en va comme cette eau courante
L’amour s’en va
Comme la vie est lente
Et comme l’Espérance est violente
Vienne la nuit sonne l’heure
Les jours s’en vont je demeure
Passent les jours et passent les semaines
Ni temps passé
Ni les amours reviennent
Sous le pont Mirabeau coule la Seine
Vienne la nuit sonne l’heure
Les jours s’en vont je demeure
Traducción de "Le pont Mirabeau" de Guillaume Apollinaire :
Bajo el puente Mirabeau corre el Sena
Y nuestros amores
Hace falta que me recuerde
La alegría venía después de la pena
Viene la noche suena la hora
Los días se van, yo me quedo
Las manos sobre las manos quedamos cara a cara
Mientras que bajo el puente de nuestros brazos pasa
De miradas eternas la onda se enlaza
Viene la noche suena la hora
Los dìas se van, yo me quedo
El amor se va como esta agua que corre
El amor se va
Como la vida es lento
Y como la esperanza es violento
Viene la noche suena la hora
Los días se van, yo me quedo
Pasan los días y pasan las semanas
Ni el tiempo pasado
Ni los amores regresan
Bajo el puente Mirabeau corre el Sena
Viene la noche suena la hora
Los dìas se van, yo me quedo
17/05/2006
Cobardía, de Amado Nervo

Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte!
¡Qué formas bajo el fino tul!...
Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡Me clavó muy hondo su mirada azul!
Quedé como en éxtasis... Con febril premura,
«¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.
Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar
¡Y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la dejé pasar!
29/04/2006
Garcilaso de la Vega en Barcelona

Aunque a veces me parece que lo conozco desde siempre, yo conocí a Garcilaso en Barcelona: me lo presentó mi maestro José Manuel Blecua, que recuerdo perfectamente que nos dijo que Garcilaso llegaba a nosotros siempre envuelto en un mar de lágrimas. Y así, con lágrimas, lo he leído, siempre. Jamás he podido sustraerme, a pesar de las muchas lecturas que he hecho de su obra desde entonces, a su poesía. Jamás le he leído mecánicamente, siempre consigue tocarme la fibra, la cuerda de mi alma.
Creo que Garcilaso es uno de los primeros poetas sinceros de la lengua, sincero en el sentido de que no escribe por hobby, no escribe para obtener fama, no escribe por usar la retórica, escribe por necesidad, por dolor, por dar cauce a las angustias de su alma, estragada por un amor prohibido, probablemente imposible, como casi todos los amores que después se hacen literatura. Garcilaso es sentimiento y es maestría técnica, y la concordancia de su maestría y de la expresividad del alma herida no puede sino dar como resultado una obra inolvidable.
Esta vez he pedido a mis alumnos que analicen cada uno de ellos un soneto distinto, para después editar un pdf como el que hicimos con la Antología de Sant Jordi. Mi propósito es que el año que viene hagamos lo mismo con los sonetos que falten, y así analicemos todos los que escribió.
Los sonetos de Garcilaso no son perfectos, pero tienen ese hálito de dolor incurable, de carne y alma expuesta al dolor, de materia dolorida que llevamos todos dentro, oculto. Al leer a Garcilaso esa herida se muestra, se reabre como una rosa. Bella, embellecida por la palabra. Qué mejor destino para el dolor que la palabra dicha, qué maravillosa transmutación de lo dolorido en fertilidad, en conciencia trascendente. Si no se ama así, no vale la pena amar ¿No es cierto?
Soneto V
Escrito ‘stá en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.
Es esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
Vega, Garcilaso de la, Poesía completa, ed. de Juan Francisco Alcina, Madrid: Espasa-Calpe (col. «Austral», n.º 96), 1999, 6.ª ed.
16/04/2006
El capítulo 7 de Rayuela o de por qué queremos tanto a Julio

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Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortázar.
Si hay un escritor que yo haya querido como a uno de mi familia, ése es Julio.
Queremos tanto a Julio…
13/04/2006
Sylvia Plath: Canción de amor de la joven loca

Sylvia Plath nació en Massachusetts el 27 de octubre de 1932. Se graduó en Literatura en el Smith College y más tarde obtuvo una beca para la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, donde conoció al poeta Ted Hughes, con quien se casó en 1956.
