
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte!
¡Qué formas bajo el fino tul!...
Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡Me clavó muy hondo su mirada azul!
Quedé como en éxtasis... Con febril premura,
«¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.
Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar
¡Y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la dejé pasar!

Autor: fgiucich
Uno de los poemas de amor más grandes de la literatura. Lo he vuelto a leer con un gran placer. Gracias amiga. Abrazos.
Fecha: 17/05/2006 13:18.

Autor: Gabriela
En clase de Literatura estamos viendo el Modernismo; a una de mis alumnas le gustó mucho y se lo he puesto aquí. Me pareció que gustaría a más gente. Un abrazo, Fernando.
Fecha: 17/05/2006 20:03.

Autor: angel
Una figura clave del modernismo, además de haber sido diplomático que se desempeñó en Madrid, Buenos Aires y Montevideo. En esta última ciudad falleció y fue sepultado con honores. Muchos uruguayos aún lo consideran compatriota ilustre. Un hallazgo en tu espacio y un alegrón releer estos alejandrinos estupendos que parecerían haber sido escritos apenas hace unos meses. Tal es la fuerza y vitalidad de la mayor parte de su producción. cabe recordar, lo hago ahora, que versos suyos fueron plagiados por Le Pera para integrarlos a la canción que Gardel inmortalizó, titulada El día que me quieras.
Fecha: 02/08/2006 19:10.

Autor: angel
Post data: Me referí erróneamente a sus versos de doce como alejandrinos. Disculpa la errata imperdonable.
Fecha: 02/08/2006 19:12.