Julien Sorel y Rojo y Negro, todavía.

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La última vez que estuve en París, volvía de Holanda. Había llevado a cabo un viaje que ya comenzaba a hacerse demasiado largo. Ansiaba llegar a casa. En el viaje de ida, había permanecido unos días en la capital francesa, en la que me siento casi como en casa, pero a la vuelta no pensaba ya detenerme. Llegué a la estación del Norte y, como me quedaban unas horas libres antes de coger el tren en la de Austerlitz con destino a Barcelona, decidí bajar zigzagueando, con mi maletita de ruedas, por las calles de París.

Caminar es una de las cosas que hay que hacer cuando se viaja. Pensé atravesar París a pie y en último caso, si se me hacía ya un poco tarde, tomaría un taxi en cualquier punto de mi recorrido.

Y así, me lancé a la caminata o al vagabundeo. Sabiendo más o menos hacia donde me dirigía, pero sin estar verdaderamente preocupada por la ruta que iba a seguir.

Antes de llegar a un parque, donde pensé detenerme a fumar un cigarrillo y a pensar (sí, me gusta detenerme en los parques a pensar o a hablar conmigo misma, machadianamente), tuve una sorpresa inesperada y sentí una gran emoción. En un edificio cualquiera de una avenida cualquiera, vi una placa. En ella se decía, más o menos, que en esa ubicación, en una casa ya inexistente, había vivido Henry Beyle, más conocido como Stendhal. Como la tentación de hincar dos rodillas en tierra era excesiva ( no había tierra sino vulgar cemento, las calles de París son inmundas y el edificio en cuestión no era la casa de Stendhal ya), simplemente permanecí delante, emocionada, sintiendo el improbable fetichismo del lugar.

Todo esto lo recuerdo ahora con una media sonrisa ¡Lo románticos que podemos ser los lectores!

Mi primera incursión en el universo stendhaliano fue con La Cartuja de Parma y yo era una niña de unos 14 ó 15 años. La lucha, destino de Fabrizio del Dongo, el fresco de la Europa postnapoleónica y esa figura femenina poderosa, ambigua, encantadora de la Sanseverina, más las incontables aventuras del héroe, me cautivaron. Sin duda esta novela stendhaliana posee la misma grandeza que los cuadros épicos de Delacroix. De momento, todo ello no me llevó a Sorel. Ya estaba yo en mis veinte cuando se cruzó ante mí, Julien. Casi al mismo tiempo en que descubrí a Maupassant. Sorel es el prototipo del hombre que contempla cómo sus propios merecimientos se ven oscurecidos por su situación social.  Simpaticé con él instantáneamente. Cuántas veces he pensado en la ambigüedad de su alma, por un lado sensible, romántica y generosa; por otro, mezquina, envidiosa y  amarga. Sorel es el hombre capaz de terminar con la vida de la única persona que en verdad ha amado y también el que llora en silencio su frustración intelectual y social. Su crimen es castigado con una crueldad sin paliativos por esa sociedad injusta e hipócrita, y su culpa sólo puede ser atenuada por el perdón sublime de su víctima: ese otro personaje extraordinario que es Madame Renal.

Mi ejemplar de Rojo y Negro era una belleza. Se trataba de dos pequeños volúmenes, encuadernados delicadamente en piel, con algunas ilustraciones y editados en 1919, traducidos al español por Enrique de Mesa. Antes de venir a España, los regalé a su nieta, Teresa Lobo, exiliada en México a causa de la Guerra Civil, que no los tenía. Nunca he poseído ejemplares más bonitos que ésos, ni tampoco me he desprendido con menos pena de ellos, dadas las circunstancias.

Julien Sorel ha vuelto a aparecer, esta vez en la pantalla, en la última película de Woody Allen, Match Point, que no voy a reseñar aquí, a la espera del artículo que mi querido Óscar estará ya preparando para su Parnasillo. Óscar ve a Chris Wilton más como Raskolnikov que como Sorel. Yo, sin dejar de darle la razón, prefiero pensar hoy en Sorel y dedicarle estos pensamientos al gran Stendhal, autor de esa maravilla que es Rojo y Negro.