Padeció depresiones constantes y varios intentos de suicidio. Tuvo dos hijos con Hughes, quien la abandonó, incapaz de sobrellevar la convivencia. Su gran dolor se tradujo en poesía. Su padre y el amor edípico fueron sus grandes obsesiones literarias y vitales.Tras su divorcio en 1963, Sylvia se trasladó a Londres. Carecía de recursos y la depresión se hizo cada vez más honda. Sin dinero ni amigos, para no hablar de amor, escribió. Creció la sensación de que la muerte era una liberación. El 11 de febrero se mató. Tenía 30 años.
No me gustan los suicidas, pero la poesía de Plath siempre me ha conmovido. Me ha tocado las fibras más intensas. Aunque no podría decir que es una de mis poetas favoritas, muchos de sus poemas están presentes en mi memoria, como éste ¿Quién de nosotros no se ha sentido alguna vez así?
Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de Satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).
Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).
Su mejor obra es The Colossus and other poems, Vintage, New York, 1998. En español hay algunas buenas Antologías: la de Visor, Madrid, 2003 o la de Hiperión, Madrid, 2002 (Trad. de Manuel Ramos Chouza). También se han publicado en español sus Diarios y sus Cartas, para quien se interese por su enfermedad y por su historia íntima.
27/02/2006
Dos sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz
ESTA TARDE MI BIEN
Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba;
y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía:
pues entre el llanto, que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.
Baste ya de rigores, mi bien, baste:
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu inquietud contraste
con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.
DETENTE SOMBRA
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.
17/01/2006
Posteridad

Para Bardamu, del Doke.
Non omnis moriar¡No moriré del todo, amiga mía! de mi ondulante espíritu disperso, algo en la urna diáfana del verso, piadosa guardará la poesía. ¡No moriré del todo! Cuando herido caiga a los golpes del dolor humano, ligera tú, del campo entenebrido levantarás al moribundo hermano. ¡Tal vez entonces por la boca inerme que muda aspira la infinita calma, oigas la voz de todo lo que duerme con los ojos abiertos de mi alma! Hondos recuerdos de fugaces días, ternezas tristes que suspiran solas; pálidas, enfermizas alegrías sollozando al compás de las violas... Todo lo que medroso oculta el hombre se escapará vibrante del poeta, en áureo ritmo de oración secreta que invoque en cada cláusula tu nombre. Y acaso adviertas que de modo extraño suenan mis versos en tu oído atento, y en el cristal, que con mi soplo empaño, mires aparecer mi pensamiento. Al ver entonces lo que yo soñaba, dirás de mi errabunda poesía: era triste, vulgar lo que cantaba... mas, ¡qué canción tan bella la que oía! Y porque alzo en tu recuerdo notas del coro universal, vívido y almo; y porque brillan lágrimas ignotas en el amargo cáliz de mi salmo; porque existe la Santa Poesía y en ella irradias tú, mientras disperso átomo de mi ser esconda el verso, ¡no moriré del todo, amiga mía! |
28/11/2005
Una aproximación a los poemas de Meriem Merghad ( I )

Cuando escribí sobre el tema de los disturbios en Francia me encontré casualmente con el blog de un joven francés del que desconozco todo, menos su poesía, que me llegó como algo sutil, bello y delicado. Su nombre es Meriem Merghad y me propongo aquí publicar periódicamente alguno de sus poemas.
Así que ahora que tengo unos momentos de cierta paz, (ya casi termino la corrección de unos trabajos de mis alumnos de bachillerato y dentro de poco comienzo de nuevo con exámenes, ya de fin de trimestre), me he puesto a traducirlo. No es la lengua francesa la que mejor domino y es la primera vez que me atrevo a traducirla. Él no sabe español. Yo no sé si estaría de acuerdo con mi versión de su poesía. He intentado ser lo más literal posible, y conservar el ritmo, el sonido de su música. Ojalá lo haya logrado
Un jour, un seul,
A l’aube des paupières ternies,le long des chemins qui agonisent,
Vouloir un seul de tes beaux jours.
Un jour, un seul,
Lorsque l’ombre passe et disparaît, sous les gongs de la torture,
Au-dessus les grandes cités qui s’éternisent,
Ouvrir la fenêtre et voir un monde meilleur.
Un jour, un seul,
A l’ombre des lumières qui illuminent,
Les trottoirs sales et les poubelles pleines.
Un jour, un seul,
Être de cette ville, des ces magasins, des ces voitures de sport.
Tendre la main, un appel à la rescousse,
Après les cris du coeur,
La fracture mentale,
Posée là, tout près du parlement; agences pour publicitaires.
Un jour, un seul,
Paraître et devenir,
Les deux mains dans la poche, l’air de rien.
Sourire au temps qui passe.
Un jour, un seul,
A l’aube des paupières ternies,
Vouloir un seul de tes beaux jours.
Un jour, un seul.
* * * * * *
Un día, uno solo.
Al amanecer de los párpados empañados,
A lo largo de los caminos que agonizan,
Querer uno solo de tus hermosos días.
Un día, uno solo,
Bajo la sombra pasa y desaparece, bajo los gongs de la tortura,
Arriba las grandes ciudades que se perpetúan,
Abrir la ventana y ver un mundo mejor.
Un día, un solo,
A la sombra de las luces que iluminan,
Las aceras sucias y los cubos de basura llenos.
Un día, uno solo,
Pertenecer a esta ciudad, a estos almacenes, a estos descapotables.
Tender la mano, una llamada de socorro,
Después de los gritos sinceros,
La fractura mental,
Colocada allí, muy cerca del parlamento; agencias para publicitarios.
Un día, uno solo,
Parecer y pasar a ser,
Las dos manos en el bolsillo, el aire de nada.
Sonreír al tiempo que pasa.
Un día, uno solo,
Al amanecer de los párpados empañados,
Querer uno solo de tus hermosos dias.
Un día, uno solo.
Si alguno de vosotros ve algún fallo (o muchos fallos), por favor, no dude en decírmelo, le estaré agradecida.
04/11/2005
'Ser una casta pequeñez' de Ramón López Velarde.

Fuérame dado remontar el río
de los años, y en una reconquista
feliz de mi ignorancia, ser de nuevo
la frente limpia y bárbara del niño...
Volver a ser el arrebol, y el húmedo
pétalo, y la llorosa y pulcra infancia
que deja el baño por secarse al sol...
Entonces, con instinto maternal,
me subirías al regazo, para
interrogarme, Amor, si eras querida
hasta el agua inmanente de tu pozo
o hasta el penacho tornadizo y frágil
de tu naranjo en flor.
vecindad de tus hombros y en la limpia
fragancia de tus brazos,
te diría quererte más allá
de las torres gemelas. Dejarías entonces en la bárbara
novedad de mi frente
el beso inaccesible
a mi experiencia licenciosa y fúnebre.
¿Por qué en la tarde inválida,
cuando los niños pasan por tu reja,
yo no soy una casta pequeñez
en tus manos adictas
y junto a la eficacia de tu boca?