22/11/2005 20:17

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Autor: joel regalado

Stendhal es uno de mis favoritos, amaba tanto la literatura como la musica, tuvo una vision cosmopolita de la vida y el hombre.
Desde su segunda patria Italia, escribio la mayoria de sus mejores obras.
Rojo y Negro es propia de Stendhal, los personajes atrapados en ambiguedades y tormentos sicologicos, la sutil ironia que destila en cada parrafo. La vida ha jugado con el gran Stendhal una bella ironia, entre la jerga sicologica existe lo que se denomina como "El "Stendhal's syndrome", a psychosomatic disease that gives her dizziness and hallucinations when she is exposed to the sight of paintings and artistic masterpieces."

Fecha: 23/11/2005 17:51.


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Autor: joel regalado

Mis Disculpas: La descripcion arriba es incorrecta pues este sindrome no solo se aplica a las mujeres. Aqui Wikipedia ofrece una clara descripcion.
http://en.wikipedia.org/wiki/Stendhal_syndrome

Fecha: 23/11/2005 17:59.


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Autor: Gabriela

Sí, Stendhal sintió sus síntomas visitando una iglesia en Florencia y no se aplica sólo a las mujeres, sino a todo ser sensible, porque como dice Tomás Segovia, todo lo bello está teñido de melancolía. Un saludo, Joel.

Fecha: 24/11/2005 06:36.


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Autor: L. Jesús

Julien Sorel y Rojo y Negro, todavía.
¿ Me podrías facilitar el nombre del pintor del cuadro que encabezas tu caminar desde Holanda,París,Barcelona?
Por cierto para todos los Joel \" somos lo que somos no de donde procedemos,ni de nuestro origen social...\", sé de que hablo caminante.

Fecha: 02/02/2006 08:09.


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Autor: Gabriela

No he entendido bien tu comentario, pero el autor del cuadro es Mark Rothko.

Fecha: 02/02/2006 17:52.


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Autor: L. Jesús

Gracias Gabriela, por el nombre del autor del cuadro, conocía del mismo autor otro cuyos colores dominantes son blanco y azul, los del Mediterráneo.
El comentario mío debes confrontarlo con el siguiente tuyo \"Sorel es el prototipo del hombre que contempla cómo sus propios merecimientos se ven oscurecidos por su situación social\"

Fecha: 08/02/2006 13:17.


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Autor: Gabriela

Rothko es uno de mis favoritos, aunque debo aclarar que es de aquellos a los que verlos reproducidos quita todo el valor. Es una pintura difícil, metafísica.
Un saludo.

Fecha: 08/02/2006 18:37.


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Autor: L. Jesús

Precisamente, de colores y metafísica va el asunto.
¿ qué tal ? NEGRO de Kasimir Malevich.
Salu2

Fecha: 09/02/2006 10:13.


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Autor: Alex

Es increible la forma en que he encontrado este espacio, no he terminado de leer rojo y negro y aunque es un libro fascinante y de increible estilo de escritura hoy en una hora es mi examen del libro y buscando algo que alivie mis ancias de entender el final los encontre. Aca en Mèxico es bien conocido que somos un pueblo que no leemos pero si todos nos animaramos a leer a Stendhal seguramente nos darian mas ganas de leer, casi seguro que no logre pasar mi examen pero con la certidumbre que esta historia me ha calado hasta los huesos. A y sin que lo dijeran estaba casi seguro que esa pintura es de Remedios Varo.

Fecha: 28/03/2006 02:08.


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Autor: Gabriela

Querido Alex, espero que te haya ido muy bien tu examen o que al menos lo hayas aprobado. La pintura que ilustra el artículo es de Rothko, pero la que ilustra mi blog sí es de Remedios Varo. Muchos saludos.

Fecha: 28/03/2006 06:22.


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