15/08/2005
"Liberté" de Paul Eluard
LIBERTÉ
Sur mes cahiers d'écolier
Sur mon pupitre et les arbres
Sur le sable sur la neige
J'écris ton nom
Sur toutes les pages lues
Sur toutes les pages blanches
Pierre sang papier ou cendre
J'écris ton nom
Sur les images dorées
Sur les armes des guerriers
Sur la couronne des rois
J'écris ton nom
Sur la jungle et le désert
Sur les nids sur les genêts
Sur l'écho de mon enfance
J'écris ton nom
Sur les merveilles des nuits
Sur le pain blanc des journées
Sur les saisons fiancées
J'écris ton nom
Sur tous mes chiffons d'azur
Sur l'étang soleil moisi
Sur le lac lune vivante
J'écris ton nom
Sur les champs sur l'horizon
Sur les ailes des oiseaux
Et sur le moulin des ombres
J'écris ton nom
Sur chaque bouffée d'aurore
Sur la mer sur les bateaux
Sur la montagne démente
J'écris ton nom
Sur la mousse des nuages
Sur les sueurs de l'orage
Sur la pluie épaisse et fade
J'écris ton nom
Sur les formes scintillantes
Sur les cloches des couleurs
Sur la vérité physique
J'écris ton nom
Sur les sentiers éveillés
Sur les routes déployées
Sur les places qui débordent
J'écris ton nom
Sur la lampe qui s'allume
Sur la lampe qui s'éteint
Sur mes maisons réunis
J'écris ton nom
Sur le fruit coupé en deux
Dur miroir et de ma chambre
Sur mon lit coquille vide
J'écris ton nom
Sur mon chien gourmand et tendre
Sur ses oreilles dressées
Sur sa patte maladroite
J'écris ton nom
Sur le tremplin de ma porte
Sur les objets familiers
Sur le flot du feu béni
J'écris ton nom
Sur toute chair accordée
Sur le front de mes amis
Sur chaque main qui se tend
J'écris ton nom
Sur la vitre des surprises
Sur les lèvres attentives
Bien au-dessus du silence
J'écris ton nom
Sur mes refuges détruits
Sur mes phares écroulés
Sur les murs de mon ennui
J'écris ton nom
Sur l'absence sans désir
Sur la solitude nue
Sur les marches de la mort
J'écris ton nom
Sur la santé revenue
Sur le risque disparu
Sur l'espoir sans souvenir
J'écris ton nom
Et par le pouvoir d'un mot
Je recommence ma vie
Je suis né pour te connaître
Pour te nommer
Liberté
19/07/2005
José Emilio Pacheco
En fin, hoy me apetece poner unos breves poemas de José Emilo Pacheco sobre estos temas:
ACELERACIÓN DE LA HISTORIA
Escribo unas palabras
y al mismo tiempo
ya dicen otra cosa
significan
una intención distinta
son ya dóciles
al Carbono 14
Criptogramas
de un pueblo remotísimo
que busca
la escritura en tinieblas.
ALTA TRAICIÓN
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.
ÉXODO
En lo alto del día
eres aquel que vuelve
a borrar de la arena la oquedad de su paso;
el miserable héroe que escapó del combate
y apoyado en su escudo mira arder la derrota;
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo
para que el mar no arroje su cadáver a solas;
el perpetuo exiliado que en el desierto mira
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden;
el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro
porque las profecías se están cumpliendo: atónito
y sin embargo cierto de haber negado todo;
el que abre la mano
y recibe la noche.
FIN DE SIGLO
«La sangre derramada clama venganza».
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel
a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
No quiero nada para mí:
sólo anhelo
lo posible imposible:
un mundo sin víctimas.
Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo
con el cuenco trémulo de la mano
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
no me dejan cerrar los ojos.
INDESEABLE
No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.
José Emilio Pacheco (México, D.F., 1939) es poeta, periodista ensayista y narrador. Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y allí inició sus actividades literarias en la revista Medio Siglo. Dirigió con Carlos Monsiváis el suplemento de la revista Estaciones, fue secretario de redacción de la Revista de la Universidad de México y de México en la Cultura, suplemento de Novedades, así como jefe de redacción de La Cultura en México, suplemento de Siempre.
Asimismo, dirigió la Biblioteca del Estudiante Universitario. Ha sido profesor en varias universidades de los Estados Unidos, Canadá e Inglaterra. Se le han otorgado los premios Magda Donato, Nacional de Poesía, Nacional de Periodismo Literario, el Xavier Villaurrutia, el Malcolm Lowry para trayectoria en el campo del ensayo, Nacional de Lingüística y Literatura, 1992; y en 1996 el Premio José Asunción Silva al mejor libro de poemas en español publicado entre 1990 y 1995.
En Tarde o temprano recopila sus primeros seis libros de poemas: Los elementos de la noche, El reposo del fuego, No me preguntes cómo pasa el tiempo, Irás y no volverás, Islas a la deriva, Desde entonces, a los que han seguido; Los trabajos del mar, Miro la tierra, Ciudad de la memoria, así como un volumen de versiones poéticas, Aproximaciones.
Es autor de dos novelas, Morirás lejos y Las batallas en el desierto y tres libros de cuentos: La sangre de Medusa, El viento distante y El principio del placer.
Ha editado numerosas antologías como la Antología del modernismo y obras de muchos autores como Federico Gamboa y Salvador Novo. Entre sus traducciones figuran Cómo es de Samuel Beckett, De profundis de Oscar Wilde. Un tranvía llamado deseo de Tennesse Williams, a las que se han sumado en años recientes Cuatro cuartetos de T.S. Eliot y Vidas imaginarias de Marcel Schwob.
08/07/2005
Amado Nervo
Amado Nervo nació en Tepic, Nayarit en 1870.En su juventud quiso ordenarse sacerdote, y aunque lo religioso como tema y vivencia estuvo muy presente en su vida y en su obra, muy pronto se sintió atraído por los variados estímulos de la vida mundana y se dedicó al periodismo, las relaciones diplomáticas, los viajes, los amores y la poesía. Su iniciación estética fue marcada por la influencia ineludible de Manuel Gutiérrez Nájera y de los grupos de poetas que se congregaban alrededor de «La Revista Azul» y la «Revista moderna», en cuyas páginas se desbordaba todo el ímpetu del Modernismo americano, del cual Nervo fue destacado representante. Poeta en verso y prosa, hoy puede parecer cursi y probablemente lo sea, pero la música de sus poemas continúa encantando un corazón sensible de lector.
Entre el conjunto de su creación, se destacan sus libros «Serenidad», «Elevación», «Plenitud» y «La amada inmóvil».
Falleció en Montevideo, Uruguay, en 1919, y su cadáver fue recibido en México con una apoteósico fervor, sólo comparable al de los franceses a la muerte de Hugo.
De pequeña me aprendí sus poemas tanto en verso como en prosa. Y au puedo recitar algunos, como estos que selecciono aquí, homenajeando en ellos mi propia infancia literaria:
GRATIA PLENA
Todo en ella encantaba, todo en ella atraía:
su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar...
El ingenio de Francia de su boca fluía.
Era "llena de gracia", como el Avemaría;
¡quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!
Ingenua como el agua, diáfana como el día,
rubia y nevada como Margarita sin par,
al influjo de su alma celeste amanecía...
Era llena de gracia, como el Avemaría;
¡quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!
Cierta dulce y amable dignidad la investía
de no sé qué prestigio lejano y singular.
Más que muchas princesas, princesa parecía:
era llena de gracia, como el Avemaría;
¡quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!
Yo gocé el privilegio de encontrarla en mi vía
dolorosa; por ella tuvo fin mi anhelar,
y cadencias arcanas halló mi poesía.
Era llena de gracia, como el Avemaría;
¡quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!
!Cuánto, cuánto la quise! ¡Por diez años fue mía;
pero flores tan bellas nunca pueden durar!
¡Era llena de gracia, como el Avemaría,
y a la Fuente de gracia, de donde procedía,
se volvió... como gota que se vuelve a la mar!
EN PAZ
Artifex vitae, artifex sui
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
05/07/2005
Las "Quimeras" de Nerval
Su verdadero nombre fue Gérard Labrunie (1808-1855), y se le considera dentro del grupo de los poetas simbolistas franceses. Su universo son los sueños y las alucinaciones, el mundo mitológico y el mundo de la leyenda y el mito. Los surrealistas le veneraron. En sus escritos refleja sus propias experiencias y sueños, revelando las visiones y fantasías que amenazaban constantemente su cordura, como en Aurelia (1853), que aborda los temas del amor perdido y la salvación religiosa. Los relatos incluidos en "Las hijas del fuego" (1854), entre los que destaca Silvia, son extrañas reminiscencias de la juventud y la belleza perdidas. Los sonetos, en alejandrinos franceses de "Las quimeras" (1854) están dominados por la desesperación. Como toda alma sensible no soportaba la vida. Se suicidó un año después de publicar esos poemas. Es uno de los grandes. Uno de los indispensables.
El Desdichado
Je suis le Ténébreux, - le Veuf, - l'Inconsolé,
Le Prince d'Aquitaine à la Tour abolie :
Ma seule Étoile est morte, - et mon luth constellé
Porte le Soleil noir de la Mélancolie.
Dans la nuit du Tombeau, Toi qui m'as consolé,
Rends-moi le Pausilippe et la mer d'Italie,
La fleur qui plaisait tant à mon coeur désolé,
Et la treille où le Pampre à la Rose s'allie.
Suis-je Amour ou Phoebus ?... Lusignan ou Biron ?
Mon front est rouge encor du baiser de la Reine;
J'ai rêvé dans la Grotte où nage la Sirène...
Et j'ai deux fois vainqueur traversé l'Achéron:
Modulant tour à tour sur la lyre d'Orphée
Les soupirs de la Sainte et les cris de la Fée.
Myrtho
Je pense à toi, Myrtho, divine enchanteresse,
Au Pausilippe altier, de mille feux brillant,
À ton front inondé des clartés de l'Orient,
Aux raisins noirs mêlés avec l'or de ta tresse.
C'est dans ta coupe aussi que j'avais bu l'ivresse,
Et dans l'éclair furtif de ton oeil souriant,
Quand aux pieds d'lacchus on me voyait priant,
Car la Muse m'a fait l'un des fils de la Grèce.
Je sais pourquoi là-bas le volcan s'est rouvert...
C'est qu'hier tu l'avais touché d'un pied agile,
Et de cendres soudain l'horizon s'est couvert.
Depuis qu'un duc normand brisa tes dieux d'argile,
Toujours, sous les rameaux du laurier de Virgile,
Le pâle hortensia s'unit au myrte vert!
18/06/2005
Un soneto amoroso de Elizabeth Barrett Browning
De niña, leí un artículo sobre Elizabeth Barrett-Browning, cima de la poesía victoriana inglesa. En él, leí por primera vez este soneto, uno de los más bellos de la literatura amorosa de todos los tiempos. Me lo aprendí y todavía, a veces, me gusta recordarlo.Víctima de un padre tiránico, respaldado por la represiva sociedad victoriana, Elizabeth se convirtió en una inválida que vivía encerrada en su aposento. Su actividad única era la escritura. Publicó varios libros en verso, como "Aurora Leigh" y era muy reconocida como escritora. A los 40 años -edad para la época ya avanzada-, conoció a otro poeta importante: Robert Browning, diez años más joven. El suyo fue un "amor fou" que dio alas a una relación epistolar ardiente y apasionada, insólita para la época: las cartas se cruzaban entre ambos varias veces por día. Finalmente, se llevó a cabo la fuga, pues el padre jamás habría aceptado el matrimonio de su hija mayor. Con su cocker-spaniel "Flush", la Barrett abandonó Londres primero, e Inglaterra después, rumbo a la soleada Florencia. Rehabilitada de su invalidez por una vida normal y un amor muy grande, tuvo tiempo para vivir junto a su amado Robert durante 10 años y le dio un hijo. Sus "Sonetos del portugués" están considerados los más bellos de la lengua inglesa después o al lado de los de William Shakespeare. Virginia Woolf recreó esta historia ultra-romántica en su novelita "Flush", narrada desde la perspectiva del más fiel amigo de la autora inglesa: su perrito. Se trata de una novela sin pretensiones, pero muy grata de leer. En Florencia visité la casa donde vivieron los poetas ingleses: fue un placer emocionante.
"Sonnets from the Portuguese"
XLIII. "How do I love thee? Let me count the ways..."
Elizabeth Barrett Browning (1806-1861)
How do I love thee? Let me count the ways.
I love thee to the depth and breadth and height
My soul can reach, when feeling out of sight
For the ends of Being and ideal Grace.
I love thee to the level of everyday's
Most quiet need, by sun and candle-light.
I love thee freely, as men strive for Right;
I love thee purely, as they turn from Praise.
I love thee with a passion put to use
In my old griefs, and with my childhood's faith.
I love thee with a love I seemed to lose
With my lost saints, --- I love thee with the breath,
Smiles, tears, of all my life! --- and, if God choose,
I shall but love thee better after death.